-Mark- Su cabello se mueve con el viento y al sexy e involuntario movimiento de su cabeza al regresar a mirar mientras quita de su antifaz. Parece disfrutar del espectáculo que ha dejado atrás, de mi lastimosa apariencia al estar de pie mirándola de manera casi suplicante, se quede conmigo… Ahora es una mujer decida, segura y consciente de cuanto puede hacer con su belleza, se luce frente a todos con sensualidad, delicadeza y una exquisita elegancia con ese cuerpo perfecto y esas curvas bien distribuidas. Muero de ira al saber que tiré todo al diablo, la humillé y no tengo perdón. — ¿Podemos hablar? –poco me falta para rogarle, de rodillas y a sus pies. El castaño me fulmina con la mirada pero un solo toque de Abigail lo calma por completo, dándonos un poco de espacio. — No encue

