Capítulo 15— Una burbuja que arde Narrador Una vez dentro, Cassian sintió la tensión súbita del cuerpo de Anya. Ella respiró hondo, insegura. Era su primera vez en un lugar así. Entre trajes hechos a medida, sonrisas falsas y ojos que juzgaban todo sin decir nada. Cassian se inclinó hacia ella, le apoyó la mano en la parte baja de la espalda, firme pero sutil. El calor de su palma atravesó la tela como si no existiera. —No estés nerviosa —susurró contra su oído —Todas estas mujeres deberían envidiarte… y todos los hombres deberían estar rendidos a tus pies. Anya sintió un vuelco en el estómago. No solo por sus palabras. Sino por cómo las dijo. Como si lo creyera de verdad, como si nada en esa sala pudiera opacarla mientras él la llevara. Y por un segundo, lo creyó ella también. Cassian

