Los aspirantes a la academia tenían dos semanas antes del examen físico definitivo. Xavier, con su usual entusiasmo, se autonombró entrenador personal de Sloan, asegurándole que, bajo su supervisión, tendría una oportunidad real de aprobar
— Confía en mí, primo. Nadie conoce este examen mejor que yo. Mi padre lo diseñó completamente, y además, yo obtuve el mejor puntaje de mi generación — afirmó Xavier, cruzando los brazos con orgullo
Sloan levantó una ceja, incrédula — Claro, seguro obtuviste el mejor puntaje porque ya conocías todos los obstáculos. Debiste hacer trampa —
Xavier se llevó una mano al pecho, ofendido — ¡Eso jamás! ¡Mi orgullo como guerrero es impecable, princesa! —
— Sloan — corrigió ella automáticamente, aunque una sonrisa burlona se asomó en sus labios
— Princesa Sloan — Xavier se encogió de hombros, divertido — Ya verás que soy el mejor entrenador que podrías tener —
Sin más preámbulos, comenzaron el primer día de entrenamiento, y para Sloan, fue un choque brutal con la realidad
Xavier diseñó un circuito que combinaba ejercicios de fuerza, resistencia y velocidad. El objetivo era preparar a Sloan para cada aspecto del examen
Sloan debía correr al menos cinco kilómetros diarios por los terrenos irregulares del bosque. Xavier insistía en que debía aumentar la distancia progresivamente. Al principio, apenas lograba trotar unos minutos antes de quedarse sin aliento, pero Xavier la animaba, y a veces la provocaba, para que siguiera.
— ¡Vamos, Sloan! Si te rindes Rafael vendrá por ti — Esto siempre funcionaba.
Sloan hacia tantas cosas en un día, que terminaba exahusta. Levantamiento de pesas improvisadas con bolsas llenas de arena. Flexiones, muchas flexiones, aunque Sloan solo podía hacerlas apoyando las rodillas al principio. Arrastrar troncos pequeños por una pendiente mientras Xavier cronometraba. Saltar entre obstáculos colocados al azar, como troncos y piedras, sin perder el equilibrio. Practicar movimientos rápidos y zigzagueantes para simular esquivar ataques.
Aunque no era obligatorio para el examen, Xavier insistió en enseñarle algunas técnicas de defensa personal
— No está de más saber cómo tumbar a un tipo más grande que tú. Además, te ayuda a ganar confianza —
Para Sloan, este entrenamiento no era solo agotador físicamente, sino también un recordatorio constante del contraste con su vida anterior. Había pasado los últimos años en mansiones lujosas, rodeada de comodidad, siendo preparada para ser una dama perfecta. Ahora, cada día terminaba cubierta de sudor y con el cuerpo dolorido, apenas pudiendo moverse por la mañana.
— Nunca pensé que echaría de menos las clases de bordado — murmuró una noche mientras se masajeaba los hombros adoloridos
Xavier, que estaba revisando una lista de ejercicios para el día siguiente, se rió entre dientes
— Bueno, bordar no te salvará la vida. Aunque… tal vez podrías bordar una trampa para Rafael —
Sloan le lanzó una almohada, aunque no pudo evitar reírse también. Cada día era una lucha por adaptarse a este nuevo estilo de vida, pero con el paso del tiempo, comenzó a notar pequeños cambios: sus piernas se sentían más fuertes, podía correr más tiempo sin detenerse, y aunque aún le costaban los ejercicios de fuerza, su cuerpo empezaba a responder mejor.
