Sin trabajo.

827 Words
Recuerdo bien ese día, llegó a la casa y como siempre yo lo esperaba, ese día le había preparado unos ricos cupcakes rellenos de chocolate , sé que le gustaban mucho. Apenas abrió la puerta salí corriendo a sus brazos y lo besé, el no me devolvió el beso y note su rostro preocupado. "¿ Qué sucede?" le pregunté y él sólo negó con la cabeza y sus ojos se llenaron de lágrimas. Lo abracé fuerte y traté de contenerlo esperando que él me dijera lo que sucedía cuando se sintiera mejor. " Me despidieron, después de tantos años me despidieron" dijo llorando. Lo escuché en silencio obviamente la noticia me afectaba a mí también pero no dejé que sintiera mi temor por la incertidumbre del momento. Traté de consolarlo y darle ánimos, ya todo estaría bien, ya conseguiría otro trabajo y seguramente sería mejor que esté, " Que se puedan los nuevos dueños, ellos no saben lo que están perdiendo" le decía abrazándolo fuerte. Dicen que los hombres no lloran, esa estúpida frase machista que tanto padres como madres inculcan desde niños, claro que sí lloran, lloran cuando les duele algo sea físico o mental, lloran cuando pierden a un ser querido, lloran cuando están felices y lloran cuando están tristes, también lloran cuando la incertidumbre de no saber que hacer los abruma igual a como lo hacía Leo en éste momento. Habían pasado más de 10 años que él trabajaba allí, él era el sostén económico de la casa y ahora de un momento a otro se lo habían sacado. > pensaba en voz alta. " Ya veremos qué hacer, por ahora relájate y tómate un descanso, unos días al menos, podremos seguir adelante con el dinero de la liquidación y del seguro por un tiempo mientras surge otro trabajo, ya verás estaremos bien" le dije y el asintió aferrándose a mi. Lo invité a sentarse en el sillón de la sala y le hice unos masajes para que se relajara dejando salir toda la tensión de sus hombros. Luego me senté en sus piernas de frente a él comenzé a besarlo mientras hacía ligeros movimientos circulares sobre el con mis caderas, que mejor para aliviar tensiones... Hicimos el amor suavemente tomando nos el tiempo para disfrutar cada caricia, cada beso y cada gemido del otro. Los días pasaron y todo iba bien, el estaba todo el tiempo en la casa, escribíamos juntos a currículum en la computadora y luego los imprimamos en un negocio allí cerca, a la tarde luego del almuerzo yo iba a mi curso y el salía a repartirlos o simplemente salía a dar una vuelta, a veces me acompañaba hasta la entrada del curso e incluso me iba a esperar a la salida. Todo parecía ir bien a pesar de todo... Una tarde me estaba esperando al otro lado de la calle, al salir no lo ví, yo hablaba con dos compañeros de curso sobre un examén que tendríamos próximamente, una de ellas se despidió y marchó hacía el lado opuesto y yo seguí caminando varios metros más con mi compañero hasta que se despidió en una esquina. Seguí caminando y Leo se me acercó rápidamente por detrás, su voz era dura y sentí como un escalofrío recorrió mi espalda. Me voltee y ví un brillo oscuro en sus ojos. " Hola amor, me asustaste" le dije y me acerque para besarlo. "¿ Quien era ese?" me preguntó con el ceño fruncido. Respondí a su pregunta sin darle demasiada importancia. Camino en silencio a mí lado todo el camino llevándome de la mano a pasao rápido. Al llegar a la casa abrió la puerta y me dejó entrar primero, apenas cerró la puerta detrás de él me dió un puñetazo en la cara que me hizo tastabillar. No entendía la que pasaba, solo sé que tuve miedo. " ¿Qué sucede, porqué me pegas ?" pregunté poniendo mi mano sobre la mejilla dónde me había golpeado. " Eres una puta" me dijo enojado y volvió a golpearme una vez y otra vez, traté de correr pero no pude. Me siguió golpeando y me aprisionó contra la pared de espaldas a él, me bajó el pantalón y me penetró con fuerza por detrás, perecia un animal gimiendo y gruñendo ferozmente mientras me violaba, eso era violación, aunque fuera mi marido era violación. Acabó dentro de mi y se acomodó el pantalón luego de quitar su pene de mí dejandome allí como un pedazo de basura. Me dejé caer en el suelo llorando y lastimada mientras el a la distancia me gritaba " Cállate puta si eso es lo que te gusta", > pensaba mientras me ponía de pie dificultosamente levantando mi pantalón por mis piernas. Subí las escaleras con mi cuerpo tembloroso y las lágrimas mojando mis pies.
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