Casualidad, celos y dominación.

1836 Words
Viktor Ivanok Llegamos a la casa de mi amigo tarde. ¿Pueden creerlo? Después de que llegaría puntual llegué tarde... Bueno, solo por unos minutos, pero aún así tarde. Compartimos el desayuno juntos, conocimos a su esposa, nos reunimos en una sala privada para enterarnos de la situación y saber cómo procederíamos ante ella; Alexander, así se llama mi amigo Alexander Sanint un mafioso estadounidense, él tiene un problema con China, estúpidos chinos por culpa de una puta regalada y quiere vengarse, secuestrarla es el plan para que él pueda hacer un ojo por ojo, los chinos son bastante ágiles e inteligentes pero aún así lo intentaremos, espero que no sea difícil, después de todo estamos uniendo lo mejor de lo mejor y nosotros lo somos. Somos un grupo de cuatro Alexander, Dominic, Lorenzo y yo. Estadounidense, Inglés, Italiano y Ruso respectivamente, nos conocimos en una convención hace muchos años, cuando aún nuestros padres eran los que mandaban, los que estaban a cargo del negocio. Nos hicimos buenos amigos en ese entonces y desde ese momento hicimos una alianza, una que a pesar de los años siguen inquebrantable. Lorenzo quiso adelantar el tema porque nada más tiene dos días aquí en EE.UU, yo me puedo tomar más tiempo, pero no dije nada y le sigo la corriente, tengo una hermosa mujer en mi cama y necesito ir a atender ese asunto que justo ahora creo que es más importante que todo está mierda. Maldita sea, ¿Que me pasa? Sacudo mis pensamientos y me concentro en la reunión. — Tengo un par de conocidos y también un par de favores que cobrar. Déjenme a mí la tarea de sacar de China a la plástica esa... — Digo tratando de que avancen y pueda irme rápido. — ¿Puedo saber que demonios te pasa? Pasé toda la mañana esperando que dijeras eso. — Dice Lorenzo y todos reímos. — Mándala directo a Italia, yo me encargo deel resto. — Podría ir a Italia. — Dice Alexander. — ¡Ni lo pienses! — Aporta Gabriel, la mano derecha de Alex. — También podrías y a China y armar un alboroto, la idea de todo. esto es que no muevas ni un dedo, asi ellos no sabran donde buscar. Esperaras paciente a que tus socios hagan el trabajo, si te mueves a Italia es el primer lugar al que irán, recuerda que tu eres el focus, están pendientes de tus movimientos. — Gabriel es un estratega de primera y tiende a pensar siempre como el enemigo, una vez lo quise en mis filas y se negó, que desperdicio. — Bien, entonces no se diga más. — Dice mi adorado Lorenzo, seguimos hablando un poco más y acordamos reunirnos más tarde para tomar un par de tragos. No me quedé para esperar el almuerzo, muy amables y todo, pero en serio quería estar con esa mujer, mi mente estaba ahí pensando en ella todo el tiempo y mi cuerpo en la reunión me gusta esa mujer. La quiero ahora! Yamil de deja en el hotel y le pido un par de encargos, el primero es comprar ropa, una decente, nada parecido a lo que vistió ayer. No quiero que nadie mmas la vea, asi de posesivo soy. Subo a la habitación, me siento desesperado y ansioso como nunca antes, no está en la cama, la busco en el baño y ahí está secando su hermoso cuerpo, me acerco a ella, la tomo de las caderas, beso su cuello y huelo su piel. — Volviste. — Me dice en un susurro. — Sí, estaba extrañando follarte... — Intenta voltearse y no la dejo, camino con ella hasta recostarla a una pared, sus manos detienen el golpe y sus cachetes quedan pegados a la pared, saco mi polla y me hundo en ella por detrás, estoy tan ansioso que no me molesto en quitar mis ropas, la quiero ahora, la quiero ya! Gime fuerte, me sostengo de sus teticas y empujo, busco su boca y le doy pequeños y desesperados besos, la sujeto del cabello, doy un par de nalgadas a su culo, sigo entrando y saliendo de ella, su interior me aprieta una y otra vez, tantas que pierdo la cuenta de todos los orgasmos que ha tenido. Terminamos por bañarnos juntos, un baño donde ella lavó mi cuerpo, se agachó a limpiar mi polla con su boca, sentir el calor de su boca fue de lo más delicioso, cuando creo que ya no quiere más ella me sorprende y me sale con algo. La dejo ser, es como si estuviera aprendiendo a chupar o quisiera que su garganta también se acostumbrará al tamaño. Me mira desde abajo con sus ojos cristalizados, su rostro mojado, sus mejillas sonrojadas al igual que sus labios, esos que ahora están cubriendo mi polla, la sacó de ella y me agacho a besarla. Cierro la regadera y le sonrió... — Vamos a la cama. — Llegamos a la habitación y ya el servicio al cuarto lo ha dejado como nuevo, además ya están las bolsas con ropa para ella sobre la cama, no les pone atención, solo entra a la cama y cierra sus ojos. No la culpo, casi no ha dormido nada. Aprovecho para hacer un par de llamadas, mis negocios también necesitan de mí, saco la computadora, el teléfono y me pongo