James Collins.
—Adara, quiero ser papá— le digo sin más, viendo sus preciosos ojos. Son mi luz.
Ella me mira confundida y un poco incrédula y justo en ese preciso instante suena el teléfono.
—Yo contesto— dice desesperada y me empuja alejándome de ella, bajando de la mesada.
—Hola— le escucho contestar— oh Mariela, que tal, si...si, oh claro, fue un gran día de compras, nos divertimos mucho— dice con voz rápida—¿James? oh él está aquí ya te lo paso—
Me mira y me pasa el teléfono, el cual contesto confundido ya que es raro que Mariela quiera hablar conmigo.
—¿James? Soy Mariela, te hablaba para decirte que quería llevarme de fin de semana a Adara en Clarkstown y pasar un buen rato, ya sabes sólo chicas—
—Ohh pues— le observo, está mordiéndose las uñas nerviosa—me parece....bien, no me convence del todo, me lo pensaré—
—Oh vamos James, solo estaremos chicas—
—Me lo pensaré ¿vale? Luego te hablo— sin más corto la llamada.
Esto no me da buena espina..
—Y bien...¿Qué te dijo— la conozco y está intentado desviar el tema anterior. Su mirada se encuentra bastante ansiosa.
—Adara no contestaste—
—¿Qué cosa?— se hace la desentendida. Frunzo el ceño, me dan ganas de darle unas nalgadas cuando es así.
—Lo que te dije antes, que quiero ser padre—
—Oh pues, bien por ti, felicidades amigo—
—¿En serio?— pregunto emocionado, en verdad no esperaba tan buena reacción.
—Si, está muy bien, espero que consigas a una mujer que sea una buena madre—
Oh no cariño, no aplicaras esa técnica conmigo.
—Adara— la regaño arrastrando su nombre— sabes perfectamente que quiero que ese hijo sea de los dos—
—Y tu sabes perfectamente que apenas tengo 18 y no quiero tener hijos—
—Por favor nena ¿Qué puede salir mal? Además no le va a faltar nada—
—Yo sé que no le va a faltar nada pero... Somos tío y sobrina ¿recuerdas? Estamos unidos por la sangre y el bebé puede nacer con algún problema de salud, alguna deformidad—
—Ooh vamos, eso no va a pasar y en caso de que pase aún así lo querremos y cuidaremos mucho—
—¿Por qué no adoptas y ya? O te vas con alguna otra mujer y me dejas en paz— su tono se vuelve agresivo.
Sus palabras me hicieron enojar demasiado. La ira controló mi cuerpo por completo y sin ella verlo venir la estampe contra la pared, tomándola del cuello.
—Escúchame bien amorcito, tu vas a hacer lo que yo te diga y me vas a complacer en todos mis caprichos ¿entiendes?— sus ojos irradian miedo pero no me importa— ¿Y sabes que es lo que quiero cariño?— ella asiente— DILO— presiona aún más su cuello—
—U-un hi-hijo— dijo apenas con un hilo de voz. Su rostro se torna rojizo.
—Así es— afloje mi agarre y ella inhaló fuerte, recuperando aire— me gusta que entiendas las cosas bebé, ahora ¿Qué te parece si trabajamos en ese bebé?—
—Pe-pero i-ibas a cocinar, te-tengo hambre— su mirada se llena de terror, y me encanta.
Me rio al ver sus intenciones de desviar lo inevitable, aún así se lo dejo pasar, tarde o temprano me haré papá.
—Está bien mi chiquita preciosa, voy a seguir cocinando—
Sin más sigo con mi labor con una gran sonrisa.
Voy a ser papá.
********
—En verdad no quiero, hoy no por favor— suplica.
Gruño ante sus palabras pero sin embargo no le hago caso, sigo besando sus pechos dejando marcas.
—Me vuelves loco hermosa— le digo en el oído— me tienes obsesionado—
Bajo mis besos por su abdomen hasta llegar a su zona intima, comienzo a practicarle sexo oral, disfrutando de su dulce sabor y sus gemidos.
—Yo-Yo no-no quiero. James, por-favor— dice apenas.
—Eso no es lo que demuestras pequeña— digo pícaro saboreándola, sintiendo como se moja más y más—
Toma mi cabello queriendo separarme lo cual hace que me aferre a sus muslos, acercándola aun más a mi cara.
—James de verdad, ya..—
No le dejé terminar ya que volví a subirme sobre ella y sin previo aviso la penetré.
—Oh dios— las palabras salen por si solas—
No puedo hacer más que gemir y gruñir, excitándome más y más por los sonidos que provienen de los labios de mi mujer. Me descontrolo totalmente, Adara me vuelve una bestia.
Sin duda alguna esto es el paraíso y no pienso abandonar ese lugar jamás.
*****
----
El teléfono comienza a sonar sobresaltándome, con cuidado de que mi niña no se despierte dejo de abrazarla y me levanto a atender.
—Hola—
—Hola hermano ¿que tal?—
—Alonso, que pasó, por qué me llamas a las —observo el reloj de la pared— cinco de la mañana—
—Era para preguntarte si ya te dijo Mariela sobre el viaje que quiere hacer con Adara—
Pongo los ojos en blanco ¿En verdad me despierta para eso?
—Ahh era eso, pues si ya me dijo—
—¿Y te lo pensaste?—
Suspiro, si me lo pensé, pero para ser sincero no me da tan buena espina.
—Pues si, pero..—
—Antes de que digas cualquier cosa piensa en ella, ha estado contigo todo este tiempo hermano, no huira de ti y menos en un país que no conoce, solo irán a Clarkstown, amigo—
—Bueno tienes razón.. Y tu ¿estas de acuerdo con tu mujer?—
—Pero por supuesto, no tengo nada que dudar además, se merece un descanso con amigas—
—De acuerdo...... Te llamaré luego—
—Bien, piénsalo bien hermano, nos vemos—
Sin más corto el teléfono y entro de nuevo a la habitación.
Le observo dormir y sonrío, es tan perfecta hasta cuando duerme.
Me siento en la cama mirándole, es tan inocente y pura a pesar de todo y quizás, Alonso tenga razón, quizás se merezca un descanso.
Ir de viaje con Mariela quizás le haga bien y también cabe la posibilidad de que recapacite sobre nuestro hijo.
Vuelvo a acostarme envolviéndonos con una frazada, recostándola entre mis brazos y cerrando los ojos.
Se me viene a la cabeza una imagen de ella embarazada y con tal preciosidad quedó totalmente dormido.