Denzel terminaba de evaluar unos informes financieros cuando la puerta de su oficina se abrió, sin que nadie se anunciara. —¿Por qué nunca me dijiste que Brandon Hardy tiene mujer e hijo? —pronunció con reproche una mujer alta, delgada y con una larga cabellera cobriza. Detrás de ella venía apresurada la secretaria. —Disculpe, señor Woods, pero la señorita… Denzel la detuvo al mostrarle la palma de una mano, logrando que además la mujer se calmara. —Yo me encargo, vuelve a tu lugar. La secretaria respiró hondo para represar el enfado y miró con rencor a la mujer antes de marcharse y dejarlos solos. —¿Qué haces aquí? —preguntó a Kate Dumont. —Hace unas horas me encontré a Brandon en una tienda por departamentos, acompañado por una pelirroja desabrida y un niño. ¡Su hijo! —exclamó ind

