Mery Desperté después de una noche bien placentera, tan placentera que no podía mover ni un solo músculo de mi cuerpo; hice un esfuerzo para agarrar mi celular y mirar la hora, eran casi las 11 de la mañana. Me estiro, abro bien los ojos y hasta un bostezo gigante me sale. Tengo hambre, lo sé por que mi estomago ruge, salgo de la cama y él está ahí, como siempre sentado en el sillón enfrente de la cama observando todos mis movimientos, fumándose un cigarro, lo cual me hace pensar que un dia de estos ese vicio va a matarlo; de echo pienso eso cada vez que lo veo fumar. Ya han pasado 7 días desde que estoy con él, no hemos salido de Estados Unidos y lo agradezco. Termino de salir de la cama y me acerco a una silla donde ahí una bata, la tomo y cubro mi desnudez. Luego lo miro mientras la

