Habían pasado dos semanas desde el cumpleaños de Donato, dos semanas en las cuales no había podido conseguir apartamento. Bueno, en realidad no había buscado mucho que digamos, ya que Donato ahora no solo me sobornaba con comida, sino también con sexo; y he de decir que esa parte me gustaba demasiado. Mi dulce y sexi novio, se había encargado de hacerme sentir única y especial. Entre cada caricia o beso, me recordaba que me quería y de todas las cosas que se encargó de enseñarme en este tiempo, jamás sobrepaso mis límites. Me encantaba la forma en que me cuidaba y como me hacía sentir. Podría decir tranquilamente que me estaba enamorando, si no es que ya lo estaba. Hacia unos días que habían llegado a casa de Luca las entradas que había conseguido como regalo de cumpleaños para Donato, y

