bc

Te amo, Ángel

book_age16+
96
FOLLOW
1K
READ
second chance
comedy
sweet
bxg
no-couple
genius
city
virgin
friends
passionate
like
intro-logo
Blurb

Cada comedia romántica escrita tiene el mismo orden. Los protagonistas se conocen, se detestan en algún punto, hay una catarsis total y luego acaban juntos.

Pues esta no es una de esas historias. Por el contrario, es un poco al revés. Se conocen, aunque solo de cara y nombre, no se detestan porque para eso tendrían que saber del otro y sin dudas, no acaban juntos, pero harían lo que fuera el uno por el otro.

Cuando uno solo se enamora rápido, idealiza de prisa y no pone frenos en sus pensamientos, las consecuencias son catastróficas.

Y, algo que debes saber es que NO hay mal que por bien no venga, hay cosas malas que te marcan, te cambian y te hacen crecer.

¿Quién dice que se puede salir ileso de una historia de (des)amor?

chap-preview
Free preview
I. Diciembre
La historia cíclica es lo máximo. Al menos en narrativa, cuando una historia comienza donde empezó, te da una sensación muy… ¿Cómo podría describirlo?, ¿Extraña? ¿Satisfactoria? ¿Sin punto de quiebre ni final? ¿O tal vez sin siquiera un comienzo? Para cuando Dani se enamoró otra era diciembre del año 2018, y para cuando sufrió con un corazón ilusionado que no debía enamorarse (OTRA VEZ), era diciembre del 2020. Todo comenzó cuando por giros de la vida, se estaba derrumbando por dentro. Nueva ciudad, nuevo trabajo, nueva carrera de universidad. Julio, 2018. Lo menos que esperaba Daniela que sucediera en su vida era enamorarse otra vez, y no lo esperaba pues ya estaba enamorada. Si algo así pasaba primero debían romperle el corazón y esta parte de la historia es justo cuando le rompen el corazón. *** —Una flor voy a regalarte, esta noche de luna llena para confesarte… Lo mucho que me gustas… Lo mucho que hay en una flor… -Esta es Dani. Parte de la personalidad de Dani es que es una lectora muy ávida, le gusta cantar y el amor. Es una romántica pérdida. Sus libros son sobre amor, sus canciones son sobre amor. Y está felizmente enamorada a este momento de su vida de un chico llamado Richard, que, aunque no está en la misma ciudad que ella, ya habían planeado casarse y mudarse juntos. Recordaba con cariño como había conocido a Richard, y es que él para ella era PERFECTO, (con letras mayúsculas y todo), estaban en la universidad, (distintas, dicho sea de paso), pero por amigos en común se habían encontrado. La chispa no fue instantánea, él estaba enamorado de alguien más al igual que ella, pero un par de corazones rotos cuando se encuentran, juntan sus piezas para formar uno nuevo, y fue lo que pasó con ellos. Un beso fue todo lo que necesitaban para darse cuenta de que querían estar juntos por siempre, planes y boda, campanitas sonando. Pero las circunstancias cambian por lo que, ahora se encontraban a kilómetros, y, para algo se inventó el internet ¿verdad?, ambos iban a apostar por una relación a distancia, mientras buscaban la manera de estar juntos otra vez. México y Venezuela para ser más precisos. Y Daniel detestaba a todos aquellos que le decían que el amor a distancia era una completa estupidez que no funcionaría ni en un millón de años. Ella solía alegar a esos insultos que siempre que hubiera confianza, comunicación y amor, la distancia no sería un rival del amor. —Es una idiota. Él seguro está con otra mujer ahora y ella aquí esperándolo. Que ni lo piense, no vendrá a buscarla. Así es como funciona la vida. Con distintos códigos postales eso es una ruptura fija. Se mordía el labio al escuchar aquellas declaraciones provenientes de su propia familia. No entendía porque ellos no le hacían caso a sus