Capítulo 10. La primera experiencia de Mariangel…

4998 Words
Mariangel, en la agencia de viaje, sintiéndose, muy mal y apenada con Raquel, la amiga de Euro, sintió unas ganas inmensas de llorar. Por lo que le dijo… -      Disculpa el abuso, por favor, me puedes conseguir un vaso con agua. Raquel sospechando fuera una estrategia para irse, llamo a uno de sus compañeros y le pidió el favor de traer un vaso con agua a la señorita. En ese instante, Mariangel soltó unas lágrimas, las cuales no pudo contener y las limpio disimuladamente con sus manos, por lo que Raquel le ofreció una servilleta junto con el vaso de agua, el cual bebió, poco a poco, hasta que se fue calmando. Raquel sintiendo compasión por ella, le dijo… -      No debe ser fácil para ti, tan joven, lidiar con un hombre de tanta experiencia y mundo, que vivió una situación tan traumatizante y me imagino de repente, él tendrá esos momentos explosivos ante cualquier actitud tuya, que le recuerde a su ex. -      Mariangel… ¿y porque tengo que pagar, por lo que otra hizo? -      Raquel… te entiendo, pero vamos a ver… Mariangel… por lo que veo mi amigo no quiere que vayas a Italia pero tú quieres ir. Hay un crucero extraordinario, como él no va a escatimar en gastos contigo, podemos elegir ese y una de sus arribadas es Italia, al igual que las Islas griegas. Tú no tienes por qué pagar lo que otros hicieron, pero fíjate, lo que me gusta es que prefiere irse y volver cuando esté más calmado, para no enfrascarse en una discusión contigo, eso significa que le importas y mucho. -      Mariangel… muéstrame el recorrido, prefiero uno de catorce días… -      Raquel… lo tengo: España, Italia y Grecia, pero para dentro de dos semanas, con todo incluido… -      Mariangel… ese es perfecto. -      Raquel… como él quiere cubrir todos los gastos, voy a incluir el pasaje de Maracaibo a Barcelona (España) en vuelo directo y los de retorno, en total son casi tres semanas que necesitas. Debes partir  de aquí el catorce de marzo, a estos les voy a incluir la reserva en hotel ¿te parece? -      Mariangel… si, por favor como digas… -      Raquel… ok, déjame hacer de una vez lo de las reservaciones, porque estoy segura, a lo que le llegue al correo todo a Euro, el realizara los pagos respectivos de inmediato. En ninguna parte pagarás tasa o impuesto porque en el paquete que te estoy dando esos gastos están incluidos. Mariangel ¿si quieres hago una reserva adicional? -      Mariangel… ¿qué significa eso? -      Raquel… que si quieres hago una reserva de otro pasaje, para Euro, bien para que salga contigo desde aquí o para que te alcance en alguno de los puertos… -      Mariangel… no, me voy precisamente huyendo de él. Quiero descansar de él, por un tiempo. Me tiene la vida hecha cuadritos, sin saber ¿qué hacer? -      Raquel… te entiendo. -      Mariangel… disculpa la sinceridad, porque es tu amigo, de repente tu solo conoces el lado bonito de él, a mí me ha tocado conocer los dos lados… -      Raquel… Tranquila Mariangel ¿conoces a Lolimar? -      Mariangel… si la conocí, la semana pasada, es muy bella y buena persona, fue la encargada de quitarme el hambre en las mañanas, porque me cuesta levantarme temprano y casi siempre llegaba al avión sin comer. Contando la anécdota se sonrió con Raquel. -      Raquel le dijo… aquí tienes mi número y mi dirección, cuando quieras ahí voy a estar, por si me necesitas y no solo ahora en el viaje, sino después. Me fascinaría invitarte a mi casa. -      Mariangel… gracias y se levantó para abrazarla y darle un beso. En eso,  llega Euro… -      El… bueno, me alegro y te felicito Raquel, lograste dominar la fiera que deje… -      Raquel… ¿no será que otro es la fiera? -      El… o sea… y ya te convenció, ella es mi víctima… riéndose