Dos semanas después, Xavier observó a Sloan completar el circuito de entrenamiento. Aunque aún quedaban cosas por mejorar, estaba convencido de que al menos no fallaría estrepitosamente en el examen
— ¿Y? — preguntó Sloan, con el rostro aún enrojecido por el esfuerzo
Xavier la miró con una mezcla de orgullo y diversión — Creo que tienes una oportunidad de entrar... probablemente con el puntaje más bajo, pero entrarás —
— Gracias por el ánimo, entrenador — Sloan le lanzó una mirada irónica, aunque no pudo evitar sonreír
— Es un cumplido, primo. Si sobrevives al examen, te prometo que te invitaré una cena decente —
Sloan suspiró, pero en el fondo sabía que, aunque el camino había sido difícil, estaba un paso más cerca de alejarse definitivamente de Rafael y de construir una nueva vida.
Era la noche antes del examen, y Sloan había superado dos semanas de entrenamiento extenuante con Xavier. Sin embargo, quedaba un último detalle por resolver: su cabello
— Es hermoso, lo admito — dijo Xavier, mientras examinaba las largas ondas castañas de Sora, que brillaban con la tenue luz de la lámpara. Luego, con una sonrisa traviesa, agregó — Pero no es muy masculino —
Sora suspiró, llevando una mano a su cabello. Había sido su orgullo desde niña, cuidado meticulosamente, pero sabía que no podía aferrarse a él. Este sacrificio era necesario para sobrevivir
— Hazlo — dijo finalmente, con determinación
Xavier asintió, intentando ocultar su propia incomodidad. A pesar de las bromas, sabía lo importante que era este momento para Sora. Tomó unas tijeras y empezó a cortar
— ¿Sabes? Creo que podrías lucir incluso más adorable con un corte corto — comentó, mientras trabajaba
— No estoy tratando de ser adorable, genio. Estoy tratando de no morir —
— Claro, claro. Pero no puedo evitar notar que incluso disfrazada como un chico sigues siendo... bueno, tú — Xavier sonrió de lado, intentando aligerar la tensión
Finalmente, dejó el cabello de Sora a un largo que enmarcara su rostro, suficiente para cubrirlo parcialmente sin parecer descuidado. La gorra que usaba completaba el disfraz, escondiendo cualquier rastro de feminidad
— ¿Qué opinas, Sloan? — preguntó Xavier, alzando las cejas mientras daba un paso atrás para admirar su trabajo
Sora se miró en un pequeño espejo. Aunque el cambio era drástico, sintió que esto marcaba un nuevo comienzo — Sloan ha nacido oficialmente — dijo, con una leve sonrisa
Xavier le entregó otra vez ropa suya, esta vez aún más impregnada de su olor — Para que quede claro, esto no es porque no confíe en tu capacidad para ocultarte, sino porque mi increíble aroma masculino es imbatible. Esto es pura estrategia... — bromeó, guiñándole un ojo
— Detesto usar tu ropa sucia — Sora rodó los ojos, pero no pudo evitar reírse
Al amanecer, Sloan se presentó en el lugar del examen junto a los demás aspirantes. Había una mezcla de nervios y emoción en el ambiente. Las voces masculinas resonaban mientras los candidatos hablaban entre sí, y aunque algunos parecían confiados, otros mostraban la misma ansiedad que sentía Sloan
— Recuerda lo que te enseñé — susurró Xavier mientras caminaban hacia el campo de pruebas — Espalda recta, mirada firme, y no camines como si estuvieras a punto de ir a un baile de gala —
Sloan asintió, ajustándose la gorra — Lo tengo, entrenador —
El circuito del examen era una versión más intensa del entrenamiento que Xavier le había preparado. Los aspirantes debían correr un tramo de siete kilómetros, levantar pesas de distintas categorías, trepar muros, y completar un circuito de obstáculos que pondría a prueba su agilidad y resistencia
Cuando llegó el turno de Sloan, se recordó a sí misma que no podía fallar. Esta era su única oportunidad de dejar atrás su pasado. Sloan comenzó la carrera con un ritmo constante, tal como Xavier le había enseñado. Aunque varios aspirantes la superaron rápidamente, mantuvo el enfoque en su propio progreso. Los kilómetros parecían interminables, pero cada paso la acercaba más a su objetivo.
