Ese lunes Mariangel, sale en un taxi hacia el concesionario donde llevó su vehículo a reparar hace unos días y aun no la han llamado para entregárselo. Al llegar busca al encargado del taller y este le avisa que están esperando la pieza que llega del extranjero en días porque hace más de una semana la pidieron. Ella, disgustada por la demora, busca hablar con el gerente de la concesionaria, tenía seis meses con el vehículo y no se explica porque los repuestos no se consiguen aquí, si eso fue lo primero que le garantizaron.
Este al ver a la joven enojada, le pide disculpa y le ofrece una solución, le facilitan un vehículo de la empresa para que ella se traslade mientras espera la pieza que llegue del extranjero. Ella aceptó la propuesta hecha. Así que se tardó más de lo planificado, pero ella necesitaba resolver primero su situación y más cuando aparentemente esta semana era de mayor movilización sobre todo hacia los campos donde acompañaría a Andreucci.
Al llegar su amiga Luz Marina, corre y le avisa, amiga te están esperando desde las nueve para tu disertación ya llegó el italiano, el invitado, Dios, de muerte lenta, esta como lo recomendó el médico, listo para comérselo, ella riendo de las locuras de su amiga, entró riéndose y todos la observaron. Ofreciendo disculpa por su retraso, se ubicó en una de las sillas en torno a la mesa.
Euro, quien estaba en su disertación cuando ella entró interrumpiendo, la miró, Mariangel, respiro profundo y se dedicó a escuchar su explicación. Una vez concluida esta, ella pidió un derecho de palabra, hizo una excelente explicación de los resultados arrojados por sus investigaciones y el porqué de la necesidad de la inversión.
Una vez que concluye, escucha una voz desconocida a su lado izquierdo, quien no estaba sentado junto a la mesa, sino a un equipo conectado a la corriente y le formula una pregunta, ella con la mirada busco a quien le habló, estaba ahí sentado, un ejemplar masculino, muy apuesto, de piel blanca y ojos claros, de unos treinta y 35 años de edad, aproximadamente y quien por su forma de hablar, evidenciaba su origen italiano, el empresario Gian Carlos Andreucci Bembenutti. Realmente la perturbó ese hombre, parecía sacado de una revista de moda de modelos masculino.
Ella recuperándose de inmediato de la fuerte impresión causada, comienza a dar respuesta a todas sus pregunta. Una vez satisfecha toda la curiosidad del invitado, este se levanta de la silla donde se encontraba y se acerca a ella, para presentarse formalmente. Euro observando detenidamente a María de los Ángeles, percibió de alguna manera el efecto que produjo este extraño en su joven Gerente.
Así que con ánimo de rescatarla de las garras de este playboy y don juan, conocido públicamente, se acerca a ella, la saluda y dirigiéndose al invitado, le refiere…
- Un lema muy común en mi país, es que “lo bueno se hace esperar, por lo tanto valió la pena esperar”
- El invitado… tienes toda la razón.
Todos se acercan al visitante y conversan con él, mientras María de los Ángeles necesitaba alejarse para recuperarse del fuerte impacto que este hombre hizo en ella. Tenía razón Luz Marina, esta de muerte lenta.
Ella llega a su oficina, saluda a su secretaria y a su asistente y los llama con urgencia porque necesita salir. Le asigna a cada quien, una tarea, con lo que debían trabajar ese día de forma urgente porque necesitaba esos resultados al final del día. Todos concentrados en la obtención de inversiones de este capital privado proveniente de Italia, dedicado al ramo de productos de ingeniería, máquinas industriales, vehículos a motor, equipamientos de transporte, productos químicos y minerales.
