Capítulo 6. Tres declaraciones para un solo día…

4358 Words
Mariangel, llega al apartamento, muy confundida con la experiencia que acaba de vivir, su primer beso y aún no sabe si era realmente lo que anhelaba. Ella abre la puerta y observa a su mama colgando el teléfono. -      Ella… ¿Quién llamo? -      Su madre, como si esto fuera normal… ¿Quién más? Euro y sonríe. -      Ella… ¿porque te ríes? -      Su madre… como no me voy a reír, hasta el 31 de diciembre del año pasado nadie llamaba preguntando por ti, salvo de la empresa, cuando alguna vez te has enfermado. Ahora, después de esa petición que hice, el teléfono no descansa y son llamadas para ti, de tus enamorados. -      Ella… ¿no tengo enamorados? Eso hasta ahora nadie me lo ha dicho -      Su madre… no necesitan decirlo, eso se evidencia de la actuación o comportamiento de cada uno. -      Ella… madre voy a ducharme y cambiarme, si llega Euro, dile que suba, por favor. -      Su madre… si hija. Por favor no llegues tan tarde o que Euro, te traiga hasta el apartamento, por favor… -      Ella… caramba estas muy solidaria con él, y ¿Qué paso con tu Marco Antonio? -      Su madre… es que ya entendí, eres tu quien debe elegir no yo, riéndose camino hacia su habitación. Mariangel entro a su habitación, se quitó la ropa que traía y se ducho nuevamente. Mientras ella estaba en el baño, el timbre del apartamento sonó,   era Euro quien traía flores y bombones, al saludarla, le entrego las flores y los bombones y le dijo… -      Son para usted, señora Iraida, si me permite obsequiárselos, es una forma de disculparme por haber traído tarde a Mariangel, además de no recordarle a ella para que le avisara, estaba trabajando conmigo y por esas ricas mandocas que me obsequio ayer en la mañana. -      La señora Iraida… gracias no debió molestarse y en cuanto a las mandocas esas gracias son exclusivamente para mi hija porque fue ella la que me  hizo prepararlas, pensé eran para comer ella, en la empresa y sonrió con él. La señora lo invita a pasar y le pide, espere a Mariangel, quien se estaba vistiendo. Le pidió permiso para buscar algo donde poner las flores, al traerlas en un florero, nuevamente le dio las gracias y le dijo que estaban muy bellas. Las coloco ante una imagen de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá que tenía en la sala del apartamento. -      El… es la imagen de la Chinita ¿creo así le dicen aquí? -      La señora Iraida… si es la patrona del Zulia. Nosotros somos muy devotos de ella… -      El… ah que bien. -      La señora Iraida… tengo un jugo de piña recién hecho, ¿me acepta un vaso? -      El… si, gracias, se lo recibo encantado. -      La señora Iraida… ya vengo y voy a avisar a mi hija que ya usted está aquí. -      El… gracias. La señora Iraida, camina hacia la habitación de Mariangel y le informa que Euro está ahí, ella ya casi lista, le pide por favor le ofrezca algo, su madre le informa ya lo hice y a eso voy para la cocina. La señora vuelve a la sala, le sirve el jugo y se sienta a conversar con él, mientras espera. El comienza a comentar sobre los cuadros en la pared de Mariangel y de sus hijos varones. Ella muy orgullosa le fue haciendo referencia a cada uno. Sobre todo haciéndole ver lo orgullosa que estaba de sus hijos, pero especialmente de Mariangel, sin ella no hubiese alcanzado sus sueños. -      El… Mariangel ha tenido que madurar anticipadamente. Pero eso la ha favorecido, tiene una personalidad sólida, firme y mucha confianza en sí misma, lo cual es extraordinario. -      Su madre… si, ella me ayudo incluso terminar de criar y educar a sus dos hermanos. -      El… para mi es una mujer ejemplar. Cualquier hombre se sentiría feliz y honrado de tener una compañera con esas cualidades que ella posee. -      Mariangel… si quieren me avisan cuando terminen de hablar, solo que la próxima vez, me invitan, porque me siento