declaraciones sobre el amor. Ella podía esperar, sabría hacerlo. Y conocía a Richard, él haría lo mismo. Suspiró, no dudaría de su amor nunca, ella era así, intensa, apasionada y muy entregada a lo que quería, y lucharía por aquel amor que se negaba a dejar morir solo porque hubieran kilómetros de por medio. Cada día a la misma hora se conectaba para hablarle, esperaba en su computadora hasta que él hacía la llamada del video chat y los dos se sonreían en cuanto la cámara se encendía. Ella quería tenerle cerca, deseaba poderlo abrazar y besar, pero ya que no se podía, se sentía feliz de que al menos por aquellos medios pudiera verle, era lo único que lo hacía feliz. —En serio, te extraño. –Le dijo Dani a Richard mientras hablaban por el vídeo chat. –Me habría gustado irme contigo. O que te quedaras. Todo es una locura. ¿Sabes? La mudanza, todo lo nuevo, comenzar de cero no es divertido. Yo tenía una vida y me encantaba esa vida que tenía. Quisiera que todo volviera a ser como antes. —¿Crees que a mí no? También te extraño morenita. A propósito ¿Qué tal Caracas? Cuéntame. Yo sé que no te gusta el cambio, pero era necesario, ya no era bueno para ti estar en nuestra antigua ciudad, el acoso de... -Ella hizo una mueca y Richard comprendió que hablar del casi ex de Dani no era la mejor de sus ideas. —Él no sabe que estás ahí, es lo mejor para ti. —Caracas... Fría, estresante, acelerada, no hay nada que me guste aquí, de hecho, lo odio. Mínimo quisiera estar en mi casa, tomando solecito en el balcón, o yendo a la playa, lo que sea, pero aquí no estoy a gusto. Si no fuera por David no habría tenido que mudarme. Extraño mi casa. ¿Cuándo podré viajar a México contigo? —Llegaste hace un par de días, le tomarás la vuelta, ya verás. Ahora ¿Quieres verme tocar la guitarra? Ella notó que él no contestó la pregunta que le hizo pero no le dio importancia. Sonrió y asintió. —Sí, sí, eso quiero. –Sonrió viendo su novio de larga distancia (Que, de paso, fue solo el único con quien tuvo una relación de verdad) tocando una versión acústica de “Slide Away”, la canción de los dos después de “Wonderwall”, ambas de Oasis, una banda por la cual compartían el gusto. Era perfecto. —¿Sabes cuál es mi parte favorita de esa canción? —Déjame pensar. –Soltó Dani mientras sonreía. –El pre-coro donde dice: Ahora que eres mía, encontraré la forma de ahuyentar al sol. Déjame ser aquel que brilla contigo… Y ¿Toda esa parte? –Lo vio reírse mientras se le formaba el hoyuelo en la mejilla derecha y pensó que no podría ser más tierno ni, aunque quisiera. —Exactamente. ¡Oye! No te conté, tengo trabajo. —¿Sí? Felicidades amor, ¿En qué conseguiste trabajo allá? Eso no me habías dicho ¿Desde cuándo estás trabajando? ¿Hay chicas bonitas? -Dijo a modo de broma pero que a él no le pareció hacerle gracia. —En una librería, comienzo la semana que viene, por lo que, no podré conectarme tanto. Cuando cobre te mandaré dinero. Ella no quería dinero, lo quería a él. —Okay. Lo tendré presente, éxitos en tu nuevo empleo, que te vaya de maravilla. -Solo dijo para no iniciar una pelea por motivos del dinero, eso era algo que siempre los hacía discutir. —Gracias muñeca. –Sonrió Richard al otro lado de la pantalla. –Algún día, vendrás aquí a México, y estaremos juntos. Escribiremos juntos, y te voy a cuidar, y no tendrás que estar en una ciudad tan estresante, agitada y fría. —Nada me gustaría más que eso. En serio. –Vio el reloj y río cubriéndose la cara. –Llevamos una hora hablando tantas cosas que no sé en qué se pasó el tiempo. —Déjame ver. Me hablaste del viaje en avión, cantaste “Black” de Pearl Jam, luego una de ¿Ese era Juanes?, yo te hablé de lo estresante que está mi