XV - Tentación y decisión

1011 Words
Las personas cuando cometen un error no suelen ver que lección puede darles ese error, solo se enfrascan en lo que duele, en la cicatriz que deja y no en lo que pueden sacar de esa marca. Dani estaba pensando en sus errores, y sobre todo en sus amores fallidos que no habían ido a ningún lugar. Un pensamiento filosófico le vino a la mente. -Cuando algo no salga como quieres, cambia la forma de hacerlo o cambia la meta. -Y sus amores fallidos no tenían nada en común. El primero era un obsesivo del futból. El segundo, un músico y poeta. El tercero, un idiota monumental (Y del cuál se se arrepentía muchísimo pues era con quien tenía una lista mucho más laaaaarga de errores) -No, no, de ese no se habla. -Dijo mordiéndose el labio recordando sus caóticos diecisiete antes de llegar al número cuatro, el genio matemático. -Richard. -El que más se había quedado en su corazón y el único que había sido su novio oficialmente. Todo lo que vivió con Richard fue perfecto excepto el final y lo extrañaba a veces, no sabía si a él o el sentirse amada. Y luego estaba Sam. El motociclista que de alguna forma logró pasar sus barreras y llegar a su corazón cuando estaba "cerrado por reparaciones". Ahí estaba su error. Si no estaba lista para amar y sentirse amada, ¿Por qué había cedido al poco cariño que le habían demostrado? -Tonta, tonta que sos, niña. Necesito ver de nuevo telenovelas con alguna villana chingona para ver si agarro cátedra. -¿De qué estás hablando? -Alzó la cara y vio a una de sus "amigas" de la iglesia. Había decidido hacer como si nada hubiera pasado y seguir adelante. -Estás muy bonita hoy. Llegó Samuel, por cierto, casi al mediodía. -Que raro que haya venido a la iglesia ¿Y para que me lo dices? -Se levantó de la escalera y alisó su vestido. La verdad sí se sentía bonita. Como quien dice: "HABÍA ROTO CICLOS". Se había cortado el cabello a los hombros, lo tenía planchado y había cambiado un tanto su manera de vestir. -¿No lo vas a saludar? No iba a hacerlo. Realmente no quería hacerlo porque deseaba evitar que las personas regaran chismes. Pero era una nueva Dani y tenía que intentar cosas nuevas. -¿Sabes qué? Eso haré. -Y con una nueva confianza que no supo de dónde surgió, caminó hasta el salón principal en dónde lo vio cerca de otros muchachos de la iglesia. No estaba con Mily, había llegado solo. Se acercó caminando con cierto movimiento de caderas a saludar. Y al estar frente a él le dio un beso en la mejilla. -Hola, Sam. Que bueno que estás aquí. -No esperaba verte aquí. Que sorpresa, de verdad. -Le sonrió a Dani y ella a él para luego ver como todos se los quedaban viendo. -¿Ya almorzaste? -No. Espero la comida, pero no tengo hambre. Estaré arriba en la sala multimedia. -Y ella se lo dijo con toda la intención de ver si él la seguía. Entró en la sala y cerró la puerta, y solo pasaron dos minutos cuando él fue tras ella y abrió la puerta. -Vaya, no recuerdo haberte invitado. -Sabes que lo hiciste, fuiste especialmente coqueta delante de todos. ¿Por qué? Sabes que eso provocará chismes por semanas. Dani solo se sentó y le sonrió mientras movía los ojos. -Sí, que hablen. No pueden decir nada que no hayan dicho ya. ¿Qué es lo peor? Sam pareció meditar la pregunta y cerró la puerta y le puso seguro. -Podrían decir de ti lo que tú dijiste de mí y de Mily. -Hay una diferencia, no sería real. Yo sé que tú nunca me expondrías así al ridículo y lo negarías en el momento que salga el chisme, y si te preocupas por mi reputación ya está hecha nada, la gente ya habla, los dejaré hablar y hasta podría darles tema ¿No crees? -Si ellos supieran que tú y yo nos besamos se volverían locos. -Y él acortó la distancia entre los dos quedando frente a frente. -¿Y si yo volviera a besarte? Hoy estás hermosa. -Tienes novia, Samuel. Así de sencillo, no puedo permitir que pase. -Y se alejó aunque moría por besarlo otra vez. -Una cosa es dar tema y otra muy diferente ser la segunda opción. -Y ahí estaba uno de sus errores. Se conformaba con la segunda opción, era el patrón en sus relaciones anteriores. Miró a Sam y negó abriendo la puerta. -No volveré a ser segunda opción de nadie. Así de simple. Yo no podría vivir conmigo misma si vuelvo a caer en lo mismo, en aceptar sobras. Tengo una nueva confianza en mí que me gusta mucho, y no me acerqué a ti para seducirte, solo quería saludar. -Lo sé. Tú siempre haces lo correcto, es parte de tu esencia. Siempre decides por lo que está bien y esas es una de las cosas que más me gustan de ti. -Pero no te gustan lo suficiente como para jugarte todo por mí. ¿Ves la diferencia entre tú y yo? Yo habría aceptado todo por ti, pero tú... tú nunca lo hiciste y es por eso que no me creo tus últimas palabras de amor. ¿Ahora lo entiendes? -Pero para él era difícil. No sabía que hacer. A veces, aunque se tenga tanta edad en la vida, uno la vive como si estuviera improvisando, y ahí, parado frente a Dani, Samuel tuvo la certeza de que así era al menos para él. Solo improvisaba en la vida e iba como si no supiera nada más. Asintió. Estaba perdido y si se acercaba más a Dani podría llegar a arrastrarla con él. -De verdad lo siento. Tienes razón, no soy digno de ti. No era la respuesta que Dani esperaba, ella quería crear una catarsis en dónde él se decidiera por ella. Pero al parecer su tentación no fue tan fuerte.
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