muy mal, cuando hablan de mí, a mis espaldas. -      El, levantándose de la silla y sintiendo sarcasmo en sus palabras, le afirmo… no te pongas así, creo que somos las dos personas que más te valoramos y nos preocupamos por ti. -      Su madre… eso es cierto hija, además yo te amo mucho y me siento muy orgullosa de  ti. -      El… yo también, me siento muy orgulloso de ti. Además, te ves radiante, ese look te queda extraordinario. Me imagino como se pondrá… y se calló… riéndose, recordando que estaba en presencia de su mama. Para evitar preguntas, le dijo… vámonos y se despidió de la mama de Mariangel. Salieron del apartamento y en ese momento salían unos vecinos también para esperar el ascensor, ella los saludos. El vecino aprovechando que la veía, le comento… Mariangel, tu sabes si están aceptando pasantes en la empresa, ya María Isabel debe hacer las pasantías y por más que he tocado algunas puertas, no he conseguido nada. -      Euro, pidiendo permiso le responde… por favor, pásele un currículo y la carta de la Universidad para las pasantías, al correo de Mariangel, este fin de semana, que ella en el transcurso de la semana le tendrá una respuesta, pero debe enviar esos dos requisitos vía email. -      Mariangel… señor Ramón, ahorita voy de salida, dígale por favor a María Isabel que en media hora me envíe un mensaje de texto y le pasare por ahí mi correo. Y felicitaciones me alegra mucho, que ya este terminando su carrera. En eso abre la puerta del ascensor y Mariangel se despide. -      El solo dijo…buenas noches y salió detrás de ella. -      Al llegar a la camioneta, Mariangel huele el rico aroma que de ella emana y le felicita... Creo es la primera camioneta de la empresa que tiene tan agradable olor. Felicitaciones… (aplausos) -      El, sonriendo… eres única… -      Ella, sintió ese piropo muy sincero. Para no pensar en tantas estupideces que le han dicho en las últimas horas sobre él, se relajó y le pregunto si podía encender la radio. -      El respondió… tengo algo mejor. Bajando el tapasol de la camioneta saco un cd de música del artista mexicano que a ella le fascina. Y se lo entrego en sus manos, es tuyo, si quieres lo escuchas de una vez. -      Ella… entonces, vamos a disfrutarlo de una vez, porque te he escuchado cantar sus canciones y sé que también te gusta. Así ella coloco el CD y fueron los dos disfrutando las canciones, cantando cada uno al ritmo del artista. Esta música a cada uno le trajo recuerdo de esa primera y única noche que han bailado estas baladas. Al llegar al centro comercial, los dos se bajaron y el la tomo de la mano, dejándose ella, conducir por él. Ahora si se sentía digna de entrar al restaurante, aunque había almorzado ahí, pero ahora con él, su jefe y por qué no su amigo. El, al entrar le dijo, déjame preguntar por mi reservación. Este se acercó a la recepcionista y ella llamo un mesero para que los condujera a la mesa que había reservado. -      Una vez en la mesa, Euro le comento… siempre es bueno tomar un vinito como aperitivo antes de comer ¿te puedo pedir uno? -      Ella sí, pero por favor muy suave, porque no consumo nada que tenga licor. -      El… sabia decisión y me imagino tampoco fumas… -      Ella sonriendo… no -      El… metiendo la mano en el bolsillo de su pantalón saco el celular de ella y su cargador. -      Ella… se me había olvidado pedírtelo. Gracias Euro infinitas gracias. -      El… (aplaudiendo) bravo, me parece es la primera vez que pronuncias mi nombre… bravo -      Ella, muy sonreída y llevándose las manos a la boca, le comenta… estás loco… -      El… claro, casi estoy seguro, es la primera vez que pronuncias mi nombre, pensé que en tu vocabulario no existía esa palabra. -      Ella… ¡que exagerado! -      El, por favor no tapes, tu risa, no me voy a enojar porque te rías de mí, tienes una preciosa sonrisa -      Ella… gracias y bueno