Diana se quedó en casa con la inquietud a flor de piel. Una vez más su vida estaba dando un giro muy brusco, aunque este no le parecía tan desagradable como los otros, sino que la llenaba de una emoción palpitante. No solo por el hecho de comenzar un trabajo centrado en un área que le apasionaba: la cocina. La oportunidad del evento gastronómico que se realizaría en el Ocean Breeze le daría la oportunidad de mostrar sus capacidades como chef, tanto para preparar comidas exclusivas, como de enseñar y mantener el control de una empresa por su propia cuenta. Al fin iba a demostrar de qué estaba hecha y eso la tenía muy alegre. Además, estaba el hecho de vivir con Brandon, ese era un sueño hecho realidad. Despertar cada mañana a su lado, gozar de su mirada penetrante todos los días, así como

