Brandon y Jerika estaban reunidos en la oficina. Ella le mostraba un boceto de la idea que había preparado para sabotear el proyecto que la Alcaldía y Denzel Woods pretendían llevar a cabo. —¿Crees que esto funcionará? —consultó él leyendo con atención los papeles, sentado en su butaca. —Supongo que al Administrador de la ciudad le bajarán una partida de dinero de la gobernación para pagar la compra de esos terrenos —dedujo Jerika parada a su lado— y Denzel pondrá lo que haga falta para la instalación de los servicios que quieran ofrecer. Pero si nosotros formamos a la comunidad para la conformación de microemprendimientos y los alentamos a pedir créditos a la gobernación, esa partida tendrán que desviarla a esa tarea y no para la adquisición de espacios improductivos que luego ellos ten

