Capítulo 6: Soy un manojo de nervios.

1402 Words
Cuando sale agarró una botella y la lanzó a la puerta, me siento humillada, me siento enojada. No puedo evitar sentirme culpable, es algo que me duele. Voy hasta mi habitación, necesito desahogarme y olvidar este mal rato. Llamó a Lily, ella me debe acompañar en esto, sé que Briana puede tener algo de inconformidad con esto, total se va a casar y uno antes de dar este gran paso ve todo de mil maravilla. Mi amiga escucha como llora al contarle lo que Paul está haciendo y ella me ve con rabia. —Amiga ¿Y qué piensas hacer? él hace las cosas como si no te afectara, parece que no te quisiera. —Eso aunque suene muy triste, puede ser la realidad—. Mira y eres una mujer perfecta, profesional, hermosa, ¿Qué hombre no quisiera estar contigo? —Suelto una risa, es verdad que muchas veces minimizamos nuestras capacidades por culpa del hombre. —Vamos a divertirnos esta noche. Quiero que Paul vea que si no se da cuenta pronto que tiene su mujer acá me puede perder —digo levantándome. —Así se habla. Por eso aún sigo soltera. Sacamos ropa, para poder medirnos vestidos. Claramente no pretendo ir a ser infiel, con el que primero se aparezca, solo quiero divertirme y que Paul vea que no tengo porqué quedarme en casa esperándolo mientras él va a hacer cualquier otra cosa. Luego de ponernos algo, nos maquillamos. Mire mi teléfono y no he tenido ni una llamada de mi esposo. Tan solo un mensaje “Tengo que salir con los socios, no puedo llegar a casa” Ese sin duda fue el mensaje que más hizo que me animara para salir esta noche. Estoy desesperada de ver como mi matrimonio se va a la basura, no era lo que esperaba, me case muy ilusionada, de que él me trataba como una reina, me daba amor y sobre todo veía un futuro juntos. Lily desfila frente a mí, doy un par de aplausos cuando veo lo hermosa que se ve. Miro la hora y no se a donde vamos a ir, no soy de las que sale a bares a esta hora. —¿Sabes a dónde vamos a ir? —ella cuestiona, yo simplemente niego. —Bueno, estoy pensando que podemos ir al bar donde fuimos a la despedida de Briana, hoy hacen un show y me muero por ver esos hombres bailando, solo me imagino que lo están haciendo para mí solita. Sabía lo que conllevaba ir a ese lugar, sin embargo, eso hacía que mi corazón se acelerara. —No estoy segura —dije pasando saliva. Ella golpeó mi espalda. —No, no vine a este lugar solo a verte, a ver tu cara. Te falta testosterona. Vamos que ya estoy que me bailo. Mi yo interior estaba gritando desde el principio que si. Nadie sabía que Dylan era primo de Paul, espero que esto no se convierta en problema. Adicional no creo que él esté hoy allí, son los cumpleaños de Carol y lo más lógico es que esté con su mamá. Salimos en un taxi, lo más seguro es que bebamos como unas perdidas y así no es bueno manejar. Cantábamos en el taxi y el taxista nos miraba con cierto gesto como si estuviéramos locas. El lugar estaba bastante concurrido, las filas eran eternas, Lily pasa directamente hacia adelante, escucho como las demás mujeres abuchean nuestro paso. —Conocí la otra noche al guarda, me dio entradas VIP para cada vez que quiera venir. —Ella guiñe el ojo y saluda a su gran amigo. En menos de nada entramos al lugar, la música era similar a la electrónica. Pedimos dos mojitos y nos sentamos como lo decía en las tarjetas en el área VIP, las mesas estaban muy cerca a la tarima, pedí dos tragos más, necesitaba quitarme estos nervios. —Al carajo Paul, si no me dedicas tiempo, esos minutos libres los voy a disfrutar por mi cuenta. Comenzó a sonar algo de música similar a la de vaqueros, el humo se hizo presente en el lugar… Mi corazón palpitaba a mil, cuando ellos comenzaron a salir, se ubicaron de espaldas, no se podía identificar quien es quien. Movían sus pies