Capítulo 7. El día de los celos…

4993 Words
Al día siguiente, repica el celular de Mariangel, ella no contestó, tenía demasiado sueño, volvió a sonar a los cinco minutos y ella esta vez sí respondió… -      ¿No tienes algo mejor que hacer?  -      El riendo… contigo si y muchas cosas mejores, pero, por ahora solo necesito que te levantes, en veinte minutos estoy en el estacionamiento… -      Ella… ¿Cómo así? -      Él… debemos estar en el aeropuerto antes de las cinco o cuando mucho me dijeron cinco y quince; así que por favor apúrate, ya estoy sacando todo del apartamento. -      Ella… no me parece justo -      El… a mí tampoco. Nos vemos, te quedan quince minutos. Ella tranco violentamente el teléfono. -      Se metió a la ducha, solo dos minutos, salió y se terminó de pasar la toalla por el cuerpo en el dormitorio. Se vistió rápidamente, eligió para el viaje una cómoda braga de algodón que resaltaba las partes de su cuerpo más abultadas con unas cómodas sandalias de tiras, sin tacón,  gracias a Dios había dejado todo listo la noche anterior. Se peinó y se maquilló muy tenuemente.  Busco su bolso, metió el cargador y justo cuando iba a meter su celular Euro que llama… -      El… listo estoy abajo esperándote, logre entrar, ya el vigilante me conoce… -      Ella… ya salgo, déjame despedirme de mi mama. -      El ok. Mariangel sale aprisa, llega al dormitorio de su mamá, la despierta y le pide la bendición. -      Su mama, aun medio dormida, le reclama… porque no me llamaste para prepararte algo. Y la bendice… -      Ella… amen y no había tiempo, debo estar en el aeropuerto a las cinco de la mañana, son las cuatro, treinta y cinco, o sea a volar por carretera para llegar justo a la hora. -      Su madre la bendice y le advierte… mucho cuidado con la carretera. -      Ella… tranquila es un decir, Euro no me arriesgara. -      Su mama… más le vale, te amo hija, cuídate. -      Si mami… eso haré, yo también te amo. Así sale del apartamento, entra en el ascensor y baja, al salir al estacionamiento, él se baja de la camioneta y la ayuda con la maleta. La pone en la parte trasera de la camioneta y abre la puerta para que ella pueda entrar. Una vez verificado no falta nada, arranca camino al aeropuerto; ellos no tenían que ir a la empresa, donde estaría el bus esperando al personal para trasladar al aeropuerto, los demás sí. Así que directamente de ahí al aeropuerto. -      Al montarse el, le pregunta ¿Por qué te enojas cuando te llame para despertarte, si en eso habíamos quedado? -      Ella… te lo dije, me cuesta mucho levantarme tan temprano, siempre ha sido así. No hay cosa que me pegue más fuerte, que me despierten, discúlpame, no fue mi intención… eso me pone de muy mal humor y que conste es hasta inconsciente la reacción. -      El… tranquila, ya lo sé, para la próxima, me pondré un escudo, para rechazar ese mal carácter. ¿dormiste bien? -      Ella… si, de veras que la semana pasada fue muy fuerte. Espero esta sea más suave. -      El… posiblemente porque no tienes que hacer doble trabajo como te toca la semana pasada. ¿tú has disfrutado tus vacaciones individuales, todos los años? -      Ella… no, tengo dos años que solo tomo las colectivas. Me ha tocado trabajar en varios proyectos y esto ha sido uno tras otros. -      El… primero debes estar tú. ¿Has revisado las últimas investigaciones de la Organización  Mundial de la Salud sobre eso? -      Ella… si trabaje con eso el año pasado… -      El, la mira y agrega… ¿aun así no las tomaste? -      Ella… ya te dije me asignaron un proyecto tras otro, y no iba a suspender la investigación por unas vacaciones. -      El… quiero el lunes de la otra semana, después que esto concluya, una solicitud de vacaciones para ti en mi oficina… sin falta -      Ella… como tú digas… -      El… esa es la frase que más me gusta de ti. -      Ella… tengo