con ella, le dijo ¿Qué paso, ya listo lo del viaje? -      Raquel… si te acabo de pasar el presupuesto con detalle de todo… El interrumpiéndola… -      El… no, pásame la factura, no necesito ver presupuesto, elabora la factura para hacerte de una vez los pagos. ¿Cuándo se va? Dame la dicha de no verla desde mañana mismo. Los tres rieron…  no por lo que dijo, sino cómo lo dijo… -      Mariangel… más emocionada estoy yo, por no volver a verte por un largo periodo. Y ahora, ¿nos podemos ir? Dirigiéndose a Raquel, nuevamente le dio las gracias y se despidió de ella como grandes amigas. -      El… gracias Raquel, estamos en contacto, por favor hazle seguimiento a la ruta, te voy a pasar el nombre de su mamá y su teléfono que cualquier cosa te comuniques con ella por favor. Me preocupa es su primer viaje sola, bueno eso creo, al menos en crucero, es su primera salida. Y se despidió de ella, con un hasta luego, además agregó, al llegar al apartamento te llamo. -      El salió de la agencia y se acercó a la vidriera donde ella estaba parada mirando, y le preguntó ¿quieres comprar algo? -      Ella… sí. Al entrar una joven salió para atenderla, y ella le dijo que se quería medir un traje de baño que estaba en exhibición. Esta le dijo que se podía medir cualquier color menos blanco. Ella le dijo que no había problemas, porque quería el que está en rojo. Que al voltear Euro, le pareció demasiado atrevido, casi no cubría nada en la parte del bikini, además de ser de dos piezas. El la acompañó, hasta el área de los probadores, para ver si era capaz de medirse ese traje de baño y lucirlo. Ella retadora, porque sabía lo que él estaba pensando, entró y se cambió poniéndose el traje de baño. Se miraba por delante y por detrás, se veía espectacular, tenía que reconocer que él tenía razón, su cuerpo era bello y estaba muy bien cuidado. Así que corriendo la cortina para que le entrara más luz y especialmente para que el la viera, salió del probador. Él estaba ahí de frente, inmutable, sin un gesto, sin una reacción, contemplando su cuerpo. La joven que está en la entrada de los probadores le comenta, se te ve de muerte lenta, pero creo a tu novio o esposo, como y que no le agrada. Lo dejaste sin aliento… y se sonrió con ella. Como estaba en oferta, lo llevaría. Al darse la vuelta fue peor, pues quedaban al descubierto sus glúteos, porque era un hilo. -      Ella sale del probador hacia caja y le preguntó… ¿no te gusto el modelo del traje de baño? -      El… no, está muy promiscuo, pero si ese es tu gusto póntelo… -      Ella (pensando, ya veremos, cuando lo use)… pero  ¿me queda o no bien? -      El… te queda muy bien… promiscuo… Ella riéndose… es una nueva forma de hablar. Al llegar a caja, el paso de una vez su tarjeta, pero ella detuvo, al cajero, por favor devuélvame la tarjeta del señor, yo pago lo que me pongo. -      Ella, entregando su tarjeta y recibiendo la de él, se la devolvió, dándole las gracias, pero le dijo muy bajo… me sentiría como tu amante si me pagas ese traje de baño. -      El… no fue mi intención… -      Ella… gracias. ¿Nos vamos? -      El… después que comamos. Van a ser las tres de la tarde y no hemos almorzado. Dime que quieres comer, siempre que venimos comemos lo que yo quiero. -      Ella… una parrilla, pero la compartimos, he venido con mis hermanos y no puedo con una. -      El… ok. Vamos y subieron por las escaleras mecánicas, obviamente él a un lado de ella, sosteniéndola por la cintura. Al llegar al piso, el, la suelta y camina a su lado, en dirección al restaurante. Entran y es un lugar muy íntimo, y se encuentran celebrando su aniversario, el ambiente está acondicionado para parejas. Ella, se detiene y le dice, creo que tienen algo especial, las veces que he venido nunca ha