papá… Dice que soy un pendejo por no haber terminado contigo hace tiempo, vamos, las relaciones a distancia pueden funcionar, todo es cuestión de confianza y comunicación. Dani hizo una mueca con los labios. El padre de Richard, Carlos, no era un hombre al cual le cayera bien, y es que, hacía un diciembre atrás, le habría gritado sobre lo mal padre que era con su hijo a tal punto de que sufría un poco de depresión. Su familia tampoco les tenía confianza, así que era una negación absoluta por ambas familias. No lo preocuparía por eso, ella tendría que ser fuerte y soportar la distancia y el tiempo hasta que ambos se volvieran a reencontrar. –Sí, eso es cierto. Confianza y comunicación. Y ambas tenemos, yo te cuento todo y tú me cuentas todo. Hasta lo que parece más estúpido. —Algún día verá que eres un sol radiante. Solo ten confianza, mi preciosa muñequita. -Ella sonrió sonrojada mirando la pantalla y suspiró. —Deseo que estés aquí. —Gracias, y algún día él ya no te va a insultar. Sé que odias esa palabra… Ni siquiera la repetiré porque no quiero hacerte molestar. —Bien, que novia tan comprensiva tengo. —Como siempre. Tienes suerte de tenerme. -Eso había sonado arrogante, pero Dani sabía lo que valía y lo mucho que hacía para ser la novia perfecta y que nunca la dejaran. En parte, le temía a eso, estar sola, que la dejaran de lado, ser nada para alguien. Ya lo había pasado y no quería volverlo a pasar. Cada día se preguntaba como había pasado ya un año con Richard y él no la había dejado. Vivía en completa ansiedad esperando que pasara lo peor que la separara de él. —Es broma, ¿Sabes? Lo que dije, no quise sonar arrogante. —Pero dijiste una verdad. Tengo suerte de tenerte. -Y sus dudas se disiparon con una de sus sonrisas. *** Siempre se llamaban a la misma hora por todo lo que quedó de la semana. De cuatro a cinco de la tarde, a veces se pasaban hasta las seis y luego seguían hablando hasta la media noche por el w******p. La nueva semana empezó y Dani sabía que no podría hablar con Richard ya que él comenzaría a trabajar. Y para su suerte, ella igual. Le habían pedido ser la asistente de Tesorería de la iglesia a la que asistía. Aceptó solo por la necesidad de dinero, quería comprarse cosas y viajar de regreso a su ciudad natal, en donde se sentía a gusto. Así que comenzó a aprender todos sus oficios aquel lunes. –Y entonces guardas en la carpeta el informe luego de imprimirlo ¿Hasta ahora bien? —Sip. –Respondió Dani anotando todo lo que podía, memorizando cuanto podía. Cuando Yenilí la dejó para que hiciera todo lo que explicó, se equivocó en una cosa o dos, pero al menos tenían solución. No podría escribirle a Richard de su nuevo trabajo, su última conexión en w******p había sucedido a las 6:36 am. Así que prefirió esperar y no molestarlo. A la hora del almuerzo, salió del edificio al estacionamiento, y sentada completamente aburrida en unas escaleras mientras escuchaba las canciones que sonaba la radio de un puesto de comida fuera de donde estaba, oyó una motocicleta. La puerta del estacionamiento se abrió y alguien pasó, pero no le dio tanta importancia. Aunque tal vez se puso a fantasear con conducir una moto, siempre habría querido una motocicleta aunque no supiera conducir, recordó como a duras penas logró meter en un garaje la camioneta Chevrolet de su abuelo luego de que él falleciera un diciembre, pero ya que más nadie sabía conducir, nadie se atrevía. Suspiró desganada, viendo los estados de w******p. —Hola. -Medio alzó la mirada y sonrió al extraño que le saludó. —Hola. -Lo vio irse y luego siguió con su celular. Conclusión. Aburrida. En la tarde todo se iluminó como árbol de navidad cuando, exactamente a las