Diana decidió ocuparse de preparar las comidas para Phillip y llevarlas a su casa acompañada por David. El hombre al probar sus recetas y descubrir que, a pesar de seguir las ordenanzas médicas tenían buen sabor, se animó a comer todo sin poner ningún tipo de queja. De esa forma mejoraba cada vez más su estado de salud, aunque no era suficiente. Muchas veces el cansancio lo doblegaba y la melancolía. Allí era donde actuaba David impregnando a su abuelo con su ánimo inagotable, arrancándole sonrisas y ganas de levantarse de la cama. No solo a Phillip le hacía bien sus visitas, al niño también lo fortalecían. Tener un abuelo cariñoso y divertido reforzaba su personalidad que había sido trastocada por la tragedia. Brandon aprovechó que ellos estarían en casa de su padre para adelantar t

