Mery La razón por la que estoy en Rusia me la sé de memoria, mi corazón quiere, mi cuerpo lo desea, mi mente está en una constante discusión sobre si seguir adelante o no, sobre la incertidumbre de lo que me espera en un país nuevo, los deseos carnales son más y son los que predominan. Quiero que ese hombre me toque, me bese, me posea, me haga suya. -Suspiro cansada- La verdad es que me enculé, me volví adicta a esos besos, a sus toques, a sus agarres, a todo él. Creo que podría llegar a ser un buen hombre si se lo propone, si se deja guiar, si yo de repente hago las cosas bien, me dotó de paciencia y tolerancia, si trabajamos en equipo; tenemos carácter parecido y yo entiendo que él es hombre, pero voy a intentar poner mis límites, lo voy a intentar y espero no acabar muerta en el int