Cuando llegó a la prueba de fuerza, las pesas parecían imposibles al principio, pero recordó las largas sesiones con Xavier y cómo la había obligado a levantar hasta que sus brazos temblaran. Con un último esfuerzo, completó la etapa
El circuito de obstáculos fue el desafío más grande. Mientras otros aspirantes lo cruzaban con facilidad, Sloan tuvo que utilizar toda su concentración para no cometer errores. En un momento, casi perdió el equilibrio en una cuerda floja, pero se recuperó justo a tiempo, escuchando en su mente las constantes correcciones de Xavier: "Foco, Sloan, foco."
Al final, agotada pero satisfecha, cruzó la línea de meta
Xavier la miraba a lo lejos, acompañado de otros oficiales notablemente orgulloso de que lograra terminar el examen completo.
Mientras Sloan recuperaba el aliento, otro recluta se acercó a él, no parecía ni un poco cansado — Me sorprendió que terminaras el examen — dijo, su voz seria sin mucho animo
— También a mi — confesó Sloan con una sonrisa
El recluta lo miró con curiosidad, y por un momento Sloan juró que lo había visto sonrojarse — ¿Cuál es tu nombre? — preguntó el recluta mientras analizaba a Sloan cuidadosamente
En ese momento Sora recordó dónde estaba y como se suponía que debía actuar, se aclaro la garganta como Xavier le enseño para engrosar su voz — Sloan Grant, un gusto — se presento
— ¿Grant? — preguntó el recluta — ¿Eres familiar de Xavier? —
— Si ammm… él es mi primo — respondió nerviosa — ¿Conoces a mi primo? —
— ¿No sabes quién soy? — preguntó el recluta
— Lo siento… es que soy de fuera — “Demonios Sora, tenías que pasar desapercibida” se regañó a si misma
— Ya veo… Archivald Valenti — se presentó — Nos veremos después, si es que logras entrar a la academia con ese examen tan espantoso — se dio la vuelta y se marcho sin decir más
“¿Valenti?... Esa es la familia que tiene magia, él debe tener magia también” Sora había escuchado sobre los Valenti y su linaje especial, pero también de como los habían perseguido codiciando su poder, hasta que lograron asentarse bajo la protección del Rey
Mientras que Sloan se quedó sentado recuperando el aliento y rezando a la diosa para que su esfuerzo en el examen fuera suficiente, Xavier apareció a su lado
— No fue el mejor desempeño, pero definitivamente sobreviviste — dijo mientras le daba una palmada en el hombro
— Gracias por el apoyo — respondió Sloan, con sarcasmo, mientras trataba de recuperarse
— Hey, no todos pueden ser genios del entrenamiento como yo. Pero, primo, creo que puedes entrar, quizás con el peor puntaje, pero eso no importa —
— Tampoco es que esperara el mejor puntaje como mi primo obsesivo con el entrenamiento — se defendió ella — me basta con entrar —
— Bueno el entrenamiento será lo único que conozcas en tu vida si logras entrar, y me aseguraré de que te vuelvas fuerte —
— ¿Tú? ¿Acaso no hay más profesores?... ¿Alguno que tenga menos… entusiasmo? — preguntó Sloan
— Claro que si, pero yo soy un oficial superior y puedo solicitar cadetes si considero que requieren un entrenamiento adicional — sonrió Xavier con un poco de malicia
— ¿Oficial superior? — preguntó ella
— Si, tendrás que responder a tres oficiales superiores siempre. El capitán de cuadra, que será el cadete con mejor puntaje en el examen, el teniente de pelotón tu servidor — hizo una reverencia — y por último el comandante de pelotón —
— Eso es demasiado para recordar — se quejó Sloan
— Tu solo pasa desapercibido, ya sabes no hay que llamar la atención, el resto déjamelo a mi —
Por primera vez en semanas, Sloan sintió una chispa de esperanza. Había pasado el primer gran obstáculo de su nueva vida, y aunque sabía que lo peor aún estaba por venir, estaba lista para enfrentarlo.