Brandon llegó al Ocean Breeze siendo recibido con saludos a cada paso que daba, ya fuesen de sus empleados o de los huéspedes. En ocasiones se detenía para estrechar manos o responder dudas e inquietudes. Le gustaba dar ese tipo de atención para así generar más vínculos con su personal y con los clientes. —Señor Hardy, tengo una queja —digo una mujer de mediana edad algo obesa que se apresuró por llegar a él. Brandon enseguida se detuvo para atenderla. —Dígame qué le ocurrió —exigió muy atento. —Escuche, no considere mi queja una nimiedad, pero es que sufro de problemas en la cervical y resulta que la almohada de mi cama es muy alta y esponjosa, necesito una más flácida y baja. —¿Y comunicó su situación en recepción cuando hizo la reserva? Así le facilitábamos el tipo de almohada que n