estado en  penumbra y apenas son las tres de tarde. El tomándola nuevamente por la cintura, le dice al oído, la oscuridad no es motivo para no comer lo que deseamos. Así que vamos,  déjame buscar un mesonero, mira a un lado y a otro, y se le acerca una joven, ¿señor desea alguna mesa en especial? -      El… sí, pero por favor con un poquito más de luz, sonriéndole a la joven que lo atendía, vine a comer y a mí particularmente, me gusta ver lo que como. -      La joven sonreía con él, le pide que la siga. Tomando a Mariangel de la mano, caminan detrás de la muchacha. Quien los ubica en un espacio un poco más abierto y despejado, aunque igual con penumbra. -      La chica le trae la carta, y le pregunta… ¿quiere alguna bebida en especial? -      El… por favor traeme dos cervezas bien frías. El pregunta a Mariangel, ¿te beberías una conmigo en nuestra despedida, ya que no sabemos cuándo nos volveremos a ver, si es que lo hacemos? -      Ella… ok, pero no prometo beberla toda. -      El… no importa, pero al menos me acompañas. -      Ella… para el calor que hay afuera está rico el ambiente aquí, con todo y la oscuridad que hay. -      El… pero es raro no tengan música… -      Ella… hablando de música, no me has entregado mi CD. -      El… está en la camioneta, donde tú lo dejaste, ahora cuando te lleve a tu casa te lo entrego. -      Ella… para dar respuesta a tu inquietud, si hay música. Pero como todo está cambiado hoy, no sé si pondrán. En eso llega la joven con las dos cervezas y unos aperitivos mientras esperan la parrilla. -      Él le pregunta, ¿colocaran música hoy? -      La joven responde… si, pero están esperando un Disyey (DJ) invitado quien estrenara los equipos. -      El… ok. Me fascinaría escucha música romántica, que creo seria la ideal por el ambiente. -      La joven… si señor así será. Además hoy estamos celebrando el décimo aniversario… -      El… entonces recibe mis congratulaciones. -      La joven… gracias, le agradecería esperar unos 10 o 12 minutos el servicio. Aquí se prepara en el momento que se solicita, para no recalentar comida, sino que el cliente deguste de forma original sus alimentos. -      El… me parece perfecto, gracias por tu explicación. -      La joven se retira y el levanta el vaso con cerveza y brinda con Mariangel por estar ahí, por tu viaje y porque me dejaras de ver… -      Ella… simplemente choca su vaso contra el de él. -      El, le pregunta… ¿te vas siempre a Italia? No has pensado que de repente tu enamorado tiene otros planes…  -      Ella… en primer lugar no tengo enamorado y en segundo lugar, si me voy a Italia. -      El… entonces, brindo porque lo pases muy bien. -      Ella… levanta nuevamente el vaso y afirma así sera, porque tú no estarás cerca y bebió del vaso. En ese momento comienzan a sonar tres canciones: el triste, pruébame y esta noche te voy a estrenar. Euro, canta la primera estrofa de la primera canción  mirando directamente a los ojos a Mariangel. Luego sigue cantando la canción pero cerrando los ojos… y al abrirlos… -      Ella,  a punto de llorar, viéndose delatada, se levanta y le dice… voy al baño. -      El preocupado por la oscuridad le pregunta… ¿te acompaño? Me preocupa esta oscuridad. -      Ella… corro más peligro cerca de ti y camino hacia el área de los baños. -      El… siguió cantando pero con la vista puesta en ella… Pasaron aproximadamente tres minutos cuando ella estaba de regreso. Y con ella llegó la parrilla… -      El… pendiente de las canciones, siguió cantando y pidió dos cervezas más. Nuevamente el canta la última canción mirándola a los ojos. Ella comenzó a picar y beber la cerveza que tenía en el vaso, escuchando lo que él cantaba. Al concluir la canción, él le pregunta… -      ¿tienes hambre? -      Ella…si y mucha -      El… buen apetito -      Ella… igual para ti. Y comienzan los dos a degustar la enorme parrilla que habían servido. -      El, satisfecho con el sabor de la misma, le comento… tienes razón al decir que son divina. -      Ella... Jesús Javier a veces nos invita para acá. -      El… tiene muy buen gusto tu hermano. -      Ella… se había tomado la primera cerveza e iba por la segunda, cuando  él le recuerda bébela despacio, para que no te afecte al salir… -      El… como no estás acostumbrada a consumir licor, te puede afectar. Aunque conmigo estas segura… Ella sonriendo, le contesta… -      ¿segura de que? ¿de qué me insultes o me llames la atención, ridiculizandome en presencia de cualquier persona? Como lo hiciste delante de Raquel. -      El… definitivo lo tengo que volver a hacer para que te relajes… El separo su silla de la mesa, y se la trajo con toda y silla hacia sus piernas y ahí la besó, con ternura, con pasión, como nunca antes, acariciándola muy suavemente, hasta hacerla gemir suavecito de placer. Si él se lo hubiera propuesto, ese día la estrenaba, pero no era lo que quería, no así bajo los efectos de dos cervezas, que después serían la causa de que lo odiara. -      Mariangel, aturdida por ese volcán de emociones que el despertó en ella se levantó y fue rápido al baño, al darse cuenta, que le fascinaba todo cuanto el hacía y la tocaba. Ella se lavó la cara y asombrada veía en sus ojos un brillo muy intenso, despertado solo por él. -      Al salir del baño, él está parado cerca a la puerta  del baño, esperándola. Y le pregunta ¿Qué paso? -      Ella… responde con otra pregunta ¿Qué haces aquí? -      El… estaba preocupado por ti. -      Ella… gracias a Dios ya a partir de mañana no tienes porqué preocuparte por mí. -      El… ignorando el nuevo ataque en su contra, la toma de la mano y la acompaña a la mesa, para que comas tranquila. Por favor, bebe este jugo que pedí para ti, te sentirás mejor. No vamos a salir de aquí hasta que me asegures estar bien. -      Ella… estoy muy bien… solo me lave el rostro… -      El… para borrar lo imborrable… -      Ella… me quiero ir… -      El… déjame pedir la cuenta.  Hizo seña a la joven para que le trajera la cuenta. Esta vino de inmediato, el pago, le dejo una excelente propina y la joven sonrió deseándoles una feliz tarde. Al salir, Mariangel, respiro más tranquila, se sentía distinta, el por temor a que le diera un mareo o algo, la tomo de la mano, la montó en el ascensor, bajó hasta el sótano, para pagar el estacionamiento y buscar la camioneta. Al hacer esto, camino abrazado a ella, quien se dejó llevar, sin reclamar nada más. Al sentarse en la camioneta, la enciende, pero no puede evitar volver a buscarla y ella se dejó arrastrar en el cojín hacia él, hasta quedar pegada a su cuerpo. El la volvió a besar apasionada y desesperadamente, ella le respondió de igual manera. Deteniéndose sólo por el ruido del golpe sobre el parabrisas, de un vigilante, quien les dice que esas manifestaciones están prohibidas en el estacionamiento. Por lo tanto debían salir. Ella avergonzada se separa de él, pero el, la detiene y le pide por favor que se quede ahí. Ella sin moverse, prende el reproductor y para tranquilizarse escucha las canciones que él, le canta al oído. Poniéndola más frágil y débil de lo que estaba. -      Él le dice… vamos a mi apartamento y escuchamos la música que quieras. -      Ella… muy vulnerable y con una voz muy poca audible, le responde… si -      El… siguió cantándole al oído y ella disfrutando las emociones que experimentaba por primera vez, solo cerró los ojos para concentrarse en lo que sentía. -      Cuando llegaron al Edificio donde él vivía, le dice muy suavemente al oído… llegamos. Ella abre los ojos y se mueve para salir, pero el, la hace bajar por el mismo lado por donde él se bajó. Ella se deja llevar de la mano por él. Al entrar al ascensor, el la vuelve a besar, apasionadamente y logra que su cuerpo vibra y tiembla simultáneamente. Mariangel, ya consciente de lo que sucede, se pega más a su cuerpo, dispuesta a recibirlo total y plenamente. En eso las puertas del ascensor se abren y ella observa cómo están precisamente dentro de un apartamento. El la levanta en sus brazos y la lleva a un amplio y cómodo sofá, donde la acuesta con mucha ternura… besándola y acariciándola simultáneamente, ella con los ojos cerrados, solo quería sentir  y sentirlo a él, por lo que al abrir los ojos y mirar ese deseo en los ojos de él, ya no quiso resistirse más, ni negarse a vivir lo que está viviendo con él. -      El de repente se detiene y le pregunta… Mariangel ¿estas segura de lo que deseas? -      Ella… sí. Si no olvídate que estaría aquí. Solo por favor, tenme paciencia, es mi primera vez, pero a pesar del susto que siento en mi abdomen, quiero que sigas, por favor… -      El… no mi amor, no me tienes que rogar, estoy muriendo de deseo por ti, casi desde que te vi la primera vez… -      Ella… porque no me dijiste nada… -      El… porque tu no me dejaste, te la pasas peleando conmigo… -      Ella… tú haces lo mismo conmigo… En este momento, Euro abre el cierre de la braga, que ella lleva puesta y la deja caer, contemplando ese cuerpo que lo imaginaba, tal cual se estaba mostrando, sobre todo, desde el instante que en el probador, ella salió a lucir el traje de baño. Ella por su parte le quita la camisa y él, la levanta en sus brazos y la lleva a su cama. Aquí se desborda toda la pasión, el deseo y muy especialmente el amor que siente por ella, el cual a veces, se negaba a aceptar; por temor a ser nuevamente burlado, como la primera vez. El la trato, con sumo cuidado, con mucho amor y ternura, despertando en ella tanto deseo y frenesís, para que no sintiera dolor ni molestia alguna, y así fue. Mariangel descubrió con él, en sus brazos y en su cama, las delicias que brinda el amor, el placer, el éxtasis, experimentando a pesar de su primera vez, varios orgasmos, que la dejaron totalmente satisfecha y con una paz, que nunca había sentido. Para él fue igual, disfruto plenamente y gozo cada estremecimiento que ella experimentó, viniéndose simultáneamente con ella. Ella sin recordar el tiempo, se acostó en su pecho, envuelta totalmente por sus brazos y se quedó dormida. Euro totalmente feliz y satisfecho, la abrazo fuertemente. Y pensaba, aún me falta conquistarte mi musa amada, porque en ningún momento me dijiste lo que sientes por mí. Al mirar al reloj, vio que eran las siete de la noche, el asombrado y feliz, la comenzó a besar como a un bebé para que se despertara recordando que debía llevarla a su casa. Ella despierta a regañadientes y el, en ese momento recuerda lo que ella una vez le dijo, que se enojaba mucho cuando la despertaban. No quedando de otra, la despertó, la  levantó de la cama y en sus brazos la llevo al baño, se metió junto con ella en la ducha, literalmente la baño, sin mojarle el cabello, o de no su mamá se daría cuenta. Ella ya consciente de todo, lo miro a los ojos y le dijo yo también tengo derechos sobre ti, nadie te toca, nadie te abraza y mucho menos tus brazos levantan a otra mujer que no sea a mí. El besándola de nuevo, la seco y la volvió a meter en la cama, dándole otra dosis de placer intenso. Siendo casi las nueve de la noche, los dos preocupados por su mama, se vistieron rápido y salieron… Parecían dos adolescentes experimentando por primera vez, las delicias del amor. Se montan en la camioneta, ella saca su CD, y le pregunta… -      Iras en la mañana a la oficina… -      El… si, si quieres desayunamos juntos, porque salgo en el vuelo de la una. -      Ella… cuando te volveré a ver… -      El… será una sorpresa. Pero te prometo sera muy pronto. -      Ella… será mejor que nunca me prometas algo, que no puedas cumplir, porque me decepcionarás. -      El… prometido. Y así arrancó en la camioneta camino a su apartamento. Al llegar, él se bajó y le dijo te acompaño, porque estoy acostumbrado a asumir mis responsabilidades. Esta llegada tarde a tu casa es mi responsabilidad… -      Ella… lo interrumpe… es nuestra, no eres tú solo, soy tan responsable como tú de lo que paso, de lo que vivimos hoy. -      El… besándola antes de entrar al edificio, le dijo, ya te extraño… Ella se sonrió y lo beso suavemente. Así entraron, esperaron el ascensor, que fue cómplice de los besos apasionados que en él se dieron, al abrir la puerta, él espero saliera ella primera. Mariangel abrió la puerta, y su mama estaba muy angustiada sentada en la sala esperándola… -      Hija ¿Por qué llegas tan tarde? -      El… señora Iraida, le pido mil disculpas, pero le pedí a Mariangel me acompañara a realizar varias cosas hoy y el tiempo se nos pasó volando. Si tiene que echarle a alguien la culpa es a mí. Por favor discúlpeme. Le prometo la próxima vez, tendré más control del tiempo. -      Ella… gracias señor Euro, es que no estoy acostumbrada a que me pase esto, es la primera vez que mi hija se pierde todo el día, porque normalmente yo suelo acompañarla cuando ella se va a tardar. -      El… la comprendo. Bueno, para no causar más molestias, me retiro. Hasta mañana señora Iraida,  Mariangel. Que pasen una feliz noche. -      Mariangel... hasta mañana, por favor, cuídate. -      El… igual tú. Estamos en contacto. Mariangel abrió la puerta y lo acompañó hasta el ascensor. Deseándole una feliz noche. Al entrar de nuevo al apartamento, su mama más calmada, se le acerca y le recuerda si me llamas y me avisas que tardaras no me preocupa tanto. -      Ella… tranquila madre, realmente pase un día tan maravilloso, que no estuve pendiente del tiempo, imagina que almorzamos a las tres, porque en las cosas que hicimos en la mañana voló el tiempo. Sé que hay cosas que no debo contarte porque forman parte de la vida privada de mi jefe… -      Su mamá… cosas privadas que te está dando a conocer por algo… -      Ella… ya vas a comenzar… -      Su mamá… a ver dime… -      Ella… fui a ver con él, una casa preciosa que está negociando en una de las Villas de la zona Norte. Amplia, espaciosa, lujosa, totalmente amoblada. ¡que belleza de casa! Con piscina, jardín, terraza, en el dormitorio principal el vestier es una misma boutique y en la sala de baño un jacuzzi bellísimo. En resumen, es una mansión. -      Ella… y lo otro es que me voy de viaje el catorce de marzo, salgo a Barcelona en España, donde me subiré al crucero por catorce días, recorreré el Mediterráneo, pasando por Italia hasta llegar a Grecia, conoceré las islas griegas. La empresa cubrirá todos los gastos, ya que es un premio que me gané por haber ayudado a conseguir esta negociación. -      Su mamá, toda emocionada y con lágrimas en los ojos, exclama… Bendito sea Dios, que te permite alcanzar tus sueños, me siento muy orgullosa de ti, porque sueño que tienes, lo alcanzas con dedicación, perseverancia, constancia y conscientes de que si lo puedes alcanzar, te felicito hija, me emociona mucho aunque ¿serán qué, dos semanas sin ti? -      Ella… casi tres madre, porque recuerda que debo salir dos días antes para montarme a tiempo en el crucero y luego el viaje de regreso será dos días después de mi llegada nuevamente a Barcelona. -      Su mama, pero ¿ya tienes todo, pasaje, reservas en hoteles? -      Ella… si fuimos a una agencia de viaje, donde la promotora