Evangeline tomó aire cuando estuvieron alejados del lugar sin embargo aún se encontraba tensa, Draco tendría que explicar mucho cuando volviera a verlo. Para su dolor ella había tomado una decisión contundente que marcaría el rumbo de sus vidas y la de su bebé. —Mi bebé —susurró preocupada llevando una mano a su vientre abultado. Sin duda tenía miedo que algo le pasara a su pequeño, inmersa en sus pensamientos ni siquiera notó la mirada que el muchacho de cabello castaño le dirigió a la zona tanteada, nuevamente él se giró y siguió caminando hasta que finalmente se detuvo. —Llegamos —dijo captando la atención de Evangeline. Escaneó toda la cueva donde habían llegado y sintió un estremecimiento de miedo por el lugar, no sabía si ese sitio era seguro para su bebé. Como si el castaño hubiese

