Brandon regresó para la cena. Phillip y David pasaron toda la tarde en el muelle logrando atrapar un par de bacalaos. Diana los preparó asados, con salsa de alcaparras y limón, y una sopa de verduras. Una vez más, Phillip se lo comió todo. —Estás haciendo milagros con él —respondió Brandon al ver a su padre con más energía y ánimos. —Creo que lo que le hace falta es compañía y alguien que cocine bien —opinó Diana, cabizbaja, mientras recogía los platos para dejarlos en la encimera. —Le hace falta alguien como tú, y como David —respondió el hombre ubicándose detrás de ella, muy cerca. Frotó su cuerpo cálido y excitado en el de la mujer, viendo por la ventana a su padre con el niño jugando a las cartas en la terraza. A Diana le produjo gran placer sentirlo casi encima, buscando satisfa

