Capítulo 7

1008 Words
Angélica Fuentes. —Mariela ¿Qué tal? Pasa por favor— —Hola amiga— me da un abrazo y procede a adentrarse a la casa. —Que sorpresa tu visita— —Si, espero no molestarte... Es que he venido para que organicemos bien lo del viaje a Clarkstown— Muerdo mis labios en señal de nerviosismo, pues de verdad necesito del apoyo de Mariela para convencer a James de que deje ir a su sobrina conmigo. Un escalofrío me recorre de pies a cabeza con solo pensar esa palabra... Sobrina. Están unidos por la sangre, James maldito seas. —Oh si por supuesto, ya tengo el lugar en donde nos vamos a quedar, solo es cuestión de organizarnos con la comida y listo— —Y aún falta la aprobación de Adara— —¿Todavía no te ha dicho que si?— me hago la sorprendida. —Oh, no es ella sino su pareja, James es algo...especial y ya sabes quiere que su mujer este a salvo— Ese infeliz todavía sigue poniendo las cosas difíciles. —Pero ya le platicaste, hablaste con él sobre las cosas— —Si, pero es muy terco. Igual creería que no hay que preocuparse tanto ya que le pedí a mi esposo que lo convenza— No sé en que momento me tense tanto, supongo que es el miedo de que nuestro plan falle. —Pero tu tranquila, mejor pensemos en positivo y vamos a ver los lugares que visitaremos— sacó su portátil y comenzó a buscar lugares turísticos— Semana de chicas— digo emocionada. Si, por supuesto. Cuanta emoción... —Si— le digo sonriente—si supieras- susurro, logrando que no me escuche. Solo le ruego a Dios que el imbécil de James le dé permiso a Adara o sino todo se dificultaría más y más para ella. Todo sería más difícil y sobre todo, el hombre al que tanto amo moriría de depresión y no quiero eso. Dios solo te pido que si existes fijes tus ojos en esa nosotros y podamos salir de esta. Solo le ruego a la vida y al destino piedad, lo único que me queda por hacer, pedir clemencia y sostenerme en las finas esperanzas. ****** Adara Collins. Me miro al espejo terminando de acomodar una toalla en mi cabeza y salgo de la habitación. Saco ropa deportiva color negra y mi ropa interior. Quito las toallas quedando sin nada y comienza a ponerme primero mis bragas y luego mi sostén. —Ya me imagino lo hermosa que te verás con ese vientre abultado— Me sobresalto al escuchar la voz de James detrás mío. Siento sus frías manos tocar mi vientre mientras me atrae hacia él, colocando su cabeza en mi hombro. —Aja— me siento más nerviosa de lo normal— Ja-James ¿Me-me dejarás ir con Mariela?— Sus manos dejan de acariciar mi panza y van hacia mi cabello, hace que mi cabeza gire para verlo. Observo esos aterradores ojos azules, tan oscuros e impacientes como siempre. Odio verlos porque siempre muestran seguridad, nunca logré verlo asustado, jamás vi temor en sus pupilas. Y me encantaría, amaría ver una expresión de susto o angustia en ellos, que sienta lo que yo sentí y siento. —¿Sabes? He pensado en no dejarte ir— cierro mis ojos frustrada—Pero teniendo en cuenta que últimamente te has portado muy bien y el hecho de que vamos a ser papás pronto.... Pues si, si puedes irte— Mi corazón comienza a palpitar rápidamente y una sonrisa se forma en mis labios. Evito pensar en su dichosa frase "vamos a ser papás" y me dedico a mostrarle mi gratitud. —¿De verdad?— el asiente— GRACIAS— Rodeo con mis brazos su cuello y lo aprieto contra mi, ruedo los ojos al tener que fingir esta estúpida escena y tener que agradecerle. Estamos a solo pasos Adara, no lo arruines, no ahora. Me separo de él y pretendo dirigirme al teléfono. —Debo avisarle a Mariela y empacar algunas cosas— —Ah-Ha-ha— me para— Hay condiciones— sin evitarlo, pongo mis ojos en blanco. —¿Cuáles?— —Nada de mirar a otros hombres— comenzó a contar con los dedos— Nada de exponer tanta piel, no quiero que te alimentes de mala manera ya que al futuro bebé le hará mal al igual que a ti, y sobre todo deberás llamarme 3 veces al día— Frunzo el seño en señal de desaprobación. —James no seas exagerado— —Es eso o no hay trato— —De acuerdo— gruño. Siempre arruina todo. —Deja le aviso yo a Mariela y tu alista tus cosas, preciosa— Solo asiento y le hago caso. No quiero hacerle enfadar justo ahora. De la nada comienzo a reír de alegría así como no lo hacia hace años. Siento una sensación nueva, una adrenalina en todo mi cuerpo y me encanta. Quizás este plan funcione. Quizás esta sea una nueva oportunidad que me esté dando la vida. Una oportunidad de ser feliz y llevar la vida que quiero y merezco. Comienzo a guardar más ropa de la necesaria, ya que con Angie tenemos planeado quedarnos más que solo un fin de semana. Cierro mis ojos imaginándome algo nuevo, algo distinto, algo lejos de James y de todos esto. Imaginando que algún día esto solo será un mal recuerdo. Una pesadilla, un infierno del cual sobreviví y logré salir. Voy al baño y saco del botiquín una pastilla de emergencia, no pienso tener un bebé, menos con ese psicópata y a esta edad. Paso la pastilla y lavo mi cara. La seco y miro mi reflejo. Mis ojos tienen nuevamente ese brillo, aquel que hace mucho no veía en mi mirada. Un brillo de esperanza y fuerza. Un brillo que ha vuelto a despertar y que nada ni nadie lo podrá volver a apagar. Y de eso me encargo yo.
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