La culpable soy yo.

535 Words
El dolor del alma si es que está existe realmente me tenía oprimida , no me dejaba pensar con claridad, seguía preguntándome qué era lo que había hecho y no que es lo que él había hecho, me culpaba sin saber porqué, era tanto el dolor y la humillación que realmente creí ser yo la culpable. Estaba atrapada allí, en esa casa con ese monstruo, no tenía salida menos ahora que él estaba todo el tiempo conmigo. " Baja yá " escuché sus gritos desde la sala, me puse de pie como pude y con un gran dolor entre mis piernas caminé despacio con el cuerpo en un sólo temblor. Mi rostro estaba lleno de lágrimas las cuál limpié con mis manos al bajar por las escaleras, traté de componerme y caminar con la frente en alto convenciendome en silencio de pedirle una explicación. Caminé hasta él que se encontraba tirado en el sofá viendo la tele y me paré frente a él con mi espalda erguida tratando de mantener la compostura. " Porqué ha sido todo ésto " pregunté con firmeza, el abrió sus ojos grandes y me miró levantando su cuerpo del sofá amenazante "¿Todavía tienes el descaro de preguntar ?" me responde enojado. — Te lo voy a explicar solo una vez, tú me perteneces, tú respiras gracias a mí, tú haces lo que yo digo sin reproches, acá el que se ha roto el lomo para darte todo he sido yo así que por lo menos espero respeto y tú me tomas del pelo andando con cualquier tipo por ahí, ¿qué? ¿me viste cara de idiota, creíste que nunca me daría cuenta? ...Y te lo digo ahora para que vayas sabiendo olvídate de seguir llendo a ese cursito de mierda que lo único que vas a hacer ahí es andar de puta. Yo lo escuchaba indignada no podía creer lo que me estaba diciendo, lo próximo que sentí fué un golpe en mi rostro, no sentí nada más hasta un rato después que me desperté tirada en el piso con sangre en la boca y un ojo cerrado por la hinchazón. La cabeza me dolía detrás y puse mi mano en ella, sentí algo mojado y cuando mire de nuevo la mano estaba roja completamente por la sangre, había caído golpeando una mesa ratona de vidrio que se había hecho añicos. Me levanté tambaleante y quise escapar, corrí hacia la puerta de entrada y trate en vano de abrirla, él la había trancado y escondido las llaves, fuí hasta la puerta trasera y estaba igual, no tenía salida, las ventanas tenían rejas y el teléfono no tenía el cable de conexión, estaba encerrada y totalmente perdida. > pensé inmediatamente y corrí a mi cartera buscándolo pero también lo había guardado él. " Al fin te despiertas " escucho que dice mientras baja despacio las escaleras recién duchado y arreglado. " Voy a salir espero que cuando vuelva estés limpia, eres un asco" me dijo caminando a la puerta. Sacó las llaves de su bolsillo y abrió la puerta, corrí detrás de él pero no logré llegar antes de que la cerrara, paso llave y se fué.
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