Desperté desorientada y con un leve dolor en mí parte intima, gire en la cama buscando a Donato, pero él no se encontraba. Sonreí como tonta y me levante para ir a buscarlo, lo único que encontré para cubrirme fue una camiseta suya, asique me la coloque y salí hacia la cocina. -Buenos días cumpleañero- dije al entrar a la cocina. -Hola preciosa- dijo girando para verme- ¿Cómo te sientes? Sabia a lo que se refería, y me daba un poco de pena. -Bien cielo- trate de girar para buscar agua, cuando volvió a hablar. -La verdad Fiorella- su tono era reprobatorio. -Es la verdad- baje la cabeza y evite mirarlo. -¿Sabes que cuando mientes evitas la mirada de la gente? -Es solo una molestia, supongo que es normal. ¿Contento?- dije viéndolo a los ojos. -¿Estas enojada o apenada?- dijo acercán

