En Miami, en casa de los Villalobos… —Señor, lo busca el señor, Petrova. Dice que es urgente. —Hágalo pasar. Vamos a ver qué quiere el viejo cascarrabias. —Hola, Bernardo. —Pasa y siéntate, que te trae a mi humilde morada. —Déjate de pendejadas, estoy aquí para tratar un asunto importante. —Al parecer estás de mal humor, dime, quiero saber cuál es tu malestar. —Me di cuenta de que estás haciendo sufrir a mi muchacho, ¿por qué que le estás poniendo las cosas difíciles? Sabes bien quién soy, así que déjate de majaderías. —No es típico de ti ese vocabulario, y en cuanto a tu hijo, es simplemente una prueba, simplemente quiero saber cuánto la ama a mi hija, porque no la entregaré a ningún majadero que quiera escalar, tú sabes lo que tengo que perder. Además, Dimitri aún es un hombre