ya, avancemos la página… ¿Qué vamos a comprar? -      El… tienes razón… ya pedimos… revisando la carta, él le fue explicando más o menos lo que contenía cada plato y de que se trataba. -      Ella… pide por mí, por favor, sugiéreme algo, porque no sé qué pedir. -      El… ok y haciendo señas al mesero lo llama. Al llegar este, comienza a pedir para ella y luego para él. Además pidió una bebida sin licor para ella y que le trajera la botella de vino. -      El mesero se retiró y a los breves minutos traía la botella en una hielera y la bebida de ella en una bandeja. Euro le dio las gracias… Y retomando la pregunta que ella había formulado inicialmente, le respondió… en si no sé qué vamos a comprar, pero necesito que me acompañes para que puedas elegir lo que te gusta. -      Ella… pero eso no es tu responsabilidad… -      El… si porque te estoy sacando de tu zona de trabajo, de tu zona de confort, al menos déjame ayudar a reponerte esto último. Y le sonríe. -      Ella… gracias, me parece me estas consintiendo demasiado, cuando no estés, voy a extrañar todo lo bueno que me diste durante tu estadía aquí… -      El… no sabes cuánto me alegraría que me extrañara a mí y no solo a lo que hago para consentirte. -      Ella… seguro que voy a extrañar tus enojos (y se rio de él) -      El… ok tu ganas por ahora… -      Ella… alguna debía ganar contigo. -      El… ya veremos más adelante. En eso traen la comida y los dos disfrutan las delicias que el pidió. Así transcurrió el tiempo muy rápido, los dos conversaron mucho sobre el viaje de la próxima semana y los asuntos aún pendientes, así como el favor solicitado por el  vecino de Mariangel… -      El… procesa la solicitud, pásalo a mí correo para aprobarlo y luego tú te encargas de todo el trámite normal con la pasante. -      Ella… gracias no te imaginas cuanto te agradezco esta ayuda, es una excelente estudiante. Después de esto el pide la cuenta y sale con ella, para comprar lo que llevarían. Entran al supermercado y ahí se ponen de acuerdo los dos sobre lo que llevaran. -      Ella le dice… guardas en tu habitación todo, porque yo soy peligrosa con tanta golosina, sobre todo cuando veo televisión… -      El… no creas, estas poniendo a lobo a cuidar ovejas. Así que los dos rieron de compartir estos mismos gustos. En todo caso, él le dijo, tengo entendido nosotros nos hospedaremos en los tráiler de la empresa en cada uno de los lugares donde vamos, mientras, a Gian Carlos y sus acompañantes los hospedaran en hoteles. Así que lo más seguro, es que tú y yo compartiremos  uno. Bueno allá vemos… -      Ella… ok, para estar sola prefiero estar acompañada así sea de mi ogro jefe y sonrió… -      El… si te pusiera a compartir con tu enamorado el tráiler, fijo que lo dijeras todo emocionada, pero como es conmigo, lo dices así, toda triste. -      Ella… no exageres que no llegue a emitir un sentimiento, simplemente fueron palabras. -      El, riendo… ¿Quién es candela? Que de nada se enciende… -      Ella… viendo que le estaba tomando nuevamente el pelo (echando bromas). Lo ignoro. Él hablaba y ella no contestaba. Hasta que por fin, dándose por vencido, no le quedó otra que claudicar y pedir disculpas… -      Por favor discúlpame, no pensé te ibas a enojar… -      Ella… me gusto esa, solo me falta que te arrodilles, el interrumpiéndola -      Agrega… eso si no lo veras, no ha nacido la mujer que logre que me arrodille ante ella. -      Mariangel… no digas nunca de esta agua no beberé -      El… Mariangel escríbelo, no me arrodillare ante ti, así me esté muriendo de amor por ti… una vez dicho esto, se quedó mudo, hubo un silencio total entre los dos… que rompió totalmente el dialogo. De ahí en adelante, siguieron buscando algunas cosas, metieron en el carrito de compras, pero sin dirigirse la palabra, el pago todo y salió de ahí pagando a un jovencito para que llevara las bolsas a la