cubiertos por unas botas color mostaza, sujetaban un sombrero y sus caderas se movían a la par de la música. Cuando se giraron lo ví, él estaba de primeras y mis ojos solo se concentraban en él y sus pasos bastantes lujuriosos. Su mirada se cruzó en nuestra mesa, mi amiga estaba muy concentrada en el grupo en general, movía sus brazos y sus pechos, Dylan siguió bailando, aprecia que lo hiciera exclusivamente para mí, se bajó hasta el lugar donde estaban las mesas, las mujeres le ponían dinero en su pantalón, bueno más bien en su ropa interior, movía sus caderas en mi dirección y mi intimidad parecía tener vida propia, palpitaba solo con su cercanía, con su cuerpo… Todos se bajaban, así las mujeres que pagaban más con las entradas VIP pudieran tocarlos, algo curioso que llamó mucho mi atención. Cuando Dylan y su amigo se acercaron a nuestra mesa, mis piernas se hicieron gelatina. El amigo de Dylan se puso cerca de Lily, Dylan sonrió con picardía y se puso a mi lado. Se movía de forma lenta, mis piernas se agitaron, mordí mi labio inferior. Mi amiga me animó para poder dar el paso, el gran paso de tocar esos abdominales tan bien hechos, esculpidos tal vez por los mismos dioses del olimpo. —Recuerda que te falta testosterona… —grita muy cerca, donde solo yo puedo escucharla. Mientras ella grita y pasa las manos por ese hombre que no está nada mal. Moví mi cabeza de lado a lado, «Luego de esto, no hay marcha atrás» me digo. Puse mi mano y él la agarró con la suya mientras la pasaba a lo largo de sus cuadros abdominales. Mi boca se hacía agua, él me miraba de una forma realmente excitante, necesitaba agua, o salir de aquí. Todos se devolvieron a la tarima, Dylan tomó mi mano y la beso, luego movió su cabeza, se subieron todos y quitaron sus pantalones y allí, perdí toda mi dignidad, estaba totalmente húmeda y necesitaba y deseaba que él hiciera esos movimientos sobre mí. ¿Debo estar enferma por querer eso? Terminaron mojándose con champagne y yo, con mis fluidos provocados por ese hombre. Creo que esta es la forma de cada uno mantener la distancia, irónicamente. Se despidieron con una venía y la música resonó, ellos se iban y creo que me dio unos tres micro infartos en solo ese momento. Mi pecho subía y bajaba de una forma descomunal. —Vamos a bailar —Lily me devolvió a la realidad—. Debemos ir a disfrutar de este lugar, te traje para que veas que puedes disfrutar tanto como Paul, él es un maldito guapo, pero tu eres una reina. Era necesario, necesitaba sacar toda esa energía en mí, mientras toda esa energía en mí o iba a estallar en cualquier momento. Nos ubicamos en la pista, nuestros cuerpos se movían al ritmo de la música, nuestras bocas se llenaban de un trago diferente. Un persona del lugar lanzaba desde lo alto, cualquier cantidad de licor, nuestros cuerpos estaban mojados, la ropa pegada a la piel y las energías que reventaban. Mi mirada se centraba en ese cuarto del cual salieron esos hombres, mi impulso de idiotez me decía que debía ir a ese lugar y mi cordura... Creo que esa se quedó en la casa con mi esposo. Mi amiga aprecia estar en otro mundo, ella disfruta de una forma realmente alocada todo esto. Los hombres se acercaban a bailar con nosotras, sin embargo, no generaban en mí algo parecido a lo que él esta provocando estando lejos. La música iba cambiando de rumbo y con cada sorbo que mi boca atacaba más me daba valor para cometer una locura. —Iré al baño, continua bailando —le dije a mi amiga, ella asintió y tomo su cabello, mientras su cuerpo se pegaba a un chico muy joven. Mis pies me conducían a cualquier lugar que no fuera el baño, antes de ir más allá, tome un trago más fuerte. Moví mi cabello mojado y seguí, tal vez mañana me arrepienta de todo esto.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD