Luego de responder el mensaje de Richard, Bárbara se quedó por largo rato mirando embobaba a través de la ventana de la cocina, hundida en hermosos recuerdos del pasado. —Entonces, saldrás a cenar esta noche con Richard McKellen. Bárbara se sobresaltó al escuchar a su hermana. Se giró hacia ella para encararla. —Sí, tenemos… varios temas que hablar —expuso algo insegura. En realidad, solo quería verlo y disfrutar de su cercanía. —Barby, no me gusta que te sientas tan en deuda con él. —Estoy muy en deuda con él. —A Richard nadie lo llamó, él vino por voluntad propia, así que no le debemos nada. —Nina, llegó cuando más lo necesitábamos. Si no hubiese sido por él, yo ahora estaría en prisión. Lo sabes. La mujer apretó la mandíbula con enfado. —Bien, pero… no me gusta que te acorrale

