Brandon culminó la reunión que debió atender esa mañana, con unos empresarios interesados en realizar un evento en su hotel, y se dispuso a marcharse a la casa de su padre, pero Jerika entró apresurada a la sala de juntas. —¿Qué pasa? —preguntó al verla inquieta. —El tal Joseph Quinn está abajo, en recepción. —Te dije que no lo alojaran en el hotel —expresó molesto y tomó su móvil para salir del salón. —No quiere alojarse en el hotel. Quiere subir al penthouse. A tu casa. —¿A mi casa? —preguntó ceñudo. —Sí, no sé por qué, pero me dicen que está algo alterado. Brandon emitió un gruñido mientras se dirigía al ascensor. Aquel hombre era en realidad bastante irritante. Al llegar a la recepción lo vio sin maletas discutiendo con Félix y teniendo cerca a uno de los miembros de seguridad.