No habían transcurrido quince minutos cuando la viene a buscar el asistente del Superintendente, porque ya iban a iniciar el recorrido por la planta. Ella dando instrucciones de última hora sale inmediatamente de su oficina con el casco de seguridad en la mano para usar en el recorrido. Euro, la ve venir y la espera, el detalla en ella el uso de todos los equipos de seguridad, incluyendo lentes y botas de seguridad. Una vez ella lo alcanza, camina a la par de él, mientras el invitado iba escoltado por el personal de protocolo y los ingenieros del área. Recorrieron gran parte de lo que son las instalaciones que están en ese núcleo, pues según la programación hecha previamente, deben recorrer una instalación por día y son quince días los fijados para toda la revisión y supervisión.
Mariangel, va seria, concentrada en su trabajo y solicitando de forma muy cortes en cada departamento, la información que Gian Carlos requería. Su amiga Luz, la detiene y le pregunta…
- ¿Qué tal, el invitado? ¿es o no como te dije?
- Ella mirando a todos lados, le dijo muy bajito, supera todas las expectativas y las dos rieron de nuevo. Luz, se despide al ver llegar de nuevo a Euro, se despide de él y se encamina hacia su escritorio.
- Euro ahora, se acerca a Gian Carlos y le informa que este recorrido abarca un almuerzo en el salón principal de las Oficinas Administrativas y ya estamos sobre la hora, así que por favor, detén tu visita aquí, luego seguimos para que vamos al salón donde el personal de protocolo te espera.
- Gian Carlos, acercándose a María de los Ángeles, le pregunta… ¿siempre eres tan seria? Aunque de repente, recordando la entrada que hizo en la mañana a la sala de reunión, le comento… perdón ya recuerdo, si te ríes y tienes una bella sonrisa, digna de una publicidad para promover dentadura perfecta. Ella inconscientemente, vuelve a sonreír como esta mañana mostrando su bellos y perfectos dientes.
- El definitivamente coqueteando con ella, se acerca y le dice muy bajito…vine por inversión y buscando en el país de las mujeres bellas, una candidata para esposa.
- Mariangel, algo confundida, le comenta… o sea estás buscando esposa sin tener novia, sin amar, no me parece lógico…
- El… a veces no es necesario amar antes del matrimonio, porque se aprende a amar con la convivencia, el roce, la interacción…
- Ella… respeto su posición mas no la comparto. Pidiendo permiso para atender a alguien que la buscaba. Salió con la persona que la buscaba, atendió lo que necesitan de ella y en diez minutos volvió al salón.
- Al llegar a la puerta nuevamente, Euro se levantó dónde estaba, fue y la busco sin tocarla, le dijo… por favor sígueme, aparte un puesto para ti a mi lado, la condujo y la ubicó exactamente en la silla que estaba a su lado derecho. El saco la silla y la ayudó a sentarse.
- Ella inexperta en estos gestos y acciones de hombres, solo le dijo… gracias y le mostró una linda sonrisa.
- El… tiene razón tu admirador, tienes una linda sonrisa, digna de un cartel publicitario.
- Ella, un poco perturbada por sus palabras, se acomodó mejor en la silla y él se acercó para decirle… come tranquila, yo no tengo ni quiero tener el talento de un don juan cualquiera…cuando realmente sienta algo lo diré sin titubeo y de frente, sin rodeo. No nací para coquetear, es más, eso es propio de ustedes las mujeres, los hombres verdaderos salimos a cazar no a jugar.
Ella estaba asombrada que Euro le dijera todo esto, cuando hace apenas unos días se vieron por primera cara a cara. Porque parecía que el mensaje era directamente con ella. Tratando de relajarse y buscando la respuesta a esto que estaba viviendo hoy lunes, primer día de trabajo, se dedicó a degustar su rico almuerzo, que según le dijo Euro, lo eligió tomando en consideración lo que la vio comer y degustar el día de su cumpleaños. Una vez que María de los Ángeles terminó su almuerzo, él le comentó…
- Me encanto mucho la forma como redactas y preparas tus disertaciones, es un material visual muy bueno, te felicito, aparte que tus respuestas a las preguntas formuladas por Gian Carlos fueron todas muy acertadas, me siento muy orgulloso que seas parte de mi equipo.
- Ella le dijo… infinitas gracias por tus palabras son realmente gratificantes porque demuestran que valió la pena todo el esfuerzo y el trabajo realizado…
En eso se acerca Gian Carlos y le pide permiso a Euro, para hablar con su gerente de investigaciones. Euro, considerando que ella ya era grande para cuidarse sola, simplemente le dijo… es a ella a quien debes preguntar no a mí.
- Ella sintiéndose mal por sus palabras, le comentó… con su permiso señor, ya vuelvo… y se levantó…
- Gian Carlos la quiso tomar del brazo, pero ella disimuladamente no lo permitió… no iba a permitir ese tipo de conductas y menos delante de su jefe y del resto de sus compañeros. Sus compañeros que ya la conocen, se reían bajito de ver como ella, lo sacudió al no dejarse tomar del brazo por él. Euro, quien se dio cuenta de las risitas de los ahí presente, le consultó al gerente que estaba a su lado, ¿tú me puedes explicar, cual es la risita que se traen todos?
- Este le respondió con una pregunta… ¿no te fijaste?
- Euro… no, ¿de qué?
- El gerente… que tu invitado quiso tomar a María de los Ángeles por el brazo y ella lo sacudió… El tipo es un playboy y piensa que ella será presa fácil, creo que primero cae el rendido a sus pies, que ella ante él. Esa muchacha es joven, bonita, pero con un carácter que hasta con la mirada de mata. No le conocemos novio. Ha sido una joven dedicada a su madre y sus hermanos, es muy digna de admiración. Aquí se ha ganado a pulso el respeto de todos.
- Euro disfrutando todo lo que le dijo el gerente, se rió junto con él. Él era un hombre casi de cuarenta años, sin hijos y con un divorcio a cuesta, pero nuevamente está pensando en la oportunidad de tener una mujer a su lado a quien amar y respetar, con quien compartir su vida.
Mientras, María de los Ángeles, caminaba al lado de Gian Carlos, quien en perfecto español le dijo…
- Me encanta tu forma de expresarte y de exponer tu trabajo ¿te interesaría trabajar para mí?
- Ella, riendo, le comenta… lo que menos me pensaba era que usted me hiciera una propuesta de trabajo. Yo estoy esperando una propuesta de inversión…
- El… pero eso también es una inversión, para ti.
- Ella… estoy aquí como gerente de mi empresa, de resto creo no estuviera aquí. Además, amo mi trabajo y mi empresa, me siento muy bien aquí, gracias y con la misma se devuelve para entrar al salón.
- Cuando Gian Carlos la detiene… llamándola por su nombre… María de los Ángeles, me tienes impactado, me fascina esa personalidad que tienes. Creo algunos de los que están ahí, te temen…
- Ella… más que temor es respeto y un cariño sincero
- El… definitivamente te quiero trabajando conmigo…
- Ella… yo formo parte de esta empresa… usted decide…
- El… me fascinas, creo que si trabajamos juntos y le extendió la mano, ella dudando, pero mirando a sus ojos, le extendió la de ella. El la tomó y se la llevó a sus labios.
- En eso Euro que sale y observa la escena, camina hacia ellos y les comenta… perdón por interrumpir -Ella retira la mano de inmediato, pero debemos continuar el recorrido.
- Gian Carlos, comenta… vamos, pero parándose justo al lado de María de los Ángeles y caminando a la par de ella, dialogando única y exclusivamente sobre lo que iba observando… Ella aclaraba cualquier duda.
- Euro, prefirió quedarse rezagado conversando con sus asistente y dejando que Mariangel, condujera la visita, confiaba en ella.
Así hicieron todo el recorrido hasta que llegaron nuevamente a la entrada principal por donde comenzaron. Ahí se despidieron, Euro quien había llevado a Gian Carlos, le tocaba llevarlo nuevamente al hotel. Al día siguiente, uno de los choferes de la empresa lo traería a la otra planta y luego ese mismo chofer lo llevaría de nuevo al hotel. Razón por la cual, se retira temprano y sobre todo para despegarlo de Mariangel.