camioneta. El abrió la puerta del lado donde ella iba, para que se montara y luego dio la vuelta para montarse el. Así arranco la camioneta y salieron del centro comercial totalmente en silencio. Euro encendió el reproductor de la camioneta, donde estaba puesto  el CD que le regalo a ella y comenzó a cantar. Al llegar al edificio donde ella vivía, él se bajó, abrió la puerta y sin decir media palabra la acompaño hasta el ascensor. Luego salió, recordando el CD que se le olvido entregárselo, bueno ya se lo daría el lunes. Mariangel subió en el ascensor, recordando exactamente las palabras que el pronuncio: “no me arrodillare ante ti, así me esté muriendo de amor por ti” Ella salió del ascensor muy pensativa, estaba tan absorta que no se había fijado, su vecino la llamo al salir del ascensor y siguió hasta su apartamento. Abriendo la puerta, este le llega a un lado y le comenta estas ida, te estoy llamando y no me escuchas, ella regresando a su realidad le ofrece disculpas y le pide que pase, por favor, al entrar busca un papel y anota ahí su correo dándole las indicaciones de lo que debe hacer. -      El señor Ramón, le pregunta… ¿el señor que me respondió, quién es? Me parece conocido -      Ella… claro que te debe ser conocido, sale casi todos los días en algún medio de comunicación… es el Superintendente Nacional de la Empresa. -      El señor Ramón, eso significa, que estuve en el lugar y en el momento oportuno… -      Ella… así es. Dile a María Isabel que me pase esto a mi correo mañana temprano para hacer los trámites de rigor y que él esta semana me autorice su ingreso. El lunes salgo de viaje a las siete de la mañana por eso la premura de hacer esto ahora. Porque creo ya la siguiente semana cuando retorne del viaje, el no estará aquí y me será más difícil ubicarlo. -      Su madre, había escuchado toda la conversación, debido a que estaba sentada en la mesa del comedor muy cerca del área de la sala. -      El señor Ramón, gracias Mariangel, Dios te pague… no tengo como pagarte este favor… -      Mariangel… a mí no, a él,  que es el único que decide quien entra y quién sale. -      El señor Ramón, por favor, si lo vuelves a ver, dile que le estoy infinitamente agradecido. -      Ella… ok con gusto. Él vecino,  se despidió hasta el otro día. -      Su mama, quien había escuchado todo, le interrogo… y ahora ¿Qué paso? -      Ella, que el señor Ramón se me acerco en el ascensor cuando iba bajando con Euro y me consulto si estaban aceptando pasantes, porque había tocado varias puertas y en ninguna habían aceptado a María Isabel. Euro fue quien de inmediato le respondió y me encargo, para que tramitara eso, es más ya me dio la orden de ingresarla, pero no será hasta la otra semana cuando este de regreso. -      Su mama… Dios lo bendiga. Para el cargo que tiene es muy humilde, sencillo y fíjate también bondadoso. -      Ella… de esto último, nosotras conocemos mucho, desde que llegue ahí -      Su mama… tienes razón. Y le pregunta ¿Dónde está lo que compraron? -      Ella… supongo en la camioneta. Le solicite él se encargara de eso, porque sería realmente tener en mi habitación, tanta tentación y sonrió con su madre. -      Su mama… está cumpliendo años Josefa y nos están esperando, por eso estoy aquí esperando por ti. -      Ella… mami dame cinco minutos mientras me lavo la cara y me retoco, realmente camine en el súper, no pensé que nos estuviéramos tanto y por eso me puse estas sandalias de tacón alto, que por cierto también me las voy a quitar. -      Su mami… anda pues, mientras busco el regalo… -      Ella…  a mí se me olvido, me da pena, pero llegare sin nada en mis manos. -      Su mami… yo me encargue de eso. Aquí está tu regalo. -      Ella… eres un tesoro, madre, luego me dice cuanto te debo. -      Su mama… ni se te ocurra preguntarme cuanto te debo a ti… y las dos se rieron. Mariangel se fue directamente al baño, se lavó la cara y se volvió a maquillar, cambiándose después el vestido, poniéndose algo más cómodo tanto de ropa como de calzado. Al terminar, agarro su celular lo metió en uno de los bolsillos del bluejeans y salió a buscar a su mama. Una vez listas las dos salieron rumbo al apartamento de Marco Antonio. Quien vivía en la torre del frente, a donde vivía Mariangel. Ella muy relajada y olvidando los dos acontecimientos de hoy, decidió disfrutar tranquilamente su noche, mañana será otro día. Al llegar, quien la recibe es Marco Antonio, el la saluda muy efusivamente. Ella pasa y encuentra ahí a sus hermanos con sus respectivas novias. Saluda y felicita a la señora Josefa quien también la saluda muy cariñosamente al igual que el señor Segundo. Los dos le ofrecen un coctel sin licor, que prepararon justo pensando en ella que no le gusta el licor. Mariangel acepta gustosamente y busca sentarse cerca de sus hermanos a quienes no había visto en toda la semana, porque salía primero que ellos y regresaba después que ya cada uno de ellos estaba en su habitación o simplemente no estaban. Jesús Javier, se levantó apenas las vio entrar y la besos. Preguntándole… -      ¿Cómo ha estado el trabajo esta semana?  He escuchado que el inversionista aún no se ha decidido… -      Ella… si ha estado fuerte la semana de trabajo y el inversionista también, pero confío en Dios y en Euro, podamos resolver eso a principio de semana. Salgo el lunes con todo el equipo de protocolo, el invitado, su comitiva y el Superintendente. Vamos en vuelo privado en uno de los aviones de la empresa. -      El, bueno hermana que te vaya muy bien. Y ¿es cierto que el extranjero que vino… y se acercó más a ella para decirle muy bajo, te está conquistando? -      Ella, enojándose un poco… le pregunto ¿eso es lo que dicen? ¿Quién está diciendo eso? -      El… a una de las que escuche hablando de esto es a la chica de recepción. -      Ella… en eso es que se la pasan todo el tiempo… bueno, me resbala lo que digan, hasta ahora no he prestado atención a ningún chisme y eso si no lo voy a cambiar. -      El, riéndose… tienes razón, por eso algunos te temen. Y su hermano se rio con ella. Ella saludo a su otro hermano y a su novia y se sentó en medio de ellos. Paso una noche tranquila, relajada, escuchando sus canciones preferidas, pues, Marco Antonio era quien estaba poniendo la música. Este la saco a bailar, ella acepto y se dejó llevar, si algo le había gustado siempre era la música. Hubo un momento donde le pidió lo acompañara a la terraza del apartamento y nuevamente como por enésima vez, le declaro su amor. -      Ella ya aburrida del tema, le dijo… quiero que entiendas algo, por favor, no siento nada por ti, que no sea un cariño de amigo, es mas de hermano. Te veo como a uno de mis hermanos. Busca a tu alrededor de repente tienes a la mano la mujer de tu vida y la estás perdiendo por estar encaprichado conmigo. Yo no te voy a amar como tú quieres. Perdóname lo cruel, pero no me interesas como hombre, lo siento, mejor me retiro. Hasta mañana. Ella camino hacia su madre y le quito las llaves del apartamento, porque se iría a descansar y salió sola. Al salir, respiro profundamente, camino muy lentamente dejando que la brisa le diera en su rostro. Al sentirse mejor subió y se acostó a dormir. Al día siguiente se levantó muy tarde… encendió la televisión y vio una película que iba comenzando. Luego fue al baño de aseo y salió dirigiéndose a la cocina para comer algo. Se preparó algo sencillo y se volvió a acostar. Repica su celular, era su amiga Luz para invitarla a salir, pero no acepto la invitación (pensó ya he tenido demasiadas en este año) y se disculpó alegando estar muy cansada y preparando la maleta porque esta próxima semana se iba de viaje con el grupo de recepción del invitado. Su amiga, comprendió y le deseo un feliz viaje. Se despidió hasta la otra semana. Ella al colgar, se puso a analizar todo lo vivido en el día anterior, se levantó y se paró frente al espejo, con un ojo muy crítico… Recordando sobre todo la conversación con Euro y el beso de Gian Carlos. De repente, sacudiendo sus pensamientos, se vuelve a acostar y sigue pegada al televisor viendo cualquier programación. Ese día, se hizo largo. Siendo las tres de la tarde, salió de su habitación y encuentra a su mama en la cocina. Ella le da todos los pormenores de la fiesta y muy especialmente el estado en que se encontraba Marco Antonio quien se pasó de trago. Pensábamos que era por ti, como te fuiste así de repente, pero no el aclaro que tenía muchos problemas en el trabajo que lo disculparan. -      Su mama… hija porque no lo ayudas, para ver si lo puedes meter en la empresa -      Ella, mami si es por ti, debo buscarle trabajo a todo el vecindario, pero las cosas no son tan fáciles como tú lo ves. Si algo caracteriza a la empresa es la especialización y meritocracia. Solo entra el que tiene el perfil exacto de lo que se requiere y solo asciende quien ha hecho méritos para ellos. Es imposible que lo ayude, además con esa obsesión  que tiene conmigo, es vez de solución se convertiría en un obstáculo. -      Su mama… es que me dio mucho dolor como estaba anoche, hasta las lágrimas se le corrieron. -      Ella, sintiéndose culpable, le pregunto… ¿cierto? No estas exagerando madre -      Su mama… no para nada, pregunta a tus hermanos. -      Ella… no dejemos este tema hasta aquí, Mañana salgo de viaje y ya siento angustia en el estómago, no voy a involucrarme en los problemas de otro para sentirme peor. -      Su mama… tienes razón… ven ayúdame a servir, para que almorcemos. -      Ella… vamos pues, tengo hambre. Sirvieron y comieron juntos como era normal los domingos, el día que podían estar todos. Sus hermanos, a diferencia de su mama, tenían risitas burlonas contra Marco Antonio, por el show que hizo delante de todos. -      Jesús Javier, después que tú te fuiste, bebió como desesperado, quería terminar con todas las botellas… y luego bueno, el show, con decirte que hasta lloro. -      Diego Alejandro… yo estaba que soltaba la carcajada, pero miraba a su mama y su papa y me daba pena con ellos, los pobres tenían una cara, totalmente avergonzados. No tarda que venga un día de estos venga a pedir disculpa por el espectáculo. Y vamos a estar claro la pasamos divino hasta que armo su show. Era la máscara, igual al de la película. Ella… no se rio, porque sentía pena haberle causado ese dolor, pero ya era hora de hacerlo reaccionar y que despierte, que busque a alguien que lo ame como se merece. En fin, termino de comer, espero todos terminar y se fue a la cocina para ayudar a su mama a lavar los platos. Limpio junto con ella la cocina y se retiró nuevamente a su habitación, para preparar su maleta. Decidió llevar dos vestidos de noche por si acaso algún evento no planificado. Ya con todo listo, decidió llamar a Euro… El… buenas noches, María de los Ángeles ¿cómo estás? ¿Cómo pasaste el día? Ella… muy bien y ¿tu? El… descansando, solo me dedique a dormir y ver televisión… Ella, se ríe… yo también. Te llamo para saber ¿si puedes pasar por mí? No quiero dejar esa camioneta que no es mía, en la empresa… El, claro cuenta con eso. Hace rato te iba a llamar, pero he tenido una flojera de hacer cualquier cosa, que no me quiero mover a nada. Ella, riendo, ok. Sigue tranquilo disfrutando tu programación ¿a qué hora pasaras por mí? El… cinco de la mañana. El vuelo arranca puntual a las siete. Debemos estar a las seis en el aeropuerto. Ella ok. Ya pongo mi despertador para las cuatro… El… ¿si quieres te llamo? Ella… por favor y gracias, me cuesta mucho levantarme tan temprano. El… tranquila, al despertar te llamo. Que descanses. Ella… igual tú.  
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