es muy amiga de Euro y fue quien me asesoro en todo… el apenas si a esta hora debe estar leyendo el correo para hacer los pagos respectivos… -      Su mamá… ¿Cómo que él pagara el viaje? -      Ella… mami él es quien maneja los recursos de la empresa como Superintendente. -      Su mamá… ah ok… riéndose y tapándose la boca por el error cometido, un gesto propio de su hija, que a él no le agrada, porque quiere que ella muestre su hermosa sonrisa. -      Ella, bueno ahora si me voy a acostar porque estoy sumamente cansada. -      Su mama, si hija, se te nota, tienes marcadas ojeras, seguro al dormir, se te pasan, porque tú nunca has sufrido de eso. -      Ella… si mami, lo más seguro. Mariangel se acostó, intentando analizar lo que vivió hoy, cuando repica su celular… era el… -      Ella… si ¿Quién es? -      El… ya debes conocer mi numero -      Ella… estoy acostada y el dormitorio está en penumbra… -      El… si quieres voy y te acompaño a dormir… -      Ella… riendo, será todo lo contrario, si vienes es para no dormir, es más mi madre me acaba de decir, que me acueste a dormir, porque debo estar tan cansada, que tengo ojeras y yo no he sufrido nunca de eso… ¿Qué tal? ¿Por qué no me dijiste que me veía así? -      El… porque te lucen, te hacen ver mujer, es más me fascina verlas porque me recuerdan porque te salieron… -      Ella… si como a ti no te salen. -      El… eso crees tú… si tengo, pero las disfruto al recordar cómo y porque las tengo y sonrió. -      Ella… ¡estás loco! -      El… si por ti… -      Ella… no me lo habías dicho… -      El…. te lo repito una y mil veces, me tienes loco de amor por ti… -      Ella… ¿estás seguro que es amor? Porque de ser así, el amor duele… -      El… si duele, no siempre, pero duele, y después viene todo lo contrario la dicha, el gozo, la felicidad, la satisfacción, la plenitud, la paz… tengo mucha paz, como nunca antes había sentido. -      Ella… me alegro… -      El… ¿y tú? No hablas de lo que sientes. -      Ella… tú sabes, todo esto es nuevo para mí, y no me quiero equivocar, afirmando algo que a ciencia cierta no sé qué es… -      El… aunque me duela la duda, porque yo si estoy seguro de lo que tú sientes, voy entonces a esperar, aclares todas tus dudas, para que oficialicemos lo que tengamos que oficializar. -      Ella… ¿y eso que es un trabalenguas? -      El… si, espero este viaje te ayude a despejar las dudas. Ya cancele todo lo de los gastos. Revisaste bien no te falta algo, no quiero que te quedes varada en algún país, por un error de la agencia, te pase todo, como tu hablaste con Raquel y fue a ti a quien dio la información, por favor revisa constata con ella, de ser preciso personalmente todo. Mira mañana salgo como te explique, en la noche, llego el martes después del mediodía a Suiza, la conferencia en la que participo abarca tres días, miércoles, jueves y viernes, normalmente apago el celular para que no me molesten mientras estoy en estos eventos. -      Ella… la chica de la inmobiliaria te llamara el jueves…. -      El… cierto, se me paso eso… ¿tú me puedes ayudar? -      Ella… dime como… -      El… llámala mañana, por favor,  dile que le de curso a los trámites y que te diga a ti que necesita para ello. Que lo envíe a tu correo y tú me lo reenvías. Lo otro si no me puedo comunicar contigo por celular, por lo del cambio de horario, mantente en contacto conmigo, por favor, a través de mi correo. Pero necesito saber de ti todos los días. -      Ella… ok -      El… que descanses, tengo muchas ganas de ti… -      Ella… y yo de ti… -      El... ¡te fijas!… no solo yo, no te dejaría dormir, tu tampoco a mí. -      Los dos sonrieron y se dijeron simultáneamente, hasta mañana y colgaron…
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