Mariangel llega a su oficina y prepara todo para el recorrido de la segunda estación, para el día siguiente. Llama a logística y ordena lo que se requiere para el otro día. Sintiéndose cansada se despidió de su personal y salió directamente al estacionamiento donde aún observa la camioneta que tiene asignada Euro.
- Ella preocupada hubiese algún problema, le consulta al vigilante… ¿hubo algún problema porque en esa camioneta llevarían al señor Gian Carlos y al Superintendente?
- El vigilante responde… no le sé decir, la camioneta no prende.
- Ella devolviéndose a su oficina, pregunta a su secretaria ¿por casualidad has visto al Superintendente?
- La secretaria, responde… si, te vino buscando hace como dos minutos…
- Ella… ¿qué le dijiste?
- La secretaria… que ya habías salido.
Ella lo llama a su celular y el responde…
- ¿Dónde estás?
- Ella… aquí en mi oficina, ven devuélvete yo cargo un vehículo que me prestó la concesionaria esta mañana…
- El, agradeciendo su buen gesto, le respondió… ya voy
- Ella… ok, te espero.
Antes de cinco minutos ya estaba Euro ahí con Gian Carlos, quien parecía fastidiado. Pero al ver a María de los Ángeles cambió su rostro, se observaba una seductora sonrisa. Ella al verlos, camino hacia ellos, para ir hasta el estacionamiento…
- Euro, llegando a su lado le dijo… no sabes cuánto te agradezco este favor, fui a buscar a Luz, pero ya se había ido.
- Ella… tranquilo, ni siquiera me voy a desviar, primero lo dejamos a él, luego a ti y yo sigo a mi hogar…
- El, sin poderse resistir más, la abrazo fuertemente y le dio un beso en la mejilla… conducta esta que género en ella una bella sonrisa. Y le comento…
- Y como castigo por ese atrevimiento, te sale conducir hasta que lleguemos a tu casa, que luego yo sigo a la mía. El con una amplia sonrisa le dijo acepto todos tus castigos, pero sácame de aquí y ella le entregó la llave de la camioneta.
- Así se montaron, Euro en el puesto del chofer, ella en el centro y Gian Carlos en el lado del pasajero.
Mientras, Euro conducía, Gian Carlos iba coqueteando con Mariangel. Ella iba en silencio. Respetaba mucho su trabajo y a su jefe. Lo único que quería decirle a este Don Juan, era que se callara, pero algo, no le permitía ser con él, como había sido con los demás, que se le habían acercado con alguna intención. Por fin al llegar al hotel, Gian Carlos se despide de ella besándole las manos, ella las retira de inmediato y apenas él se baja se rueda hacia la puerta del pasajero.
Euro sin decir nada más, sigue hacia el apartamento que rento y al llegar se despide de ella, con un simple hasta mañana. Ella, sin comentario se mueve hacia el puesto del chofer y enciende la camioneta.
- El justo cuando ella arranca la llama… Mariangel.
- Ella frena y responde… si
- El… ¿me puedes buscar en la mañana? se me hace muy difícil conseguir taxi aquí…
- Ella… con gusto, por favor está listo a las siete, que tengo muchos pendientes porque esta visita me ha traído mucho contratiempo…
- El, pregunta… ¿la mía o la de Gian Carlos?
- Ella… los dos. Y arrancó…
Ella al llegar a su casa, estaba agotada, fue un día muy fuerte y parecía no terminar. Saludo a su madre y sus hermanos que ya estaban ahí, fue a su habitación, entro al baño, se ducho, se acostó un rato y la despertó su despertador a las 5 am. Ella asombrada todo lo que durmió y el hambre que tenía, se levantó fue a la cocina, puso la cafetera, tostó ocho panes para preparar cuatro sándwich, con jamón, queso, lechuga, tomate y salsas. Preparo jugo natural y lleno un contigo para llevar. Ella buscó un vaso y un plato, se sirvió dos panes y los otros dos los envolvió para llevar junto con el envase del jugo, el cual hizo tipo frappé para que conserve más el frío. Al terminar su desayuno, se levanta y va hacia su habitación.
Va con calzado cómodo, un jean y una chemise polo para estar más cómoda, porque la estación que visita hoy, es una de las más calientes. Busco sus lentes, tapones y guantes, porque sus botas de seguridad y casco las tiene en su oficina. Esta planta que visitaran hoy es una de las más ruidosas. Al estar lista, sale de su habitación hacia la cocina y busca la comida que preparó, la lleva junto con el vaso contigo.
Ella baja faltan veinte para las siete, sale aprisa, enciende la camioneta y sale directo al Edificio donde Euro arrendó un apartamento. Ella lo llama por el celular, para que baje y él le dice que ya sale. Ella acomoda la bandeja con los dos sándwich y el vaso contigo.
- A lo que él baja, le toca el vidrio, ella lo baja y le dice… déjame conducir mientras tú desayunas, te traje comida.
- El emocionado, da la vuelta y se monta, no sin antes decirle… gracias, infinitas gracias, por todo lo que has hecho por mí.
- Ella tranquilo, tu sin conocerme has hecho mucho por mí y mi familia, como el caso de Jesús Javier.
- El… todo en lo que te he apoyado, tú, lo has ganado a pulso, eres excelente trabajadora y profesional.
- Ella… gracias.
- El… dile por favor de mi parte a tu mama que le debo una invitación, esta divino este sándwich y el jugo ni se diga. Ella sonriendo no le dijo nada que lo había hecho ella y solo le comento… yo le digo al llegar.
- El… fuiste mi salvación porque no tengo nada en la nevera, no he tenido tiempo para comprar algo.
- Ella le responde… si quieres y si salimos temprano te acompaño a comprar lo que necesites.
- El… te acepto la propuesta y tomo tu palabra, porque llegué anoche con mucha hambre y no tenía nada para comer. Y al parecer por esta zona muy exclusiva no hay dónde comer cerca, ¿Qué tal?
- Ella se ríe y comenta… te paso por enojarte solo… porque aun no entiendo que te hizo ponerte así anoche…
- El…y ¿cómo quieres que me ponga? si no le dijiste nada a tu enamorado, te quedaste muda… pensé que te haría el amor aquí y se lo permitirías…
- Ella riéndose a carcajadas como nunca antes lo había hecho, le afirmo… por solo besarme las manos, me iba a hacer el amor… ¡vaya, que eres exagerado!
- El… estoy seguro mi presencia lo freno. Porque tú estabas callada, me imagino disfrutando la caricia y sintiendo quizás qué sensaciones.
- Ella, calmandose de la risa que tenía, le dice… ahí está tu socio esperándote…
- El… espero que lo de socio sea única y exclusivamente por este negocio y nada más, porque lo mío siempre es mío y no lo comparto…
- Ella, para escandalizar más, le responde… ¡qué egoísta!
- El respirando profundo, le pide… déjame conducir para que no te canses
- De repente, él se recuerda… no debimos buscarlo, le asigne un chofer que lo llevara y lo traerá. Se baja y le dice… ya vengo
- Ella… ok
Mariangel, piensa que llegó en automático al hotel donde está hospedado Gian Carlos, le fascina el color de sus ojos, esa tez que parece de porcelana y esa boca rosada. Realmente le atrae este extraño, es la primera vez que se siente atraída por un hombre. De todas maneras, sacudió sus pensamientos, y se decía a sí misma, es un playboy y mujeriego, tú no querrás un hombre compartido, tan mujeriego.
Ella, trataba de recordar sus palabras del día anterior, que había venido a buscar una mujer en el país de las mujeres hermosa. Eso la descalifica porque ella no es ni se siente hermosa. Mientras ella está ensimismada en sus propios pensamientos, Euro y Gian Carlos le hace señas, pero ella no se da cuenta. Los dos riendo caminan hacia la camioneta. Y la sacan del estado de reflexión en que se encontraba.
