4. Sumisa por primera vez

1173 Words
- ¿Te apetece jugar? – pregunta el desconocido, su voz sonaba muy ronca y sexi. - Claro, porque no – dije decidida, sin embargo, no sé porque sentía que esa voz ya la había escuchado antes. - Sígueme – dijo agarrándome de mi mano para ir a una sala privada, no se podía ver mucho, ya que las luces estaban muy bajas y la habitación era oscura. - ¿Y bien? – dije. - Desnúdate – dijo alejándose de mí. Nunca he sido una sumisa, siempre he sido la que domina, pero esta vez por alguna extraña razón ese hombre hacía que quiera experimentar ser la sumisa y así fue. Empecé a quitarme la ropa de forma provocativa para llamar su atención y así provocarlo, tenía toda la intención de pasarla bien con aquel desconocido y me propuse que así sería y para ello, debía ser inolvidable, ya que no pensaba en volver a verlo. Me había quitado toda la ropa, sabía que aquel desconocido estaba atento a cada uno de mis movimientos, era realmente extraño, pero me sentía sumamente atraída por él. Se había parado en un rincón de la habitación haciendo que su rostro fuera cubierto por la oscuridad, lo cual me ha impedido ver cómo era sus facciones. Sin embargo, su cuerpo era visible ante la poca luz que había, se observaba que su cuerpo era entrenado, es muy alto y corpulento. Podía sentir que todo mi cuerpo estaba caliente, como si estuviera sufriendo de una alta fiebre, pero simplemente era lo que este hombre me provocaba. Nunca había sentido eso en todo el tiempo que he disfrutado del sexo. - Piensas quedarte ahí de pie como una estatua o piensas jugar? – dije cruzándome de brazos. - No hay afán – dijo. - Si no piensas hacer que me divierta esta noche – dije recogiendo mi ropa – entonces lo mejor es que me vaya a buscar diversión a otro lado. - Detente – dijo con rudeza, esa voz… ¿dónde la he escuchado?, mi corazón late a mil y no sé el porqué.  - Tú no eres nadie para detenerme – dije furiosa por la manera en que me exigió que me detuviera. Iba a colocarme mi ropa cuando sentí que fue arrastrada a la cama, el sentir el roce de sus manos en mis muñecas fue extraño, sentí una corriente en mi columna, pero también me sentía con deseo. Me encontraba acostada en la cama con mis manos sujetadas en la cabeza, el desconocido había apoyado su cuerpo sobre el mío impidiendo que hiciera cualquier movimiento para irme. Pude sentir como su m*****o presionaba mi vientre, el sentirlo hizo que me excitara como nunca. - ¿Qué crees que haces? – pregunte. - No sabes cuánto te deseo mujer – dijo con su voz ronca. - Pues ahora no tengo interés alguno de pasar la noche contigo. - ¿Estás segura? – dijo mientras acercaba su rostro a mi cuello dando pequeños besos en esa zona, sentí cosquilleos por sus besos y mi cuerpo parecía una gelatina con tan solo esos pequeños toques. - Totalmente segura – dije tratando de evitar que se diera cuenta del leve gemido que emití. - Mientes, tu boca dice una cosa, pero tu cuerpo no miente – dijo sujetando mis manos con una sola mano, mientras que bajaba su otra mano para agarrar uno de mis senos, los cuales estaban erectos por la excitación - ¿el gato te comió la lengua? – pregunta con sarcasmo. - Eres un idio… - sus labios se acercaron a los míos iniciando un beso feroz, lo cual impidió que lo insultara por ser un completo idiota. - ¿Decías? – dijo separando nuestros labios unos pocos centímetros. - Idiota – dije mientras trataba de recuperar el aire luego de ese beso. - Nadie me insulta sin recibir una reprimenda -  dijo con una sonrisa de medio lado. - Pues siento informarte mi amigo, pero no soy una tonta sumisa, yo domino – dije haciendo fuerza para ser yo quien estuviera encima de él, y no él sobre mí – espero que te quede claro – dije volviendo a besarlo con más ferocidad, mientras restregaba mi entrepierna contra su m*****o. Esta acción hizo que su m*****o cada vez creciera más y a su vez se escuchara un gemido de su parte. No supe por cuanto tiempo estábamos así, estábamos teniendo sexo con ropa, jamás me había excitado tanto hacerlo así, cada roce hacia que mi cuerpo se erizara y se humedeciera, sentía que estaba a punto de tener mi primer orgasmo, pero el muy idiota me detiene girando mi cuerpo. - Aún no – dijo besándome, fue subiendo la intensidad del beso al igual que su agarre. Recorría mi cuerpo con sus manos, mientras me besaba. - Por… por fa…vor – dije entrecortado. - ¿Dime que es lo que deseas? – me pregunta. - A ti – dije. - Se más específica – dijo mientras se levantaba de la cama – dilo o me iré. - A ti, quiero que me hagas tuya joder – dije con mi respiración más tranquila. - Muy bien, lo tendrás – dijo, y al instante se estaba quitando la ropa, me apoye con mis codos en la cama para verlo mejor. - ¡Dios mío! – dije cuando vi el tamaño de su pequeño amigo, mi boca se hacía agua. - ¿Te gusta lo que ves? – dijo sonriendo con superioridad. - ¿Tu qué crees? – dije sonriendo de la misma forma. Me pare de la cama y me arrodille ante él, tome su m*****o entre mis manos y lo acerque a mi boca. Di pequeñas lamidas para excitarlo y poco a poco empecé a meterlo en mi boca. Sabía que le gustaba, sus piernas cada vez eran de gelatina, sus gemidos, sus ronquidos, la forma en como agarraba mi cabellera y sobre todo la forma en como movía sus caderas lo delataban.  - Joder, detente antes de que me corra – fue lo único que pude escuchar. Seguía con mis movimientos hasta que sentí un sabor salado en mi garganta, su cuerpo tenía espasmos por haberse corrido. Me bebí lo que había depositado en mi boca, limpié mis labios con una mano. Me agarro de mis brazos levantándome del suelo y me lanzo directo a la cama, se acercó a mis labios y me besa con fiereza, me estaba quedando sin aire, al darse cuenta detuvo el beso y empezó a besar mi cuello hasta bajar a mis senos. No pude decir lo que quería, debido al pellizco que sentí en mi pezón y por la forma en como amasaba mis senos. Estaba realmente muy excitada, jamás pensé que este hombre me hiciera sentir tan bien con solo toqueteo. No dejaba de pensar en lo bien que se sentía, hasta que sentí como empezaba a jugar con mi clítoris mordiéndolo y estirando de mis labios, estaba viendo las estrellas. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD