3. Noche de locura

1167 Words
Cuando estaba por salir de la habitación sentía que me estaban observando fijamente la espalda, eso me hizo sentir rara y apresure mi paso, soy una cobarde. El día trascurrió sin problemas después de lo sucedido en la mañana. Faltaba una hora para que mi turno terminara, así que examine dos pacientes más para luego darle órdenes a los internos sobre qué deben hacer durante su turno nocturno, fui a la sala de descanso y me quite mi uniforme para ponerme mi ropa de civil. Estaba esperando a que el ascensor se detuviera para subir en él, entre y oprimí el botón que va hasta el primer piso. Salí del ascensor y en mi camino me iba despidiendo de mis colegas, llegué hasta mi auto y me subí en él, necesitaba comer algo. Así que decidí que compraría comida para llevar, al llegar a casa me quito mis zapatos y mi chaqueta para dejarlos a un lado, fui a la cocina por algo de beber y me senté frente a la televisión y empecé a comer mientras veía mi programa favorito. No sabía en qué momento me había quedado dormida en el sofá, mi cuerpo crujía a medida que me estiraba, apague el televisor, recogí el desorden y me fui a mi habitación, me puse ropa cómoda para dormir y me acosté en la cama, mañana tendría el día libre, así que dormiría hasta tarde. Mirada profunda, labios carnosos, piel blanca, cabello n***o. Esa imagen no salía de mi mente. Maldita sea, ¿qué me sucede?,. Se notaba que era un hombre poderoso, que atrae y tendrá a muchas mujeres a sus pies.  Pero el pensar en él hacía que mi parte baja doliera, así que me pare de la cama, tome mi teléfono y le envíe un mensaje a Lucas. Ven a mi casa, necesito liberar mi estrés. C. Pasaré por ti en veinte minutos, ponte perrísima. L.  No me mal entiendan, soy una mujer soltera y no tengo que darle explicaciones a nadie. Y el hecho de tener la imagen de ese hombre me tiene caliente. Lucas es mi mejor amigo desde hace muchos años, pero también es mi amigo para las noches de locuras. Puede que el mundo crea que está mal que una mujer se divierta igual que un hombre y eso solo significa una cosa: MACHISMO. No entiendo porque a las mujeres se les trata de putas por no querer nada serio con nadie y querer divertirse, el hecho de que queramos vestirnos y salir con quien queramos no significa que lo seamos, la sociedad está acostumbrada a juzgar y criticar este comportamiento en las mujeres, pero… ¿Por qué lo consideran normal en un hombre? pues sencillo, machismo. Me encontraba viéndome por última vez en el espejo para asegurarme que todo estaba en orden, hasta que escuche el timbre sonar. Tome mi cartera con llaves, teléfono y suficiente dinero. Abrí la puerta y ahí estaba mi mejor amigo-amiga. ¿Les dije que Lucas era gay? bueno lo es, los dos nos conocimos hace siete años cuando visite por primera vez a un Club Swinger aquí en Inglaterra, para quienes no saben consiste en un bar donde se realizan intercambios de parejas para tener sexo de las maneras que no te imaginas. -Estas hermosa – dijo besando mi mejilla. - Tu igual – dije sonriendo. - ¿Nos vamos? – dijo. - Claro – dije. - ¿Qué tal tu día? – pregunta una vez estamos sentados en el auto. - Se podría decir que bien, perdí un paciente, otros ya están mejor y otros no tan bien – dije. - Entiendo, lamento que perdieras tu paciente – dijo sosteniendo mi mano. - Esta bien, es un proceso de la vida en la que todos tendremos que enfrentarnos – dije suspirando. - ¿Noche de locura? – dijo mirándome unos segundos mientras el semáforo estaba en rojo. - Noche de locura – dije sonriendo. - Muy bien – dijo. Tardamos treinta minutos en llegar al club, Lucas estaciono el auto en el estacionamiento del club, nos bajamos y caminamos hasta la entrada. Éramos clientes antiguos, así que el de seguridad nos reconocía que por cierto es uno de los ligues de Lucas. Al entrar se podía ver que algunas mesas estaban ocupadas por personas que tenían acompañantes y otros solteros, también había otras personas que cruzaban unas cortinas negras para ir hacía el pasillo que daba con salas, unas eran privadas y otras eran abiertas. Aquí fue donde conocí a Lucas, tuvimos una noche de locura con otro chico y desde entonces nos hicimos amigos, no negare que hemos jugado unas cuantas veces más, pero desde que nos hicimos amigos eso no volvió a pasar, decidimos que era lo mejor para mantener nuestra amistad intacta y desde entonces llevamos siete años de amistad, él junto con Abigail y David, son las personas que mejor me conocen a parte de mis padres adoptivos. Verán mi vida durante mi niñez y parte de mi adolescencia fue una mierda, sufrí día tras día y eran incontables el número de golpizas que recibí por parte de mis padres biológicos. Hasta que un día gracias a una vecina pude huir de ellos, pero aún me atormentan. Las dos personas que más he odiado en el mundo aún logran atormentarme a través de mis sueños, a causa de lo que ellos me han hecho sufro de insomnio y desconfío de las personas, pero a pesar de eso, me ha ayudado a convertirme en una mujer muy fuerte, ya no permito que nadie se meta conmigo y trate de lastimarme sin haber recibido un castigo de mi parte. No llevábamos ni diez minutos de estar sentados bebiendo una copa, cuando vi que un hombre se acercaba a Lucas. Este sonreía de miedo lado por saber la diversión que tendrá esta noche. - Nos vemos luego querida, me iré a divertir. Espero no te moleste que me vaya primero – dijo levantándose. - Tranquilo, ve sin problemas. Diviértete y oye… relaja la pelvis – dijo riendo con él. - No olvides llamarme por si sucede algo, estaré en la misma sala de siempre – dijo dándome un beso en la mejilla. - Esta bien, tu igual – dije respondiendo. - Te quiero cangurito – dijo. - Y yo a ti canguron – dije sonriendo. Vi como Lucas iba desapareciendo detrás de la cortina negra junto con el aquel desconocido, decidí que me quedaría unos minutos más bebiendo mi copa y luego iría a las salas que están abiertas para ver que encontraba. Me fui acercando lentamente a aquellas salas que se permitían entrar sin invitación, ya sea para ver o jugar. Ninguna estaba llamando mi atención, hasta que llegue a la última sala. Había un grupo de personas donde estaban teniendo una orgía, me quedé observando como jugaban aquellas personas, hasta que sentí que alguien tocaba mi cintura y se acercaba poco a poco para hablarme al oído.
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