Ya era de noche, me dirigí a la cocina a dejar algunas cosas, terminé de lavar algunos utensilios y ya estaba dispuesta a irme cuando por la puerta me sorprendió ver la figura de una mujer, al verla bien me di cuenta de que se trataba de Yashira. Dalila: Buenas noches, señorita. Estaba dispuesta a seguir mi camino luego de saludarla, pero antes de hacerlo ella me detiene diciendo de forma prepotente: Yashira: ¿No vas a ofrecerme algo? La miré desconcertada por su pregunta. Dalila: He terminando mi turno, pero si se le ofrece algo, puede pedirle a otra sierva que lo haga, si quiere le busco a alguien. Yashira: ¿Por qué pedirle a alguien más si tú estás aquí? Apresúrate, hazme un té. Su actitud no me gustaba para nada, había otros modos de tratar a un persona y pedirle algo, pero sin

