Joseph se encontraba en uno de los espacios de descanso que poseía la elegante recepción del hotel Storm sentado en cómodos sofás. Se había reunido con dos empresarios de la zona con quienes conversaba sobre negocios al tiempo que compartían una copa y fumaban puros. —Entonces, ¿me recomiendan esa línea de productos gourmet para comercializarlos en San Francisco y Nueva York? —consultó a sus acompañantes mientras expulsaba el humo de tabaco que tenía en los pulmones. —Conozco a gente que les ha ido muy bien distribuyéndolos en la costa este del país, puedo ponerte en contacto con ellos para que pidas referencias. En Nueva York han sido bien recibidos, pero recuerda que ese mercado en enorme. Si tú los incluyes a través de tu restaurante, tendrás una buena recepción. —Me interesa. No sol

