Capítulo 5— Mayor estupidez

1076 Words
Capítulo 5— Mayor estupidez Narrador Pasaron solo un par de minutos cuando una llamada entró a su teléfono, y rodando los ojos al ver que se trataba de su madre, Cassian se lamentó al tener que responderla. —Hola, madre— Respondió con fastidio. Se recargó en su silla pasando una mano por su rostro tratando de aclarar sus pensamientos sabiendo que la conversación sería larga y tediosa. —¿Has visto que Serena se comprometió? ¿Has leído las noticias hoy, Cassian? —Preguntó sin siquiera saludar, sin importar cómo estaba su hijo, quien solo negó. Atenea, la madre de Cassian, adoraba a Serena, podría decirse que la quería más que a él mismo y eso que llevaba su sangre. Por desgracia, la mujer apenas estaba asimilando que había terminado su relación, cuando al ver las noticias esa mañana descubrió que la perfecta mujer con la que veía a su hijo pasar el resto de su vida, se casaría con otro hombre que no era él. —Lo sé, no fue necesario verlas... Ella misma vino hasta aquí para decírmelo— Respondió centrando su mirada en la caja que aún se encontraba sobre su escritorio. Empezando a caminar por la estancia de su casa, Atenea sintió que le daría un paro cardiaco. ¿Cómo se le ocurría a Cassian dejar ir a una mujer como Serena que no solamente era hermosa, exitosa, brillante y además de eso, heredera de uno de los imperios más grandes del país? —Tú y yo sabemos que esto es tu culpa. ¿Por qué no le pediste matrimonio? Una simple sortija, y ya. Se le acababa el drama a Serena. ¿Era tan difícil hacerlo? —Lo acusó de manera tajante, sin una pizca de delicadeza. A Cassian no le pareció para nada extraño su comentario, ya que para su madre un matrimonio solo era un negocio por cerrar, una treta entre familias poderosas para unir sus fuerzas. Pasó con ella y su padre, quienes unieron su vida por un arreglo, por lo que para Atenea Nox, el dinero era lo más importante. —Sabes lo que pienso de eso, madre. Ahora tengo cosas más importantes en qué pensar como para estar preocupándome por Serena y su compromiso con Víctor— Bufó Nox, lo que ocasionó que su madre quisiera estrangularlo. —¿Más importantes, Cassian? ¿Te parece menos importante que Serena haya esperado cinco años una propuesta de matrimonio que no llegó? Es evidente que eres la viva imagen de tu padre, que seas el CEO de la empresa familiar te ha despojado de tus sentimientos— Siseó Atenea furiosa. Por desgracia, esas simples palabras también enfurecieron a Cassian, quien solo hizo de su mano un puño. ¿Su padre? Ese hombre era un verdadero desgraciado y que lo compararan con él era una ofensa. —No me compares con él— Respondió colocándose de pie. Nox era un hombre demasiado severo con sus hijos, sobre todo con Cassian para que asumiera la presidencia por ser el mayor, y el nacido dentro del matrimonio. En cambio, Agris era la oveja negra de la familia al ser nacido de una simple sirvienta, aun así, se mantenía al acecho para en el primer error de su medio hermano, tomar su lugar. Algo que llenaba de orgullo a su padre al ver la disputa de sus hijos por el poder. Según su filosofía, un hombre Nox no se dejaba doblegar por nada, y era eso lo que les quería recalcar a ambos, a que lucharan por lo que querían, aunque eso implicara matar a los suyos en el proceso. —Déjame decirte que de sus hijos eres el que más te pareces, aun así eso no importa, aquí el punto es que ese hombre aún no sabe que Serena y tú han terminado su relación. No quiero ni imaginar qué dirá una vez se entere— Empezó a explicar Atenea sabiendo que lo más difícil estaba por venir—. Por estos días con lo de sus tratamientos puedes estar tranquilo, pero en una semana regresa, y una vez lo haga, se complicará todo. ¿Acaso no te importa si te quita la dirección de NoxCorp? Conociendo a tu padre es capaz de hacerlo solo para verte retorcerte de la rabia. Cassian tras mantenerse en silencio por un instante aceptó que su madre tenía un poco de razón en sus palabras, desde hacía mucho le había hablado sobre su boda con Serena, la unión Nox-Clark los beneficios que traería esto por lo que lo más seguro es que no lo tomara de la mejor manera. —Pues tendrá que aceptarlo madre... Serena se casará, y yo seguiré en este puesto, lo quiera o no— Respondió Cassian deseando convencerla con su respuesta. Atenea del otro lado solo soltó una maldición al aire al ver lo idiota que era su hijo, y pasando las manos por su rostro trató de convencerlo de enmendar su error antes de que Nox los despojara de todo lo que tenían. —¿Aceptarlo, Cassian? ¿Olvidas que es de tu padre de quien hablamos? No seas idiota y soluciónalo. Busca la forma de que Serena regrese contigo, y esto no es una petición... Es una orden. Si no lo haces, Cassian Nox, yo misma seré quien convenza a tu padre de quitarte de tu lugar. Prefiero mil veces estar de su lado que en su contra —Sentenció Atenea, sabiendo que era lo mejor que podía hacer para no desatar la furia de Nox sobre ella. —¿Entendido? Sintiéndose entre la espada y la pared, Cassian asintió en completo silencio finalizando la llamada. Haber dejado ir a Serena fue la mayor estupidez que pudo cometer en su vida, y viendo el anillo en su dedo y el reproche de su madre, que fue más una advertencia, supo que tendría que mover sus piezas. Suplicar es algo que él jamás haría, por lo que tendría que pensar en algo más. Algo lo suficientemente eficaz como para que Serena regresara por su propia cuenta. Escuchando cómo la puerta era tocada ligeramente, Nox ordenó seguir, y al entrar Anya, contuvo el aire. No sabía por qué, pero su ex al verla pensó que ellos tenían una relación más allá de la laboral, y pensando que recurrir al viejo método de los celos no era tan mala idea después de todo, Cassian asintió un par de veces.
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