Yashira sospechaba que Hatem sentía algo por mí, por el simple hecho de que su sierva nos vio hablando animadamente ese día y él me sonrió. Con eso también pensó que yo le estaba coqueteando, algo que ni siquiera se me habría pasado por la mente, pero ella lo creía. Por lo tanto, pensó en humillarme y me tiró ese té encima, para que pensara que era una inútil. Creyó que le sería fácil hacerme sentir inferior, pensó que tal vez se me habían subido los sumos, pero honestamente desde que llegué a este lugar, nunca me sentí superior a nadie, pues a pesar de que me favorecía la princesa tenía muy presente cuál era mi posición. Pero su enojo se hizo notar más, cuando la princesa vino y me defendió, demostrando que si me lo proponía, podía lograr ser intocable. Por eso para ella yo era un pe

