Capítulo 54— Recordar o alucinar Narrador Norman la penetró con fuerza, sin detenerse a pensar, sin medir nada más que el ritmo que sus cuerpos. Cada embestida era profunda, certera. Tifany lo recibía con las piernas abiertas, aferrada a sus hombros, jadeando su nombre entre suspiros que ya no podía contener. —Norman... — Gimió. El sudor se mezclaba con el calor de la piel, con la urgencia del encuentro. Norman bajó la boca hacia su cuello, lo mordió, lo besó con hambre, mientras empujaba más profundo, más lento, más firme. Cada vez que entraba en ella, lo hacía con una intensidad que parecía querer romperla. Entonces bajó una mano entre ambos, sin dejar de moverse, y buscó su centro con los dedos. La acarició con precisión, con la experiencia de quien sabe lo que hace, y con la deses