un montón de cosas pendientes… -      El… que ninguna enterrara la empresa si tu tomas tus vacaciones. -      El… quieres desquitarte conmigo porque te desperté, ok, hazlo pero igual te vas de vacaciones, así que ve pensando donde pasaras eso días. Si cerramos el negocio esta semana, te voy a dar dos semanas con todos los gastos pagos, incluye pasajes de ida y vuelta a cualquier parte del mundo, pero por favor que no sea Italia, me sentiría muy decepcionado. -      Ella riendo… para allá es que quiero ir,  al mediterráneo… -      El… si eso es lo que prefieres, eso será lo que tendrás. Ah, pero puedes tomar un crucero… -      ¿Tú tienes tu pasaporte al día? -      El… te gustaría un crucero… hace días leí una promoción, dejame averiguar y te aviso. -      Ella… pero lo del mediterráneo, fue una broma, solo para hacerte… y se cayó… -      El… ¿enojar? -      Ella… sí (en tono muy bajito) -      El… tranquila, de repente provoque esa reacción, mira ya llegamos y ahí está el bus. O sea, llegamos de últimos. ¿Qué prefieres, te dejo aquí en la puerta o me acompañas a estacionar? -      Ella… te acompaño… -      El… ok Así que siguió de largo y busco dónde estacionar.  A pasos rápidos se dirigieron al chequeo de las maletas, el dejo un bolso fuera, una vez que chequearon, la tomó de la mano para llevarla más rápido, pues estaban retirados de la rampa por donde saldría el avión. Así que casi corriendo, fueron los últimos en entrar al avión, a pesar que sus puestos eran el uno y el dos. Ella se ubica a su lado junto a la ventanilla del avión. Este primer viaje apenas si dura dieciocho minutos. Cuando el entro la azafata le pidió entrar a hablar en la cabina con el Capitán. El traía en sus manos los tiquetes de vuelo, donde expresa los asientos de cada uno. El mira y le dice a Mariangel, el uno y el dos. Entró en la cabina y en dos minutos ya estaba subiendo el bolso que traía encima. Al sentarse le comenta… -      Nos asignaron el avión para todos los vuelos. Puedo disponer del avión toda la semana hasta el sábado en la mañana cuando estemos de vuelta. -      Ella… que bueno,  ¿trajiste tu laptop?  -      El… ya te resuelvo, se levantó y bajó el morral que traía encima.  -     Ella... por favor, bríndame una de esas galletas, no me dio tiempo a comer algo -      El… toma lo que quieras, recuerda que compramos esto precisamente para momentos como este, que no nos dé tiempo a comer… -      Ella… no, no sigas diciendo más o me bajo aquí mismo. Va a ser peor que la semana pasada. -      El… confiemos y mentalicemos que no será así. -      Ella… no puedo mentalizar con hambre. -      El… le hace señas a la azafata y le dice, me puedes traer dos tazas de café. Mariangel, el tuyo ¿con o sin leche? -      Ella… con leche por favor y gracias, mirando con una gran sonrisa a la joven azafata. Ella le comenta, es muy bella y tienes unos ojos preciosos. -      El… es cierto, pero tú eres tan bella como ella y tú no solo tienes los ojos preciosos sino una sonrisa que enloquece. -      Ella… gracias… ¿te destapo uno o lo haces tú? -      El… si me quieres consentir, hazlo, me fascinan que me consientan… -      Ella riéndose, destapa la galleta y le da en la boca para que él pueda abrir la laptop. -      El… encantado, lo recibe y sus labios tropiezan los dedos de ella, pero él como si no hiciera nada. No quería ponerse más en evidencia con ella, sobre todo por unos mensajes de Luz, que leyó antes de dormir, en su celular. -      El… ya encendiendo la laptop, le dijo… ahora pásame todo lo que tienes encima y toma el equipo para que puedas hacer lo que necesitas. Ella de inmediato tomó el aparato, en eso llega la azafata con el café con leche, el dice bajito, dame un minuto,  mientras subo el bolso. Dejando fuera el paquete de galleta que ella escogió. La chica sonreía y  lo espero, mientras el acomodaba a Mariangel, para que pudiera trabajar con comodidad y el ahora sería quien le daría de comer. La azafata estaba en una actitud extraña con Euro, se veía que le coqueteaba descaradamente, algo que no pasó desapercibido para Mariangel. Cuando la chica se va, él se queda observándola, un poco distraído. -      Mariangel… ¿si quieres me siento con Gian Carlos y te dejo el puesto vacío para que te acompañe la azafata? -      El… no es necesario que sientas a la azafata a mi lado, y si te quieres cambiar de puesto, eres libre de hacerlo… solo dime y me levanto para que salgas… -      Ella… como quieras… y lo miró retadora… -      El… recuerda que soy tu jefe y no tu niñera, para aguantar tus cambios emocionales cada vez que se produzcan. -      Ella… discúlpeme jefe, le aseguro que no volverá a pasar. -      El… así espero. Mariangel se dedicó a elaborar una agenda, en su laptop. Él quiso darle de comer, pero ella no lo dejo, así que coloco el vaso con el café en el portavaso del medio entre las dos butacas, para que ella lo tomara de ahí y en cuanto a las galletas, no quiso comer más, alegando que había comido las suficientes. El no dijo nada más, se bebió su café muy callado. Ella no lo volvió ni a mirar ni hablar más. A los pocos minutos exactos anuncian el aterrizaje en el aeropuerto de Falcón. Ella se ajusta el cinturón y cierra la laptop. Se dedica a mirar por la ventanilla del avión, el aterrizaje. -      Al detenerse totalmente el avión, Euro se levanta y busca el bolso. Al acercarse al puesto donde ella viene, le pregunta… ¿la llevas tú o lo hago yo? -      Ella… lo puedo llevar yo… -      El ok. Entonces por favor sal de primera, que yo te sigo y esperemos a toda la comitiva al bajar. -      Ella… ok Ella bajó primero y luego siguió el. Cuando Gian Carlos bajo, para ella fue un alivio, porque la libraría de ese embarazoso silencio con Euro, ella caminó junto a él, dejando atrás a su jefe con su azafata. El la tomo del brazo, y ella se dejó llevar, sonriendo con el,  todo el tiempo. Fueron traslados desde un bus directamente a la planta. Esta vez Mariangel iba muy animada con Gian Carlos, quien experto en seducción sabia como hacerla sentir como una reina. Ella desde que llegaron paso todo el día con él, es más evitó  hablar con Euro. Almorzaron juntos, hubo un momento en el almuerzo, donde Euro se acercó a ellos y le solicitó le prestara la laptop. -      Ella  entrego el bolso con la laptop y le preguntó, sin mirarlo… donde me voy a quedar, necesito un rato de descanso. -      El… al terminar el almuerzo, nos trasladan a nuestras respectivas habitaciones, aun no se con exactitud dónde nos ubicaran -      Gian, Mariangel, pero tú te puedes quedar en mi suite, es muy amplia -      Euro… no gracias, Gian, ella está bajo mi responsabilidad como todo el personal de la empresa que me traje. Ella sabe muy bien que no puede romper los protocolos establecidos, ¿cierto señorita? -      Ella… si los conozco muy bien y no ha sido mi intención romper ningún protocolo, lo único que deseo es saber dónde pasaré la noche, para bajar mi maleta, asearme, y descansar un rato. -      El… ya te informo, porque precisamente para eso necesito la laptop, la respuesta está en mi email. Ahora vuelvo -      Gian… hoy creo que vino peor que nunca. Te repito mi propuesta, estoy dispuesto a compartir contigo la suite, tiene tres habitaciones. -      Ella, con su mejor sonrisa, gracias, eres todo un amor, pero debo cumplir las normas de mi empresa. E incluso yo soy muy estricta con mi personal. -      Gian… cada día me gustas más. Ya tome una decisión y la pienso anunciar hoy en la noche, indistintamente, que sigamos recorriendo las plantas y estaciones, porque debo tener un soporte para esto. -      Ella… lo mira, sonreída, adivinando la respuesta. ¿y cuál es? -      Gian… esta noche la anuncio. Voy a proponer a tu jefe que en la recepción de hoy, me permita hacer un anuncio  y será una sorpresa. -      Ella sonriendo… que bueno. Euro estaba de frente, mirándola sin expresión alguna en su rostro, parecía de piedra. -      El… en el tráiler numero dos están tus maletas, es compartido, así que no estarás sola.   -      Ella… gracias, nos vemos Gian, más tarde, por ahora, necesito descansar… -      El… descansa. Ella llega al tráiler, al abrir lo primero que visualiza es su maleta, su bolsa y uno de los bolsos que traía Euro. Sintiéndose muy cansada, agarro todo con sus manos y lo llevó a una de las dos habitaciones que había. Cuando abre la puerta de la primera habitación observó una maleta grande que no identificó. Así que cerró y se dirigió a la segunda puerta, ahí entró, abrió la maleta, acomodo sus cosas, se bañó y luego se acostó, quedando dormida por dos horas aproximadamente. Al despertar se levanta con hambre, revisa el bolso de mano y encuentra galletas, papitas y maníes. Destapa un paquete de galletas y lo come. Al arreglarse, sale y no ve a nadie más en el tráiler. Abre la puerta y todo se ve desolado o todos estaban encerrados en los tráiler o habían salido, porque no veía el bus que los trasladó. Según la planificación inicial, ese día se llevaría a cabo una recepción en honor al visitante. Mariangel impotente porque ya estaba empezando a oscurecer, vuelve a entrar en el tráiler, revisa una nevera y consigue ahí jugos, agua y yogur. Pensando que a lo mejor era del equipo de logística que le hicieron llegar esto, destapó una botella de agua y se sentó en torno a una mesa redonda comiéndose otro paquete de galletas. Ya estaba por retirarse a su dormitorio cuando escucha que abren la puerta de la otra habitación. -      Al voltear, observa a Euro, quien sonriendo le pregunta… ¿lista para la recepción? -      Ella… ¿a qué hora es? -      El, mira su reloj y le responde… en una hora. -      Ella… ya me arreglo -      El… ¿comiste algo? -      Ella… creo que te voy a tener que pagar el paquete de galleta completo, pero me desperté con mucha hambre, como salí y no encontré a nadie, ni vi la posibilidad de salir por aquí cerca para comprar algo, me comí tus galletas. -      Esas son tuyas. Fue por ti y para ti que compre todo eso, ahora por favor, arréglate para que nos vamos, en 50 minutos llega el bus por nosotros. Ah, se me olvidaba decirte, en esa nevera tienes agua, jugo y yogur y en un envase que está en la parte de abajo hay un chop suey para ti. No te compre algo más, porque no tenemos aquí como calentar comida. Ya llame a logística para que te traigan algo donde puedas calentar tu comida. -      Ella agradecida con él, le contesta gracias, pero dime ¿Cuánto te debo? No estoy acostumbrada a que me mantengan y me siento a tu lado mantenida. -      El… pensé te sentías agradecida. Tranquila no es nada. Esos son viáticos. Es más revisa en tu cuenta, ya deben haberse reflejado. Voy a salir para hablar con el personal y que todos estén cómodos. El bus hará dos viajes al lugar de la recepción, el primero con nosotros y luego irá al hotel a buscar los invitados. Por favor come, estas pálida y ojerosa… ¿lloraste? ¿Quién te hizo llorar? -      Ella… nadie, estás loco, yo no lloro… -      El… seguro, bueno entonces, fue una errada percepción. Te dejo sola para que disfrutes tu comida sin mí y te puedas arreglar. Y con la misma salió del tráiler. -      Ella, se levantó, comió y luego se vistió.  Al vestirse debía elegir entre dos opciones, vestidos totalmente pegados al cuerpo, pero uno de ellos, lo debe usar sin ropa interior, porque a los lados lleva argollas medianas que unen las dos piezas del mismo, es decir la delantera y la trasera, al igual que en los hombros, además de tener una abertura en el área trasera de la falda. El traje era n***o con dorado y combinado con unas sandalias doradas. El otro en color fucsia solo que sin argollas, pero con escote arriba y abajo en la parte trasera, no obstante ser todo cerrado por delante e igual al anterior sin manga. Como quiera que quería hacer algo que nunca antes había hecho, se decidió por el primero sin importar que dirán sus compañeros de trabajo o en especial su jefe. Arreglo su cabello como le aconsejo el estilista que le cortó el cabello el día de su cumpleaños y se maquilló muy tenuemente. Se puso accesorios que combinaban con el traje, entre ellos, la pulsera que le regaló Euro por su cumpleaños. Así que una vez lista salió de su habitación y del tráiler, para unirse al grupo. Fue una bendición que estaba oscuro y había poca iluminación. Como ya había llegado el bus, camino hacia este y observó que la estaban esperando. Todos estaban montados. Nadie le aviso, cuando ve la hora, diez minutos de retraso. Bueno, lista para enfrentarse al escrutinio y murmuraciones de sus compañeros, al subir al bus, Euro la está esperando y la toma de su mano. -      Ella, le agradece… gracias -      El… a tus órdenes. El chofer espera ella se siente y arranca el bus -      El… te queda espectacular ese traje… -      Ella… gracias -      El… aunque está algo atrevido y dijo esto con una sonrisa, que ella agradeció porque lo que menos quería era amargar su noche. -      Ella… esa fue la idea cuando lo compre, atreverme a ponerme algo que nunca antes había hecho. -      El… con tal que no me vaya a traer problemas con tu enamorado todo está bien. -      Ella… ¿Por qué? Si precisamente me lo puse pensando en él (aunque esto no era cierto, lo hizo fue pensando en Euro y la cara que pondría). -      El… entonces que lo disfrute… -      Ella… esperó… Euro, no hizo más comentarios, pero todos observaron que su rostro cambió apenas ella se montó. Él había estado bromeando con ellos, antes que subiera Mariangel. Aunque de repente sea, porque es la única mujer del grupo. Al llegar al lugar, nuevamente Euro baja primero y la ayuda a bajar. Aquí es donde detalla que no trae ropa interior por las argollas que tenía a los lados el traje, al observar esto, la mira de frente y sin poder disimular ni querer hacerlo delante de los demás, le pregunta ¿no traes ropa interior? -      Ella mirándolo con satisfacción y hasta con gozo, le responde con un muy bajo tono de voz… No. Una vez dicho esto caminó sola hacia la entrada del lugar. -      El, quedó inmóvil en el sitio. Cuando reacciona ya ella está muy cerca de entrar, el corre pero ella ya había pasado la puerta. Él no le comento quienes estarían en esta recepción. Así que se llevaría una sorpresa. En todo caso el entro de inmediato y pudo ser objeto de cámaras, flash y entrevista de periodistas anunciando la llegada de esta máxima autoridad de la empresa quien estaría acompañando al Presidente de la misma. De ahí perdió totalmente de vista a Mariangel. Estuvo dando declaraciones a medios nacionales e internacionales, quienes se encontraban ahí. A lo que se desocupo con los periodistas, saludo al Presidente, muy complacido con el trabajo realizado por todo su equipo, lo felicitaron y le anunciaba unas merecidas vacaciones después de esto. El agradecido y complacido por sus palabras, trataba de ubicar a Mariangel, en medio de tantas personas, pero no logró. Hasta que por fin logra ubicar en el fondo a todo el personal y ahí junto a ellos muy sonreída estaba Mariangel, justo cuando se dirigía hacia donde ella se encontraba, lo llaman por el micrófono, anunciando la llegada del invitado internacional Gian Carlos Andreucci Bembenutti. El algo contrariado por esto, se regresa y camina hacia el pódium que se había ubicado del lado derecho del lugar. Una vez ahí, Euro es ubicado a un lado del Presidente y del otro Gian Carlos. Inician los actos protocolares. El grupo de Euro se ubica en las mesas al fondo del gran salón. El desde donde estaba no le quitaba la vista a Mariangel. Lo había afectado mucho, la confesión hecha por ella de no traer ropa interior. Se dio inicio al acto, pero él estaba concentrado en sus pensamientos. Y seguía perdido con la mirada fija en ella. -      El jefe de relaciones institucionales de la empresa, sentado a un lado de María de los Ángeles, le comenta… el jefe está como ido, tiene la mirada puesta en nosotros, parece preocupado… -      Ella… si estuviera ahí de repente me sentiría igual… -      El… tú, pero él no, está acostumbrado a esto. -      Ella… entonces, algo no anda bien, ¿sabes, si ha tenido problemas con alguien? -      El… contigo es con la única que discute, de resto todos nos llevamos bien con él. Aunque te caiga mal, debes reconocer que es un excelente gerente, líder y nos trata a todos con respeto y consideración. Se ocupa de todos. -      Ella… gracias por hacerme ver como la villana. -      El… es cierto amiguita, todos lo hemos observado, no entendemos porque lo haces enojar tanto. Si no te has dado cuenta, desde que llegó está pendiente de ti, bueno vamos a ser claros y puntuales, él se ocupa de todos, pero en ti ha hecho más énfasis, de repente porque te ve muy joven para el cargo y piensa te puedas equivocar. Recuerda él no te conoce como nosotros y conocemos perfectamente de tus talentos. Ella prefirió quedarse callada y no aclarar lo expuesto por su compañero de trabajo. Euro fue invitado por el Presidente a presentar un resumen de la jornada y su apreciación del mismo. Lo cual expuso en un discurso muy breve y puntual. Al final el mirando hacia su equipo de trabajo, agradeció la colaboración de todo su equipo e hizo referencia pública de que ellos se encontraban también en esa sala, especialmente nuestra Gerente de investigaciones, la señorita María de los Ángeles Pérez Romero autora de este proyecto. En este momento el presidente pide fuerte aplausos para este equipo y solicita se levante María de los Ángeles. Ella acatando la orden, así lo hace con lo cual se convierte en el foco de los periodistas, allí presentes. Terminada la participación del Superintendente, el Presidente cede el derecho de palabras al invitado, el empresario italiano Gian Carlos Andreucci, quien cumpliendo lo prometida a Mariangel hizo el anuncio de la noche… en vista de todo este recorrido realizado para cumplir las formalidades de ley hago entrega al Presidente, para que firmemos hoy mismo, este acuerdo de una vez, para no darle más largas al asunto y poder iniciar desde ya, los trabajos respectivos. Todos asombrados incluyendo Euro, celebraron esta magnífica noticia de parte del nuevo socio comercial de la empresa. Es una excelente negociación tanto para ustedes como para mi empresa, la cual represento en este acto en mi carácter de Presidente y único accionista. Quiero además, felicitar y unirme a la mención especial hecha por mi antecesor el ingeniero Euro Ferrer, a la señorita María de los Ángeles Pérez Romero, por su extraordinaria labor. Con esto se vuelve nuevamente el foco de atención de los periodistas, Mariangel. Ella en ese momento pensaba que los periodistas la acosarían y ella se había puesto ese traje para mortificar a Euro no para ser el centro de atención de las cámaras. Una vez que los abogados de ambas partes revisan el documento y constatan ser el mismo enviado inicialmente, se procede a la firma, y da por culminado el acto protocolar e invitan a todos los asistentes a la recepción sé que llevaría a cabo en el salón de al lado. Para este acto de recepción, Gian Carlos, quien pudo evadir la prensa, se acercó a Mariangel,  la acaparó totalmente, con lo cual se incrementó el enojo de Euro. La recepción duro hasta altas horas de la madrugada y Mariangel disfruto bailando tanto con sus compañeros como con Gian Carlos. Agotada ya, le pidió a uno de sus compañeros si la podía acompañar a tomar un taxi para ir al tráiler porque estaba muy cansada. Este le dijo que si y ella sale con él, cuando la detiene la voz de Euro… ¿para dónde vas? -      Ella… para el tráiler ya estoy muy cansada. -      El… me imagino, después de tanto baile. Él se dirige a su compañero y le pide que se retire que él se hará cargo del asunto. -      Ella… o sea yo soy un asunto, bueno será… ¿me puedes acompañar? -      El… sí. La toma de la mano, entra con ella nuevamente al local, habla en recepción  y pide un taxi. Ellos le avisan que en cinco minutos estará ahí. Él se queda parado al lado de ella, revisando su celular. A los cinco minutos exactos le avisan que llegó el taxi. -      El… dirigiéndose a ella, le informa… ya llego nuestro taxi. Ella, se levanta del sofá donde estaba sentada y camina a la salida. El abre la puerta del taxi la deja entrar a ella primero, luego entra el, le informa al taxi hacia donde van y sigue concentrado en su celular. Mariangel, estaba que se dormía, pero no lo iba a volver a hacer, ya le paso una vez con él. Como no estaban tan lejos el taxista se tardó unos minutos, el pago la carrera y se bajaron del taxi. Al llegar al tráiler, ella tomó en dirección hacia su habitación y él la detiene. -      El… ¿no sé a ciencia cierta cuál es tu juego, Mariangel? Pero no lo voy a permitir, una niña como tú, no va a jugar con mis sentimientos… -      Ella… ¿Cuáles sentimientos, si hasta dudo que los tengas? Ah, no ya recordé, con la azafata ¿algo te traes con ella, cierto? -      El… si así fuera, no es tu problema. -      Ella… tienes toda la razón… Tú no eres mi problema, mi problema es otro. -      El, desbordando sus límites de paciencia y tolerancia con ella, la tomó por la cintura y la atrae hacia sí, apretándola contra su cuerpo y besando sus labios con rabia y deseo. -      Ella… al principio forzó con él, se resistió, pero igual terminó cediendo a su beso, el cual le despertó sensaciones y emociones hasta ahora desconocidas para ella, solo que ahora era el, quien la soltaba. -      El… para que experimentes lo que realmente es un beso. Hasta mañana. Salimos a las siete para Carabobo. Ella aun aturdida por ese beso, entro llorando a su habitación y así se quedó dormida. Al día siguiente, sintió unos golpes fuertes en la puerta y se levantó asombrada, con un fuerte dolor de cabeza. -      Ella… Desde dentro sin abrir la puerta ¿Qué quieres? Déjame en paz… -      El… tengo rato tocando y no te levantas, tienes 10 minutos para salir con todo porque nos están esperando para llevarnos al aeropuerto… Te espero afuera. -      Ella… ok El casi no durmió después de probar los labios de Mariangel, sabe le va a ser difícil sacarse esta mujer del corazón, porque se le ha metido muy adentro. Pero no va a permitir que esto le quite su paz y tranquilidad. Apenas termine esto pondrá distancia con ella. Ella, no tuvo tiempo de reflexionar ni pensar lo que había pasado. Se bañó y se vistió rápido, como era un vuelo corto de apenas dieciocho minutos, decidió irse muy cómoda, un short blanco corto con botones de adornos en la parte frontal de talle alto, el cual combinó con una blusa de tirantes finos y encima una chaqueta corta también blanca, abierta y sus tenis blancos. Al salir del tráiler, todos en el bus quedaron asombrados de los extraordinarios atributos que tenía Mariangel y que nadie conocía. Como el, la estaba esperando afuera, fue el primer impactado por la belleza que de ella emanaba, ella le entrego la maleta, el la metió en el maletero del bus, cerró y subió con ella. Los dos como si se hubiesen puesto de acuerdo andaban de lentes. Ellos se sentaron juntos pero Mariangel iba contemplando el paisaje por la ventana, sin dirigirle la palabra. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD