Mariangel, relajada y emocionada al igual que sus hermanos, estaba poniendo música suave cuando llegan sus primeros invitados, la novia de su hermano Jesús Javier, Germania, con quien se la llevaba estupendamente, disfrutaba mucho de su compañía. Ella llegó junto a su papa y su mama, Don Roberto y Carlota de Sánchez. Asimismo, llegaron Rosario la novia de Diego Alejandro, su hermano Juan y su mama María Isabel, viuda de Contreras. Con esta cuñada se la llevaba bien, pero no, como con Germania, de repente era porque tenían una edad más próxima, aunque Mariangel era cinco mayor a ella.
Apenas si habían transcurrido unos diez minutos cuando llega su amigo Marco Antonio y sus padres Segundo y Josefina de Suárez. Ella muy sonriente los recibe con mucho afecto, porque realmente aprecia a esta familia, la considera como su propia familia, Marco Antonio estudió con ella hasta graduarse de Técnico Superior. Pero lamentablemente, no puede corresponderle como mujer, como él quiere, ella lo ve como otro hermano más. Dando la bienvenida a su amigo, quien quedo impactado con el cambio, llega su gran amiga Luz Marina y su amigo, a quien ella no conocía.
- Luz al acercarse, le entrega un presente, la felicita y le presenta a su amigo… María de los Ángeles te presento a mi amigo y jefe Euro Ferrer
- Ella, le extiende la mano y le pregunta… ¿usted es el Superintendente General?
- El sonriente, le responde… Si María de los Ángeles… realmente no sabía para donde me traía Luz. Ella simplemente me pidió la acompañara, es un verdadero placer. Este se acerca y la besa en la mejilla, felicitándola y deseándole, feliz cumpleaños, ademas de año nuevo. El aprovechó la oportunidad para agradecerle el favor de autorizar el uso de la camioneta de su Gerencia.
- Ella, muy agradecida con los dos por su presencia a esta celebración les pidió pasarán y los atendió ella personalmente. Disfrutando totalmente de su compañía.
Como estos eran todos sus invitados, cerró la puerta del apartamento y se sentó a conversar y dedicar un rato a cada grupo. Compartió con ellos y los atendía felizmente. Conversando con su jefe, se entera que su viaje se debe precisamente a la llegada al país del italiano Andreucci Bembenuti quien venía a realizar unos estudios, contratado por el gobierno de Italia con la estatal venezolana. Había muchas expectativas con esta visita porque de la decisión de este señor dependía la negociación. Por eso debía encargarse el directamente de su presentación y acompañamiento. Es más, aprovechando esta oportunidad le solicito a María de los Ángeles, lo acompañará durante toda esa visita.
Ella siendo el su máximo jefe, no le quedó otra que aceptar, aun cuando estaba pensando negarse a atender al extranjero y delegar esta responsabilidad en su adjunta, Marisol Rincón y quien además estaba encargada de protocolo. Mariangel se levanta de la silla y al dar la espalda, Euro, a quien le había llamado poderosamente la atención la belleza y juventud de su Gerente de Investigaciones, le gustó mucho todo lo que pudo apreciar en la retaguardia de su empleada.
Su amiga, sorprendida de su reacción, lo mira sonriente, y le comenta bajito, no te emociones mucho, hasta ahora no se le ha conocido novio, es muy fuerte de carácter. El más intrigado ahora por conocer a su destacada Gerente, se concentra más en la reunión y deja de tocar temas de trabajo. Ella trataba de compartir su tiempo con todos, en agradecimiento al hecho de haber aceptado estar con ella celebrando su cumpleaños. Ya bien entrada la tarde y habilitándose en bandejas la comida para que cada quien se sirviera a su gusto, todos se levantan a escoger entre la variedad que había. Todo se veía y olía divino.
Marco Antonio, un poco celoso del jefe de Mariangel, no le quitaba la vista de encima. El sintiéndose observado constantemente le pregunto a Luz…
- Tu estas segura que Mariangel, como le llaman todos, no tiene algún pretendiente.
- Luz le confesó… pretendientes, como persona que la cortejan hay varios; pero mi amiga, los mantiene a la raya. Ninguno se acerca. Es más, sin ir muy lejos, aquí hay uno que si las miradas mataran, ya estuvieras muerto.
- El sonriendo, le responde… por eso te hago la pregunta, el mira como si tuviera derechos sobre ella…
- Luz… te aseguro que no es así.
- El… bueno vamos a disfrutar la comida y la música, me fascinan esas canciones nuevas de ese mexicano, es un excelente cantante.
- Luz… es el artista favorito de Mariangel.
- El… ya tiene demasiados puntos a su favor Mariangel y sonrió con su amiga.
- Ella… creo es la primera vez que te veo tan interesado en una mujer, lo tuyo son las calculadoras, las medidas, el gas, el petróleo y sus derivados, los gps, las grúas, las plantas, todo lo relacionado al mundo petrolero ¿Qué te pasa amigo?
- El… de repente me está pegando lo que dice esa canción… y lo que quiero es que me prueben, y agrega… te fijas… tiene de acero el corazón… A pesar de todo el amigo de Luz, sacaba muy bien el tono de las canciones de este artista mexicano. Además, que se sabía la letra. Ella lo aplaudió celebrando que él estuviera cantando. De verlo así tan alegre, le dio satisfacción haberlo invitado para el cumpleaños de su mejor amiga. En eso se acerca nuevamente Mariangel y él le pregunta…
- Me permites bailar contigo esa canción. Ella fascinada porque era una de sus canciones favoritas aceptó la invitación. Lo que nunca se imagino era que precisamente la máxima autoridad de una empresa tan importante tanto a nivel nacional como internacional, le cantara al oído y con un timbre de voz igual al de su artista, esta noche te voy a estrenar.
El logro inquietarla, no era un príncipe azul, como el que ella soñaba. Era un hombre de mucha experiencia, divorciado, hasta donde tenía conocimiento, de repente unos 10 años mayor que ella, trigueño, alto, perteneciente a la alta sociedad del país, ingeniero y superintendente de una filial del Estado. Salía constantemente en los medios de comunicación y nunca le ha llamado la atención. Pero, esta forma de bailar y cantar le gusto.
Al terminar esa canción, el siguió sosteniéndola para bailar la siguiente y así bailaron varias piezas, hasta que se acercó Marco Antonio y le pidió por favor le dejara bailar esa canción con ella. Euro para evitar problemas, la soltó y le dijo con gusto. Él se retiró tranquilamente a donde esta Luz, quien lo estaba mirando, con una sonrisa burlona en sus labios.
Euro se sentó a observar y detallar a Mariangel desde los pies a la cabeza, él hablaba mucho con ella por teléfono, e incluso la había promocionado para la Gerencia. Pero nunca había tenido la oportunidad de coincidir con ella en alguna reunión. El mismo se sacudió esta idea, porque después de ese frustrante divorcio con Francis, lo que menos quería era enredarse en una situación sentimental y menos con una de sus empleadas. Así que decidió terminar de disfrutar la velada con Luz y la saco a bailar.
La madre de Mariangel, atenta a todo, había estado observando como el Superintendente miraba a su hija. Así que le agrado mucho que Marco Antonio se impusiera y bailara con ella. En todo caso, la señora Iraida atendió al invitado muy bien, igual que al resto. Esta reunión que se programó para que durarán unas escasas tres o cuatro horas, se extendió hasta bien entrada la noche. Al parecer ninguno de los invitados quería irse. Pero ya tarde como era y antes de las doce de la noche, decidieron cantar el cumpleaños, fue muy emotivo.
Los primeros en irse fueron precisamente Euro y Luz, quienes agradecieron a todos sus atenciones. Él se despidió de Mariangel con un beso en la mejilla. Luego uno a uno se fueron despidiendo los demás invitados. Hasta que por fin se fueron todos y ella junto a su familia, decidieron arreglar todo antes de irse a dormir.
Al día siguiente, siendo las once de la mañana aproximadamente, se levanta Mariangel asombrada de lo tarde que es y totalmente descansada entra al baño, se ducha y se viste para ayudar a su madre. Quien acostumbrada toda la vida a levantarse temprano, así lo hizo y ya tenía adelantado todo el trabajo de la casa específicamente, la comida.
Mariangel, lamentando que ya se le terminan las vacaciones, comienza a preparar todo para integrarse al trabajo el lunes siguiente, y más cuando sabe que está de visita su jefe. Ella estaba asombrada de lo humilde y sencillo que parecía, cuando era, conocido por todos, su poder político y económico en el estado y en el país. Su madre, comenta…
- ¿Te fijaste como te observaba tu jefe?
- Ella… mami por Dios, es una persona que apenas me viene conociendo ayer, porque a pesar de tener casi dos años en esta gerencia, nunca lo había vista personalmente. Además que siempre está de viaje. Imposible que esa persona, pierda su tiempo mirándome, cuando debe tener las mujeres así (y con esto, hizo el gesto con sus dos manos).
- Su madre… tú estabas entretenida atendiendo, pero yo lo estaba observando y no sé si apenas te conoció o no ayer, pero se veía muy interesado en ti.
- Ella… mami, no viste como bailaba con Luz, me dio la impresión que tienen alguna relación…
- Su madre… de ser esto cierto, él no te hubiera sacado a bailar primero que a Luz…
- Ella… tú ves fantasmas en cualquier parte. Es más, dejamos ese tema hasta aquí, porque a mí no me interesa ese señor…
Su madre para que ella no se enoje no insistió en el tema, pero presentía que este hombre va a estar muy involucrado con su hija.
Después de esto, su mama no volvió a tocar el tema, y la dejo tranquila. El sábado Mariangel pasó el día descansando, leyendo nuevamente el libro de crecimiento personal, cuando suena su celular.
- Ella ve el nombre de su amiga, hola Luz… ¿Como estás?
- Su amiga… muy bien… y ¿tu mami?
- Ella responde… muy bien gracias, me imagino debe estar descansando
- Su amiga… me acompañas ¿hoy de compras?
- Ella… si ¿a qué hora?
- Su amiga… ya paso por ti…
- Ella… ok, ya me visto.
En veinte minutos, su amiga estaba abajo en el estacionamiento esperando por ella. Mariangel baja y se monta en el vehículo y salen las dos con destino a uno de los centros comerciales más lujoso de la ciudad. Al llegar estacionan y se bajan sonriendo las dos, al darse cuenta que habían entrado por el lugar equivocado y un vigilante, llego hasta donde estacionaron para llamarles la atención.
Las dos como adolescente en infraganti travesura, lo disfrutaron sonriendo mucho. Entraron al centro comercial y Luz se dedicó a comprar calzados, bolsos, ropa interior y algunos accesorios, que estaban en oferta, precisamente por la entrada del año nuevo, ya que por esta época, en todos los locales bajan los precios a sus productos para atraer clientes.
Mariangel solo aprovecho en comprar algunos accesorios y un par de calzado cómodos para usarlos mientras esta en la oficina. Luego Luz invito a Mariangel a comer churros y ellas se ubicaron en las mesas que forman parte de la feria de la comida en el referido centro comercial, estuvieron ahí sentadas por espacio de una hora hasta que decidieron entrar al cine para ver una película que estaba en estreno. Y así lo hicieron. Faltando diez minutos para la siete de la noche salen del cine hacia el estacionamiento y parten rumbo al apartamento de Mariangel. En el camino Luz le comenta…
- ¿Qué te pareció Euro?
- Ella… muy divertido, sencillo, nada que ver con los chismes de la prepotencia y odiosidad que dicen…
- Luz… sabes, él estaba fascinado con tu trabajo, bueno ya eso lo sabias, ahora está fascinado contigo…
- Ella… y ¿eso? Es más, creo estas exagerando…
- Luz… no amiga es cierto, te aclaro, él es todo un encanto, pero cuando se enoja, trata de arrasar con todo lo que tiene por delante, de repente a eso se deben los chismes. Si te interesa, te sugiero que andes con cuidado es un hombre con mucha experiencia, si bien es cierto no es un adonis, tiene lo más importante, su belleza interior, que no la deja ver delante de cualquiera, sino en quien él quiere. Ahora que si no te interesa, solo debes dárselo a conocer y se alejara de tal manera, que más nunca te volverá a decir algo.
- Ella… entonces será lo primero que le diga cuando me diga algo…
- Luz, la interrumpe… piensa bien las cosas, este hombre te puede llevar a conocer todos los sueños que uno desde adolescente quiere, pero con él no se juega. Es hasta cruel si descubre eso.
- Ella… no sé, porque estamos enfrascada en esta conversación, él no me interesa para nada, amiga, si bien es cierto desearía conocer por fin al hombre de mis sueños, creo este aun no lo conozco.
- Luz… tranquila, dejemos esto así, de repente estoy especulando.
Al llegar al estacionamiento del apartamento, Mariangel se despide de su amiga hasta el lunes en la mañana. Y le informa, no voy a llegar temprano porque voy al taller donde está mi carro para saber si ya está listo. Me hace demasiada falta… y sonríe…
- Su amiga… por lo que veo es a quien extrañas… y las dos rieron.
- Ella hasta el lunes y ya estas como mi mama, te parece a ellas…
Subiendo hacia el apartamento, se llevó una sorpresa, estaba de visita, su jefe, quien había ido para agradecerle sus atenciones y especialmente para llevarle un regalo, porque el día de su cumpleaños él no sabía para donde iba, ni a que iba. Ella, mostrando una sonrisa, pero recordando lo que acababa de expresar su amiga, decidió atenderlo como mucha amabilidad, pero sin dar por entendido algo más. Ella le extendió la mano y le pidió que por favor se sentara, le ofreció algo para beber, a lo que el responde…
- Ya tu mama me trajo café, muy rico por cierto, gracias…
- Ella, casualidad andaba de compras con Luz Marina, déjame dejar esta bolsa en mi habitación, ya vuelvo. El caballero, se levanta y le dice…
- Adelante…
- La mama de Mariangel, algo cohibida con su presencia, le pregunta si le aceptaría unas galletas con más café, para que comparta con su hija.
- El… no se moleste, pero si ella lo desea, puede traerle, por mí estoy muy bien así, gracias por su amabilidad… me debo ir en unos minutos porque estoy retirado de donde me estoy hospedando.
- En ese instante vuelve Mariangel, y le solicita a su madre por favor, traiga unas galletas para brindar a su jefe.
- El… dime por favor Euro, aunque sea en la intimidad de tu hogar.
- Ella sonriendo, le contesta… ok Euro. Tengo entendido que tenías tiempo que no venias a la región, estas dedicado más al trabajo en el extranjero, ¿cierto?
- El… si, ya son algunos años fuera, pero estoy empezando, en pedir cambio para estar más tiempo aquí.
- Ella, simplemente por cortesía, no porque realmente le interesa, le expresa ¡qué bien! Aunque debe ser divino, recorrer el mundo y conocer otras personas, otras culturas, es un aprendizaje efectivo, directamente de su fuente.
- El… si es muy bueno, divino como dices tú, pero ya hay un momento donde tú quieres tener tu propio nido y fijar tu vida en un lugar permanente.
- Por eso, es que todo dependen del cristal con el que se mire.
Y así Mariangel, estuvo en amena conversación con él, por espacio de dos horas, se quedó asombrada, lo agradable que resultaba estar con el conversando de cualquier tópico, tenía razón su amiga, era un hombre muy experimentado, pero lamentablemente no se sentía para nada atraída por él.
Euro, al ver la hora, se asombró y se disculpó con ella…
- Perdona pero perdí la noción del tiempo, me imagino venias cansada de revisar tienda con Luz, que conociéndola, te hizo recorrer todo el centro comercial…
- Ella, sonriendo… casi todo y se llevó la mano a la boca para aguantar una fuerte sonrisa.
- Él se levantó de la silla y le dio un beso a su mama en la mejilla por su amable atención. Y salió…
Su hija conociéndola, le expreso…
- No quiero ningún comentario, él no me interesa…
- Su mama… como tú digas y dibuja una raya en sus labios, simulando un cierre de los mismos para no pronunciar mas palabra. Solo pregunto ¿vas a comer?
- Ella no… voy a dormir estoy muy cansada y ya solo queda el día de mañana para descansar. Y se retiró a dormir. Esa noche casi no pudo dormir, Euro estuvo constantemente en sus sueños, pero discutiendo con ella por asuntos de trabajo, algo que hasta la fecha nunca había ocurrido. Se la llevaban muy bien, aunque obvio, a distancia, todo debe funcionar mejor. Ella exaltada se levantó dos veces, y con el mismo sueño. La joven consideraba eso debía tanto a la insistencia de su madre como de su amiga y se dejó influenciar. Reprendiendo su cerebro, se acostó a descansar.
Al otro día se volvió a levantar tarde, esta vez sí tomaría medida, porque ya se terminaban sus vacaciones y debía incorporarse a su trabajo, que prometía mucha actividad con la llegada de tal Andreucci. Así que decidió acomodar su closet, para tener siempre a mano lo que más necesitaba, sobre todo sus uniformes. Busco en la biblioteca que tenían en una salita de estar del apartamento algunos documentos e investigaciones que estaba desarrollando con el caso de Italia, para contar con toda la información requerida y así elaboro su agenda tentativa para esta primera semana del año.
Ese día no salió para ningún lado, se dedicó a descansar el resto del día, acostándose muy temprano, para levantarse a buena hora… pues al día siguiente, tendría muchos compromisos.