- Euro… Mariangel ¿Qué ocurre estás ida totalmente? Así es un peligro entres a las estaciones, con cualquier distracción te expones a un peligro…
- Ella recuperándose, responde… estaba pensando en las cosas pendientes y cómo distribuirlas entre mi personal…
- El… espero sea solo eso y no que alguien esté perturbando tus sentidos. Mira que no todo lo que brilla es oro…
Ella sin entender porque le decía esto, se rodó en la camioneta hacia la puerta del pasajero, pensando que era esto lo que él quería. En eso ve llegar la otra camioneta de la empresa, entonces comprendió que Gian Carlos se iría con el chofer que le fue asignado. A todas estas no supo qué era lo que quería Euro porque el dio la vuelta a la camioneta y arranco sin decir nada.
- Casi llegando, le dijo… disculpa te esté ocasionando tantas molestias, pero puedes enviar a alguien para que revise la camioneta y la habiliten, no puedo depender de ti.
- Ella…será mejor, si al llegar será lo primero que haga.
- El… gracias. Al entrar se identifica y le abren el portón, pasa hacia el estacionamiento, buscando el de ella y ahí la estaciona. Al bajar, él toma las cosas que utilizo para su desayuno…
- Ella pregunta… ¿para qué bajas eso? Déjalo ahí… en la noche cuando llegué al apartamento lo bajo.
- El… yo lo ensucie, yo lo lavo… gracias, no quiero generar más molestias.
- Ella… hasta el momento no me he quejado y mucho menos he dicho que tú seas una molestia para mí.
- El, respira profundo y simplemente agrega… disculpa y se fue llevándose los envases donde ella había traído la comida.
Ella siguió hasta su oficina, de inmediato llamo a su equipo, los reunió en torno a la mesa de trabajo y les informo, ustedes saben esta y la otra semana soy la encargada de acompañar al superintendente y a nuestro candidato de inversión por el recorrido que se hará en las instalaciones. Esta semana será aquí pero la próxima viajo a Falcón, Carabobo y Anzoátegui para mostrar el resto de las estaciones, por favor, necesito que se distribuyan el trabajo de tal manera que cada uno, adicional a su trabajo, colabore con las actividades básicas que ya dominan, estaremos en contacto vía email y celular.
Ellos consultaron sobre algunas actividades del día anterior, ella revisó, firmo y entrego, justo en el momento que llega un emisario de parte de Euro que ya van a salir. Se despidió de todos y les deseo un feliz día. Tenía un equipo de trabajo muy bueno, responsable, fiel, cumplidor y sobre todo colaborador. Así que segura todo estaría bien salió con la todo su equipo de seguridad para visitar la siguiente planta.
Ella sale al estacionamiento y se olvida totalmente de avisar al mecánico se traslade a reparar la camioneta, sube al bus ejecutivo que se contrató para toda la semana, de tal manera que todos pudieran ir cómodos y cuando sube, su invitado Gian Carlos, se levanta del asiento donde se encuentra y la invita a compartir el otro asiento del lugar donde está el. Euro que estaba de pie al fondo del bus esperándola, no dijo nada, se limitó a sentarse, ella en vista que él no la llamo, decidió aceptar sentarse junto al invitado y le agradeció su gesto tan amable.
Para calmar un poco la inquietud y las emociones que este despertaba en ella, decidió ser su guía turística, de tal manera que por donde pasaba le identificaba la zona y los lugares más importantes del área. Así transcurrió el viaje que duró aproximadamente dos horas. Al llegar a la estación, él le ofreció su mano para ayudarla a bajar y ella aceptó. Todos caminaban hacia el área de las instalaciones, ella se quedó ahí de pie, esperando bajara su jefe.
Cuando este baja, le dijo bajito ¿Qué haces aquí? Debes atender a tu invitado, recuerda que tú eres la encargada de todo lo que tiene que ver con el tour por las instalaciones. Ella un poco enfadada y sin contestar a la provocación lanzada por su jefe, caminó sola hacia las instalaciones. El arrepintiéndose del efecto provocado en ella, salió caminando a paso presuroso hasta alcanzarla, justo cuando llega hasta donde está Gian Carlos, quien le dice…
- Por favor Mariangel, camina a mi lado y explicame, como hiciste en el camino, todo lo que voy observando. Tienes una forma de decir las cosas que enamora, se hace fácil entender, además que hasta tu timbre de voz me fascina.
- Ella, mostrándole una amplia y hermosa sonrisa,
- le expresa… gracias por tus cumplidos, eres una persona muy agradecida, vamos te voy a mostrar todo lo que desees mirar.
- El… ¿todo Mariangel?
- Ella, ignorando la provocación de parte de Gian Carlos respondió… si todo aquello que esta dentro del ámbito de la inversión y negociación.
- El… entonces vamos.
Desde este momento decidió ignorar a Euro y dedicarse totalmente a su invitado, quien por cierto, era un hombre muy caballero y sabia como caer en gracia. Ella disfruto mucho de su compañía y pudo apartar de su mente todos los pensamientos anteriores relacionados con él. Fue una experiencia muy agradable sobre todo cuando podían hablar de temas comunes como lo estaban haciendo. A la hora del almuerzo, todos fueron trasladados a un restaurante cercano, en el mismo sector, ella fue ubicada entre Gian Carlos y Euro, en el mismo mesón, quienes eran las personas de mayor poder y autoridad en el grupo.
Ella totalmente tensa por la presencia tanto del uno como del otro, opto por comer en silencio y solo concentrada en la comida. Una vez que terminó se levantó de su silla y se dirigió al área de los baños, se aseo los dientes y se lavó el rostro, porque se sentía demasiada acalorada. Al salir, buscó de nuevo un espacio abierto donde sintiera un poco de brisa y ahí se quedó; hasta que el mismo Euro, la ubico personalmente y le expreso muy arrepentido…
- Discúlpame lo de esta mañana, pero es que tengo demasiada presión detrás de mí por esta negociación y creo eso a estas altura de mi vida me está afectando…
- Ella más para romper hielo que cualquier otra cosa le pregunto… ¿a estas alturas de que, del almanaque quizás? Y sonrió…
- El, mirándola con una sonrisa disimulada le respondió… no sé cuánto pienses sea mi almanaque, pero te aseguro que no es obstáculo para nada. Además ¿Cuánta pudiera ser la diferencia entre tu almanaque y el mío? ¿diez, quince años? En cualquiera de los dos casos no son muchos y se rió con ella.
- Ella vamos, que aún nos falta y las áreas más fuertes, donde hay muchos ruidos…
- El… pero no podemos hacer nada, porque él se empeñó cuando hizo la propuesta recorrer todo sin ocultar nada. Así que no nos queda de otra que seguir, anda además como anda todo distraído contigo de repente ni lo note.
- Ella sonriendo, le dijo… vamos. Así llegaron los dos juntos al bus, al verla entrar Gian Carlos, se levantó de su asiento para darle el paso a ella y Euro siguió hasta el puesto donde el venía.
En la tarde, fue más rápido el recorrido, e incluso algunos de los trabajadores se sacaron fotos con Gian Carlos y Euro; al querer hacerla partícipe de esta actividad María de los Ángeles se negó rotundamente. Todos respetaron su decisión, pero les parecía extraño que en pleno siglo XX, una mujer tan joven y atractiva no quiera guardar recuerdos de su vida. Al llegar nuevamente a la sede administrativa de la empresa todos se bajan y se despiden. Mariangel se dirige hacia su oficina cuando la alcanza Euro y le pregunta…
- ¿sabes si el mecánico reviso la camioneta?
- Ella tapándose la cara, con las dos le confesó… se me olvido... por favor, déjame llevarte, prometo no aburrirte y ya llamo al mecánico para que mañana a primera esté aquí…
- El... como castigo me acompañas al supermercado a comprar comida y luego me dejarás en el apartamento
- Ella, levantando su mano derecha, dice… prometido.