a trabajar, me llama la atención que ella se mueve una y otra vez en la cama, como si le hiciera falta algo. ¿Tendrá pareja? No, no lo creo. Sacudo mis pensamientos y me concentro en lo mío, tanto que el tiempo me absorbe y solo escucho un: — Tranquila, estaré ahí. — Levanto la mirada y está respondiendo una llamada. Se cubre con las sabanas y camina hasta sentarse a mi lado. — Debo irme. — Dice y asiento. — Ahí ropa para tí en esas bolsas y tal vez algo más. — Me sonríe y se levanta a revisar, frunce el ceño y me mira. — Escogiste esta ropa tú? No soy una monja. — Sonrió. — Te veras bien con lo que sea. — Rueda los ojos. — Ven aquí. — Viene y se siente sobre mí. — Quiero volver a verte alguna vez, ¿Podría ser? — Te dejaré mi número ya sé que eres extranjero, pero también me gustaría verte alguna vez. — Complacido con su respuesta le doy un beso y la dejo ir, ella se cambia con lo menos tapado, aclaro que la ropa la compro Yamil y que yo no especifique que fueran faldas largas. Escoje una tubo hasta las rodillas y una camiseta básica, se hace una coleta y se va al baño. Al regresar acuna mis mejillas y deja un beso, me siento bien con todas. estas demostraciones de afecto, me siento bien con ella. Aun así no estoy seguro de nada, asi que la dejo ir en paz. Esa tarde me enfoqué en trabajar mi número uno André me mandó un par de cosas que debo hacer y me puse en eso, revisar unos informes, pactar algunas reuniones con clientes y así. Alexander mandó la ubicación de donde nos veríamos, miré mi reloj y fui a cambiarme, esta vez si llegaría puntual. Me arreglo y salgo, escogí ropa informal después de todo no es una reunión es solo un par de tragos con amigos; Alex escogió una de sus casas a la fuera de la ciudad y parece que llegarán dos o tres personas adicional de nosotros, a él no le gusta mucho reunirse con gente y parece que es como una cualidad de mafioso no estar rodeado de tantas personas, así que solo seremos nosotros y ya y quizás unos amigos de su esposa. llega al lugar y Gracias al cielo esta vez se llegue a punto ahora que apenas están en el modo saludo y presentaciones, ahí seguridad por todos lados, entro y lo primero que hace Dominic es entregarme un trago. Lo recibo gustoso y voy a los demás, estamos amenos, cenamos y nos vamos a una terraza, se escucha un alboroto afuera, una de las empleadas llega para avisarle a Nadia, la esposa de Alexander que hay una persona en la puerta diciendo que fue invitada. Nadia le habla al oído a su marido... — Déjenla pasar. — Dice Alexander. Su esposa se levanta al encuentro de... mi Mujer. Shock, Shock, Shock. — Ohh por dios amiga, los siento. Me quedé dormida. — Sé dan un abrazo. Enciendo un cigarro para calmar el estrés que acaba de empezar a darme. — Que te pasó? — Le pregunta su amiga señalando un costado su pecho. — Después te cuento. Solo diré que un Graaaan animal me atacó. — Ambas ríen. — Vamos. — Avanzan hacia la reunión y se detiene al verme, sol solo dos metros de distancia y estoy de frente con Dominic al lado diciendo. — No me digas que esa es tu melena naranja? — Saco todo el humo de mis pulmones y respondo. — Lo es y necesito que alguien me explique por qué está usando gafas, va a hacer que mi polla explote. — Dominic ríe. Esta usando un conjunto de short y blazer color verde con un top n***o y zapatos altos que maneja muy bien. Su cabello está suelto en hondas y esos lentes de marco n***o que la hacen ver muy sexy. Finalmente llegan a la reunión, saluda a todos y se disculpa por la tardanza, quita sus lentes y los guarda en su bolso, saca su celular, le acercan una cerveza y niega, está vez tomará vino... se pone a textear, se va y habla por teléfono, luego regresa con cara de fastidio, habla con su amiga sobre el bebé, ríen y celebran no se que cosas, estoy al pendiente de mis amigos y de ella, no puedo quitarle los ojos de encima, ellos se dan cuenta de mi obsesivo comportamiento y me advierten que me controle, pero eso es imposible cuando veo que un hombre se acerca a ella y le entrega una rosa junto con una nota. — ¡Déjenme en paz! — Les digo y paran con su mierda. — No seas troglodita, si te gusta en vez de acercarla la alejaras. — Comenta Lorenzo. Me levanto de mi lugar dejando en el cenicero el cigarro, voy a ellas, saludo y Nadia se disculpa dejándonos solos. — ¿Quien te mandó eso? Se supone que es una reunión privada. — Hola, ¿Cómo estás? — Me sonríe. — Te hice una pregunta. — Una que no tengo porque responder. No somos nada, no te tiene por que importar quien me manda que. — Intenta irse y la sostengo. La miro mal y lo hace igual, me sostiene la mirada la muy insolente sin saber que lo único que me detiene de no agredirla es que que encanta su rostro. — Dile al imbécil que te mando eso, que si sé te acerca, lo mato...
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