“El Tulipán Holandés contemplaba la marea, que estaba subiendo.
—Ensambla, unifica, envenena, corrige, revela.
Mira cómo sube y baja, y se lleva todo consigo.
—¿Qué es? —le pregunté.
—Agua —me contestó el holandés—. Bueno, y tiempo.”
Bajo la misma estrella, John Green
***
¿Conocen esa sensación de que sabes que algo malo está sucediendo, pero no logras dar qué es? Bueno, eso justamente es lo que está pasándole a nuestra protagonista. Cada día que pasa nota algo extraño. Su novio, Richard, hace preguntas que nunca había hecho, como “¿Cómo sabes que le gustas a una chica?” o “¿Los tulipanes significan amor, no?”. En las semanas de agosto todo había sido tan diferente a lo que había sido en julio que ella no sabía que podía estar sucediendo.
Se sentía pérdida.
Ya casi no habían llamadas entre los dos, por lo que suponer que le gustaba otra chica no era muy loco ¿O sí? –Exageras. –Esperó la llamada de Richard aquel domingo, pero nada llegó, y cuando ella marcó solo hubo un “te llamo luego” en el chat. Quería entender. Puesto que era el día libre de Richard, necesitaba hablarle de algo. Siguió leyendo “Bajo la misma estrella”, llegando al dialogo del libro que leía Hazel Grace. Y es que la vida era como la describía el Tulipán Holandés, una cuesta abajo. Y todo estaba yendo cuesta abajo. Sentía esa sensación extraña de que su novio veía a alguien más, tal vez ya se había enamorado de otra chica, y eso la estaba consumiendo por dentro, pero ¿Cómo podría saber la verdad? –Richard, Nany, Memo. –Barajó sus posibilidades de a quien preguntar. ¿Directamente a su novio o a sus amigos más cercanos? No quería portarse como una loca tóxica, eso siempre había odiado eso y Richard igual, por eso se tenían tanta confianza.
Decidió esperar.
—Hola. –Vio el mensaje sin la tradicional carita feliz o un corazón y comenzó a temblarle el pulso. ¿Acaso ya se estaba imaginando cosas? Le dio a llamar pero él no contestó, dijo que estaba muy ebrio y que no podía hablar. Solo contestó por un mensaje más. –Perdón, había salido con nuevos amigos del trabajo a jugar billar.
—No te preocupes ¿Te divertiste? –Dijo como si nada Dani, como si el pecho no le temblara por lo que ya conocía. La iba a dejar, por eso estaba tan distante, por eso tantas rarezas. Su amor se fue cuesta abajo.
—Sí. Mucho. Oye, en Floriografía, los tulipanes son… ¿Amor eterno?
—Justamente ¿Por qué?
—Nada, me los mencionaron y quise preguntarte a ti. ¿Todo en orden?
—Sí, la verdad, sí. Todo bien. –Todo mal. – ¿Quién te mencionó lo de los tulipanes?
—Una compañera llamada Andrea. Dijo de los tulipanes y las rosas, que tienen mucho en común. Que significan lo mismo.
¡PELIGRO!
—Sí, lo mismo, casi, las dos flores tienen que ver con el amor, amor eterno, amor a primera vista…
—¿Esa cuál es?
—Rosa roja sin espinas. –Dijo sin siquiera pensarlo. –Tú jamás me habrías preguntado tanto de flores.
—Estoy leyendo tu novela, así que… es obvio ¿No?
—¿La de Gardenia? Se siente raro que lo hagas, pero por favor, comenta las partes que te gustan, amo esa novela, es demasiado romántica.
—Sí. Sí lo es. De nuevo a las flores, ¿Los girasoles que significan?
—Belleza radiante, alegría, brillo. Son mis favoritas junto a los tulipanes y las rosas, también los lirios.
—Los girasoles son preciosos, pensé que odiabas el amarillo.
—No lo odio. Solo es escandaloso. -Mintió. Ella le había dicho una vez que sus flores favoritos eran los girasoles. Quería pensar en cosas buenas como que le enviaría flores de alguna forma, o que mandaría dinero para que alguno de sus hermanos le comprara el ramo. Cualquier cosa.
¿Y si el ramo era para otra chica? ¿Andrea?
…
No quería comerse por la ansiedad, no quería que eso pasara, así que siguieron la tarde hablando de flores y significados, Dani sabía que había algo más, algo que estaba mal. Richard nunca había preguntado acerca de la Floriografía o su novela, si algo sabía es que apenas la había leído.
Le había aburrido.
***
Imaginar que pasaba en la cabeza de su novio era imposible. No podía intentar adivinar por sus expresiones porque no lo tenía a la cara, tampoco podría descifrar sus acciones. Y cada vez era más difícil la comunicación entre los dos. Intentó muchas cosas para aquel mes, pensó en “Un dolor imperial”, el libro de Hazel Grace de la novela que estaba leyendo, “Bajo la misma estrella”, en donde el Tulipán Holandés, hablaba de como la marea se aleja conforme el tiempo pasa, y no puedes detenerla con las manos. Y así sucedía con la vida y las personas, y no podía evitar creer que tal vez Richard era como la marea. Se alejaba, y no podía detenerlo por mucho que lo comprendiera, prometiera y amara. Ya se estaba enfermando de tanto pensarlo. No estaba durmiendo de noche y tampoco comiendo durante el día.
Reconocía los síntomas.
Ansiedad.
Y ya no podía seguir viviendo así, odiaba sentir como pensar en todo la consumía, y ya había dejado una ciudad para empezar de cero porque la ansiedad y la paranoia de encontrarse con un chico que se había obsesionado con ella la tenían al borde de morirse. No era exageración, realmente sentía que dejaba de respirar y había llegado al punto de que no podía salir de casa porque temía encontrarse a aquel hombre en alguna esquina y que le hiciera algo horrible.
Incluso tenía pesadillas donde él la violaba o le pegaba. Sabía que los hombres como él eran monstruos.
Y lo que pasaba con Richard no era una pesadilla, un mal sueño donde la violentaba. Era algo que la dejaba igual de ansiosa. La sensación de que la estaba dejando.
Tenía que acabar con la filosofía del Tulipán Holandés de Hazel Grace. –Nany, ¿Podemos hablar? –Le escribió al w******p a la amiga de ambos, Nany. Era una chica muy tierna, aunque a veces, bastante posesiva, solía llamarla Bubbles, como Burbuja de las Chicas Súper poderosas, en donde Dani era Bellota o Buttercup.
—Claro. ¿Qué pasa?
—Richard. Está increíblemente raro. Ya casi ni hablamos, lo cual es raro.
—No lo sé, siquiera se ha conectado al grupo, de hecho, creo que se salió, Tú tampoco has hablado.
—No tengo mucho de qué hablar, apenas vi las películas de Harry Potter. No tengo cabeza para eso ahora, quisiera saber qué le pasa a Richard.
—No te preocupes, ¿Vale? Le preguntaré, y le daré su aviso. No te mates el coco ¿Quieres mi Bellota?
—Quisiera, pero me preocupa, siento una sensación muy fea que no me gusta. Y cada que siento cosas así en el pecho y me da por tener lo peor en la cabeza, suele pasar.
—Sí, te conozco bien, por eso no socializas tanto. Bueno, tú tranquila, yo te averiguo.
Siguió hablando con su amiga de otras cosas, recetas de cocina, ropa que se querían comprar, películas que ver, se pasaron imágenes para fondos de celular. Dani esperaba que Nany pudiera averiguar algo, pero a su vez, no quería saber la respuesta.
Y aquel miércoles fue el miércoles que tuvo la noche más larga de su vida.
"Hola, Daniela".
Tembló al ver quien era, Richard le había escrito un mensaje así que respondió tan rápido como pudo, aunque, normalmente tenía un montón de apodos sin usar su nombre, por lo que el miedo la tenía paralizada.
—Amor, hola, realmente te extrañé, siento que no hemos hablado en siglos. Te amo…
—Pues sí, no hemos hablado en un buen tiempo. Oye, Dani, sabes que nunca quise hacerte daño, ¿Verdad?
—Pero no lo has hecho, mira, entiendo que trabajas y eso es estresante, no te estoy reclamando nada porque sé que sí fuera al revés tú no lo harías. –Dijo tratando de imaginar lo mejor, culpó al estrés del trabajo, era lo más sencillo. –Sabes que, si estuviera contigo, ya te habría abrazado, te diría que todo está bien…
—Lo sé, y por eso esto es más difícil de lo que pensaba.
¿Acaso eso no le sonaba familiar…?
¿En dónde lo habría visto o leído antes?
Su mente hizo una lista de lo último en referencias respecto al romance. Libros y series, también películas ROM-COM. No eran los mejores ejemplos que tenía pero la realidad superaba la ficción.
Serie de Netflix: Jane the Virgin
Ejemplo cuando Rafael le dice a Jane que no quería herirla, pero aquello era algo que tenía que hacer, porque ERA NECESARIO, aunque… la amaba.
Resultado: Terminaron.
Libro 1 – Saga Bridgerton: El Duque y yo
Simon le dice a Daphne que prefiere morirse antes de dañarla más. La ama demasiado como para hacerla pasar por aquel dolor.
Resultado: Terminaron, algo así, pero se alejaron.
Película: A todos los chicos de los que me enamoré
Lara Jean ama a Peter, pero como ya es algo muy dañino y está harta de las mentiras y de ser la segunda, le pide alejarse.
Resultado: Terminaron.
Si su mejor referencia eran las comedias románticas estaba realmente mal, la vida real no era una película romántica, aquel pensamiento la hizo buscar en su banco de memoria algún ejemplo de la vida real.
Golpazo.
Ella misma.
Vida real: Dani y Leandro
Ella sabía que ambos se habían querido. Habían sido el apoyo el uno del otro, hubo romance, complicidad y conocimiento el uno del otro… Pero para no seguirle haciendo más daño, él había acabado con todo.
Resultado: TERMINARON
Tal vez la vida si era como una comedia romántica solo que sin final feliz. –Cálmate Dani, no quiere decir eso. Seguro que es otra cosa, no todo siempre va a ser igual.
“NO, a veces es peor…”
Libro y película: Bajo la misma Estrella
Los protagonistas se mueren y de igual forma terminan separados.
Resultado: Muerte.
—Glups. –Hizo una mueca de fastidio y siguió escribiéndole a su novio. Tal vez nunca estaría lista por más que lo pensara, pero era mejor hacerlo rápido ¿No? –Ehhhh. ¿Por qué suenas como si estuvieras terminándome? Sé honesto conmigo.
Si así era, prefería saberlo rápido.
—Así es. –Solo vio en la pantalla y suspiró. Al final las comedias románticas sí tenían razón. Resopló viendo una y otra vez el mensaje, se frotó la cara, fue al baño, se refrescó, volvió. Puso una película en su laptop luego de desconectarse del Wi-Fi. Quitó la hora de su conexión y el “En Línea” del w******p. No estaba negando lo que pasaba, solo que prefería NO enfrentarlo en ese momento. Sonaba el celular con los mensajes de Richard uno tras otros y los veía por las notificaciones.
“¿Sigues ahí?”
“Dani, lo siento. Pero sabes que no habría funcionado, estamos a kilómetros…”
“Supongo que se te cayó el internet. Te contaré todo lo que pasó. Lo prometo. Conocí a una chica…”
Ignoró el mensaje, aunque se moría de ganas de abrirlo, miró la película intentando concentrarse. “La casa torcida”, al menos era un thriller psicológico, capaz y lloraba si veía otra comedia romántica.
Casi dos horas después volvió a abrir el w******p. Suspiró, leyó todo el mensaje de parte de Richard y si antes creía saber lo que era un corazón roto gracias a Leandro, esta vez era peor.
“Supongo que se te cayó el internet. Te contaré todo lo que pasó. Lo prometo. Conocí a una chica, verás, se llama Andrea, y es muy bonita. Trabaja conmigo en la papelería. A veces yo me sentía muy cohibido con ella porque pensaba en ti, pero cada vez, ella se ponía más cariñosa conmigo. Hemos tenido varias citas, y hoy nos besamos. Me enamoré de ella. Y Nany me dijo, más bien me regañó, que terminara contigo si ya no te quería. Pero también te quiero, solo que ya no te amo. ¿Comprendes? De verdad, lo siento…”
No sabía que responder. Pero todo encajaba de pronto. Las preguntas, las flores e incluso las comedias románticas. –No te preocupes… -Contestó y apagó el celular. Quería llorar, ¿Iba a hacerlo? ¡NO!
¿Inmadura se estaba portando por NO enfrentarlo?
Algunos dirían que sí, otros que no, lo que sabía es que tenía derecho de desconectar un poco cuando recién le estaban rompiendo el corazón otra vez, aunque de nuevo, le vino el pensamiento de: “Mientras más rápido, mejor”. Así que volvió a encender el celular para terminar con aquello y seguir con su vida. Se habría prometido que no volvería a llorar por un corazón roto, y a esa hora, estaba a punto de fallar a esa promesa.
“No te preocupes. Me suponía que algo como esto pasaría. Descuida, no te odio ni nada así. Me alegra que hayas encontrado a alguien, no te disculpes, si ya se acabó, pues se acabó. Y no te preocupes por mí. Por favor, te pido que me bloquees. Me conozco y voy a querer hablarte seguido.”
Esa fue su respuesta, había aceptado el final de su relación, pero dolía. Puso música en el YouTube y conectó sus audífonos, puesto que decían, al menos sus amigos, que cuando se está triste, era mejor drenar con música muy movida. Y aunque había comenzado con una con mucho ritmo, acabó en otra de amor.
Y falló a su promesa.
Ya que, en aquella hora de aquel miércoles, Dani lloró por primera vez en casi dos años.
A Richard le había contado su amor por las flores, los girasoles y los tulipanes. En Venezuela no se dan los tulipanes, pero recordó que él le había dibujado uno rosado en una hoja de papel. La curiosidad la estaba quebrando, así que de inmediato abrió el f*******: y buscó el perfil de Richard, no la había bloqueado, por suerte, stalkeó hasta encontrar el perfil de Andrea. De apellido Luna, tenía ya fotos con el que hasta unos minutos había sido su novio.
Primer error: Compararse.
Andrea era preciosa. Al menos a su visión. Eran MUY diferentes. De piel clara, cabello castaño y liso, ojos verdes… Le recordaba a una muñequita de porcelana. Nada que ver con ella misma. Morena, de cabello semi-rizado, ojos marrones.
Segundo error: Búsqueda innecesaria.
Andrea había subido fotos a su muro, (Lo cual no era ningún crimen…) pero sí que le dolió a Dani.
“Me dijo TE AMO” –Con Richard Suaste
La foto del tulipán rosado (REAL), hizo que le doliera el corazón hasta el final. Siguió bajando en el muro y solo encontró más fotos de ambos, de flores, de regalos, ¿Todo eso había pasado en un mes?
Comenzó a sentir rabia. ¿Ni siquiera era original con la nueva chica? –Es increíble. –Mismas flores, solo que ahora eran reales, mismos regalos... MISMAS PALABRAS. –Que no te sorprenda, Dani. Respira profundo y sigue adelante. Ya no le des más vueltas. –Cerró el f*******: y se acostó, ya era mejor dormir, sin importar que hora fuera.
El amor era una tontería, aunque no podía dejar de lado los momentos bonitos que la hacía sentir cuando pasaban por su vida. Pero era mejor no buscar más "tulipanes" que admirar. No quería volver a hacerlo. Ya tenía suficiente dolor para el resto de su vida, prefería en ese instante estar sola y llorar, sabía que al levantarse lo haría sola y seguiría adelante de la misma forma. Lo había hecho antes, lo haría una vez más sin importar nada.
Tú puedes hacerlo, Dani.
A lo mejor la vida sería más fácil si viviera en un completo cliché. Y estaba deseando con todas sus fuerzas comenzar a vivir uno que al menos tuviera final feliz. ¿era demasiado pedir?