seis de la tarde, le llamó Richard y contestó eufórica. –Hola. –Sonrió al verlo en la pantalla. —¿Qué tal tu primer día? —Muy bueno, conocí a mis compañeros de trabajo, muchos son mamones, pero, divertidos. Incluso me acordé de ti cuando sonó una canción de Ed Sheeran. —Awww, ternura. ¿Cuál canción? -Ella le había enseñado ese cantante y se sentía feliz de que él le dijera que sus canciones se lo recordaban. —Me alegra que te haya ido bien y hayas conocido gente asombrosa. Estoy feliz por ti. —Perfect. Esa canción que te dediqué. Y tú me dedicaste… ¿La recuerdas? Esa también sonó, ¿Cómo se llama la que tú me diste? —Luzco como un desastre. —Luces perfecta esta noche. —Thinking out loud. Así se llama la que yo te dí. –Sonrió y lo miró ponerse rojito. Algo que le encantaba. –Yo tengo algo que contar. Me ofrecieron trabajo, y acepté. Habrá dinero. ¿No está cool? —Obvio. Felicidades mi niña. Dime ¿Si irás el sábado a tu iglesia? Este último me dijiste que te quedaste encerrada ¿Por qué? No quería hablar de eso. Siempre se sentía insegura con las otras chicas de la iglesia, era diferente. Como un contraste de un diamante y una roca común. Algunas de esas chicas eran sus amigas, pero siempre se sentía inferior. –Es que tenía alergia. –Mintió. –Y era mejor quedarme a descansar antes de andar de estornudos en el templo. Sabes como me pongo con el polvo y todas las cajas que tuve que abrir con la mudanza fue una locura. Mucho sucio, eso me afectó. —Vale, pero a ti te gusta la iglesia, no te la pierdas solo porque ya no es en la que estabas. ¿Sí? Dijiste que buscar a Dios es importante para ti. —Esta es grande, como cuatro veces más de lo que era la iglesia de Cumaná. Y todas se visten tan bonito… Yo no soy como ellas, soy tan diferente. Las veo y me siento como pez fuera del agua. —Dani… -Dijo Richard alzando una ceja. –Tú eres bonita, y tu ropa es original, te la hace tu mamá, no debes sentirte menos porque las demás lleven trajes elegantes. Cuando cobre te enviaré para que compres algo, ¿Si? —No. No puedo aceptar el dinero, lo sabes. -Se había olvidado de su regla inquebrantable. Hablar de dinero. —Pero eres mi novia, quiero ayudar. Déjame, ¿Si? Era la piedra de toque de Dani. No le gustaba sentirse como si le dieran limosnas. Menos cuando ya antes el papá de su novio había insinuado que solo seguía con él para que le enviara dinero y no por cariño real. –Lo pensaré. ¿Vale? —Vale. Ahora. ¿Vemos Juego de Tronos? —Sí, sí, veamos la serie. –Eso hicieron, les gustaba realmente esa serie, mientras veían, iban hablándose por el video chat, al menos le daba la sensación de cercanía que habían tenido en diciembre y que ahora no tenían. *** Los días pasaron y con ellos, el mes de julio. Dani si había ido a la iglesia los sábados, y otros no, al menos en los que estaba demasiado triste y se quedaba llorando sola, fingía que era alergia y solo se quedaba en cama, escuchando música y tratando de sobrellevar las cosas que la agobiaban. Su novio lejos, su carrera a la mitad, y sus amigos en otra ciudad. Pero la reconfortaba pensar en ese diciembre, donde tenía dieciocho, y se había enamorado de Richard. Aunque algunos diciembres habían resultado ser más tristes que felices algo le decía que el de aquel año sería perfecto.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Bajo acuerdo

read
48.5K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
26.1K
bc

Mil Caminos

read
108.7K
bc

Tras Mi Divorcio

read
574.8K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
56.1K
bc

Después del divorcio, me gané la lotería de Navidad

read
1.4K
bc

La esposa secreta del CEO

read
27.7K

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook