Capítulo 8. Las falsas creencias…

3836 Words
Al llegar al aeropuerto fue la misma rutina del vuelo anterior, solo que esta vez no hubo que correr. Hicieron el chequeo de sus maletas, luego pasaron a la sala de espera para el abordaje al avión, el cual estaba siendo sometido a revisión. A los quince minutos de haber llegado, los llamaron para abordar el avión. Al entrar, esta vez era la tripulación completa la que esperaba a los pasajeros. El Capitán saludo a Euro con la mano, felicitándolo por el éxito obtenido. Euro sonrió y simplemente dio las gracias. Al entrar Euro cierran la puerta de la nave y el capitán anuncia el tiempo de viaje, la velocidad a la que volaran, así como la altura. -      Euro sube su morral y le entrega la laptop a Mariangel. Al sentarse a su lado, le pregunta ¿Cómo te sientes? ¿Tú consumiste licor anoche? -      Ella… no -      El… me dio la sensación que habías consumido licor. Por favor no consumas bebida alguna que te ofrezcan, salvo que tú veas como la preparan. -      Ella… asintió con la cabeza. -      El… ¿cómo te sientes? -      Ella… muy bien -      El… me imagino tienes hambre… Con la misma, el llama a la azafata… Lolimar, ¿puedes venir? -      La azafata… si, ya voy -      Cuando ella se acerca, él le dice Lolimar te presento a mi mano derecha, y la mujer que ha hecho esta negociación sea un éxito, María de los Ángeles Pérez. Y a ella le dice… Mariangel te presento a mi hermana, Lolimar Ferrer. -      Mariangel agradeció haberse puesto los lentes y solo fue capaz de pronunciar… un placer. Pensando en el lio que había creado se sintió peor. -      El hablando a su hermana le dijo, tráenos por favor dos con leche y si tienes galleta o panque tráele a Mariangel para que desayune, porque no la deje comer, para que no se nos hiciera tarde. Ella seguía callada mirando por la ventanilla del avión. -      Al retirarse la azafata, ella arrepentida le dice… gracias y discúlpame por favor, hice el papel de la boba, peleando por algo que ni siquiera es mío. -      El… aun eres una niña, te falta crecer. Tranquila. Discúlpame lo de esta madrugada pero ya estaba al borde de un descalabro. No fue mi intención tratarte así. Yo no juego con los sentimientos de nadie, para que nadie juegue con los míos. En eso llega su hermana y le dice… Mariangel, tienes suerte el capitán había comprado para él estos panque, te los recomiendo están divino, el mismo te los obsequia. -      Ella… gracias, dile por favor que le estoy muy agradecida. -      El… dirigiéndose a su hermana… dile de mi parte que le estoy infinitamente agradecido. -      Ella, tranquilo le hare llegar su agradecimiento. -      Mariangel, tienes razón Lolimar, está divino. La azafata sonríe. Ahí mismo, se oye la voz del Capitán que ajusten el cinturón de seguridad para el aterrizaje. Al igual que el vuelo anterior, este fue sin contratiempo ni contrariedad alguna. Al aterrizar, Euro en el aeropuerto le hizo una sugerencia vamos a ir directamente a la planta, si quieres te pones encima del short, que por cierto de queda muy bien, un jean o cualquier pantalón, porque así no te dejaran entrar en la planta. Ella accedió de inmediato cambiarse, por lo que se dirigió a uno de los baños, custodiada por él.   Al salir, traía puesto un pantalón blanco que le quedaba precisamente como el short, espectacular. Y así él se sintió más tranquilo. Se montaron en el bus que los trasladaría a la planta. Una vez ahí, ella hizo uso de su equipo de seguridad   y fue la encargada de dar a conocer las instalaciones al invitado y su comitiva. Quien la miraba extasiado. Obviamente, esta visita fue más relajada y Mariangel compartió con Gian Carlos y Euro, en la hora del almuerzo. Al concluir la visita los trasladaron a todos a un hotel. En el cual en horas de la noche compartirían de unos actos típicos de la región con artistas de la zona. Para salir al día siguiente hacia Anzoátegui. En este evento, Mariangel estuvo más tranquila compartiendo con todos, a la luz de las velas, a orilla de la playa un acto cultural. Luego se retiró a dormir, ofreciéndose Gian Carlos para acompañarla hasta su habitación, lo cual acepto. Durante el trayecto, él fue conversando con ella, pero al llegar al lobby del hotel, le llama poderosamente la atención una hermosa mujer, con un cuerpo de Diosa y quien según la misma Mariangel, se trataba de la reina de belleza del año anterior, Mireya Rondón. Gian Carlos intrigado por conocerla, acompaña a Mariangel hasta el ascensor. Una vez que esta sube, se devuelve hacia donde estaba la reina de belleza. Con cualquier excusa se acerca, se presenta y la invita al área del Bar del mismo Hotel. La ex miss acepta y pasan una noche divertida concluyéndola en una de las discotecas cercanas al hotel. Ella estaba de vacaciones en el lugar pues su sitio de residencia oficial es el estado Zulia, intercambiaron números telefónicos y quedaron de verse la siguiente semana cuando el regresara al estado. Euro, se sintió intrigado, de que Gian Carlos no volviera al lugar de la celebración cuando era precisamente en su honor, pensando lo peor, prefirió no preocuparse por Mariangel y se retiró a su habitación a dormir. Al día siguiente siendo las siete de la mañana, él llega a la recepción y pide una llamada a la habitación de  Mariangel para despertarla, por si se había quedado dormida. Ella responde a la llamada… -      Si, buenos días… -      El… espero no interrumpirte, pero salimos al aeropuerto en media hora. -      Ella, ok, gracias y cuelga el teléfono. Ella se levanta, se baña y vuelve a preparar su maleta. Esta vez sí tenía jugo y galletas en la habitación para desayunar con eso. Come y baja. Al buscar en recepción al grupo no ve a ninguno, pregunta en recepción por ellos y le informan que la están esperando en el estacionamiento. Un botones le indica por donde salir y hacia allá se dirige. Apenas asomo al mismo, observo que estaban todos, así que camino para integrarse al grupo. -      Y le pregunto a unos de ellos ¿a quién estamos esperando? -      Euro detrás de ella, responde… a tu querido novio -      Ella… prefirió quedarse callada, para evitar nuevas equivocaciones con el Sus compañeros parecían tener una risita burlona, así que subió al bus sentándose donde era seguro iba Euro. Al subir reviso su celular y tenía varios mensajes de su mama, ya que desde el lunes no le había escrito y ya hoy es viernes. Para aprovechar la espera, comenzó a enviar a su mama mensajes para tranquilizarla. En vista que no salían. Decidió llamarla… -      Hola mami, bendición -      Su mama… he estado preocupada porque no me has escrito ni llamado -      Ella… discúlpame por favor, pero he estado bastante ocupada. -      Su mama… y como se portan tus enamorados… -      Ella… que no son mis enamorados… -      Su mama… ¿Cuándo retornas? -      Ella… mañana Dios mediante. Creo en la mañana, aun no tengo la hora del vuelo. -      Su mama… ¿puedes consultarle a tu jefe? -      Ella… no y además anda un poquito odioso, prefiero no hablarle -      Su mama… ok, en todo caso, te guardare desayuno y si no, pues entonces también almuerzo. -      Ella… como quieras mami. Bendición, ya vamos de salida a Anzoátegui -      Su mama… feliz viaje. Al cerrar la llamada, Euro, sentado detrás de ella,  le dice, ¿a quienes te refieres cuando dijiste no son mis enamorados? -      Ella… eso  no es asunto tuyo. -      El… tienes toda la razón Ella, se quedó en ese asiento, al subir todos, justo al lado de ella, se sienta Gian Carlos, quien conversaba muy animadamente con ella. Ella logro relajarse y aceptar las propuestas de Gian Carlos, para despejar su mente. Llegaron al aeropuerto y Euro no le dio su pase, ella debía esperar subir con él, de últimos. Y así lo hicieron, gracias a Dios solo serían treinta minutos de viaje. Ella se ubica con él, en los mismos asientos desde que salieron de viaje el lunes. Él le entrega la laptop para que se entretenga y lo deje tranquilo, debido a que no quería hablar con ella. Lolimar se acerca a ellos y les ofrece: capuchino o mocachino. -      Mariangel… por favor mocachino -      Euro… capuchino y gracias -      Lolimar, con el carrito a un lado, le entrega a Mariangel su mocachino con un panque como el entregado el día anterior y a su hermano un paquete de las galletas que ellos habían comprado, que por cierto se las comió ella sola y su capuchino. -      Los dos les dan las gracias simultáneamente, ella se sonríes con ello y le dice a su hermano, cambia ese gesto, pareces obstinado y tú no eres así. Él sonrió ante sus palabras. No obstante, así se mantuvo durante todo el viaje. A los treinta minutos exactos el Capitán solicita ponerse el cinturón de seguridad que estaba comenzando el descenso y aterrizaje del mismo. Ella quedo fascinada al ver por la ventanilla las hermosas playas que se divisaban a los largo del estado. Una vez detenido ya el avión, comenzaron a salir, siendo los primeros Euro y ella, quienes parados a un lado de las escalerillas del avión esperan el descenso de todos los pasajeros. Como en los viajes anteriores les asignan un bus, que los llevaría a las dos plantas que visitaría. Esta vez, el recorrido es más corto y en el trayecto Mariangel como guía va explicando las áreas por donde ellos caminan, siendo ella acompañada por Gian Carlos, mientras Euro se mantiene rezagado y alejado del grupo. En vista que concluyó la visita temprano,  Gian Carlos invita a Mariangel para que comparta con él en la piscina y ella acepta. Una vez en el bus, el chofer  los traslada hacia el hotel, donde pasaran el resto del día y  la noche porque al día siguiente partirían temprano hacia el Zulia. Al llegar al mismo, ella sube a su habitación y se pone un traje de baño enterizo, no quiso utilizar el de dos piezas  que se le veía muy bien, para evitar problemas con su jefe. Así que  para bajar a la piscina, se pone un short blanco y baja con su toalla en mano. Ella había invitado a dos de los jóvenes con quienes  paso una parte de su tiempo durante el viaje, quienes ya estaban en la piscina esperándola. Al llegar los saludo y se trasladó con ellos a las sillas de piscinas, para tomar el sol, se les acerco un mesero y ellos pidieron tres bebidas sin licor. Ella, fue al área de los baños, se ducho y se metió en la piscina a jugar con ellos. Esta era una experiencia nueva para ella, pues a pesar de haber ido a la playa, siempre lo hacía con su familia. Disfruto mucho jugando con un balón que alguien les facilito, así se fueron integrando a la piscina el resto del personal que les acompañaba incluyendo Euro y el mismo Gian Carlos, quien fue el último en aparecer. Todos contemplaban sus pronunciadas curvas y especialmente sus hermosas y rectas piernas. Ella para seguir disfrutando su juego en la piscina, prefirió ignorar a Euro, e incorporar en el juego a Gian Carlos. Así pasaron  toda la tarde. Ya siendo casi las seis de la tarde, ella decide subir a su habitación para descansar cuando Gian Carlos la invita a cenar a un restaurante cerca del hotel, según le explico no quería reunirse con ella en el hotel, porque quería estar un rato a solas con ella. Mariangel aceptó la invitación y se arregló con esmero poniéndose el otro vestido que había traído,  el color fucsia con las dos V en la parte trasera, tanto en la espalda como en la falda. Se veía muy bien, se sintió satisfecha. Bajo y se encontro en el área de recepción con Gian Carlos, quien la tomo de la mano y salió con ella al taxi que había pedido. Mariangel disfruto mucho la noche, sobre todo porque no se sentía vigilada por Euro. Escucho música y bailo con su acompañante, quien en toda la noche no dejo de adularla y hacerle ver lo que estaba sintiendo por ella. Esta vez Mariangel se dejó besar sin oponer resistencia y disfruto mucho de este beso, distinto al de Euro, que parecía un beso castigador. Gian la invito a caminar hacia la terraza que había en la discoteca, para respirar aire puro, lo cual ella acepto, hoy no entendía que le pasaba, pero se sentía indefensa, manejable y solo se dejó llevar. Volvieron a la discoteca y siguieron bailando. Siendo ya casi la una de la mañana, ella le recuerda que al otro día salen temprano de viaje, que por favor la lleve al hotel. El,  la complació, pidió la cuenta, pago y llamo al taxi. Al llegar al hotel, Euro estaba en el lobby esperando por ella. Al verla entrar con Gian Carlos, se enfureció de celos, pero logro manejarlos perfectamente, Mariangel necesito hablar contigo a solas. -      Ella… si dime… -      El… vamos a tu habitación. -      Ella… ok, como quieras, y se despide de su acompañante, hasta mañana Gian, gracias por todo. -      El… nos vemos mañana. Que descanses bambina. -      Ella… vamos, porque traigo mucho sueño -      El… no te voy a quitar mucho tiempo. -      Al entrar al ascensor, el, le dice… sabes me has decepcionado, pensé eras otro tipo de mujer, te había excluido de la lista de las mujeres frívolas, pero ya veo nuevamente me equivoque y elegí la mujer errada. Aunque no es de eso que te quiero hablar. Abrió el ascensor y se detuvo en la puerta de la habitación de ella. Lo siento pero lo que necesito decirte no lo quiero hacer donde otras personas puedan escuchar. Ella abre la puerta de la habitación y el entra detrás de ella. -      Ella… habla por favor, y te sales, quiero dormir. -      El… por lo que veo, estas en plan de rebeldía. Primero, te sugiero: no hagas cosas por llevarme la contraria, porque después te puedes arrepentir y sería demasiado tarde. Segundo, uno de los protocolos de la empresa, por favor, revisa el manual, deja claro que cuando salimos en equipo a desarrollar un trabajo debemos permanecer juntos, no puedes hacer lo que quieras por más que seas la gerente, debes permanecer junto al resto porque quien lidera o conduce al grupo es responsable antes todos incluyendo la familia del trabajador de lo que pueda ocurrir. -      … salvo, que por conductas de rebeldía o en clara desobediencia de este desacate las ordenes dada por la máxima autoridad del grupo, es decir, que desde este punto de vista, ante cualquier accidente o imprevisto, esto me exime de responsabilidad. -      Pero, como no me da la gana, de dispensarme, me siento responsable por ti ante tu madre. Así que la próxima vez, si es que la hay entre tú y yo, no te puedes separar del grupo, salvo por alguna excepción y lo debes comunicar al jefe, no salir a escondida… ¿Quedó claro? -      Ella a punto de llorar… le respondió muy bajo… sí. Eso sí, no te voy a ofrecer disculpas porque disfrute la noche y no me arrepiento. -      El… tú puedes hacer con tu cuerpo lo que te dé la gana, pero en tus horas libres… Ella acercándose a él y sin poderse controlar, le soltó una bofetada y agrego… estoy en mis horas libres… El mirándola, con ¿odio? Le respondió… -      Cuando sales de viaje por asuntos de trabajo, todo el tiempo fuera de tu zona regular, estas sometida al protocolo. Buenas noches y salió tirando la puerta. Ella lloro inconsolablemente, hasta que se quedó dormida. Al día siguiente bien temprano, recibe una llamada de recepción para anunciarle que su viaje de regreso al Zulia está pautado para dentro de una hora. Que solo cuenta con veinte minutos para bajar con todo su equipaje, que su equipo la está esperando en el lobby del hotel. Se levanta y contempla en el espejo sus ojos hinchados. Ya se está haciendo costumbre, así que se ducho y se echó mucha agua fría en el área de los ojos. Para evitar ser observada, baja con sus gafas de sol puestos. Observa al grupo sentado y camina hacia ellos, pero no ve a Euro, estos al verla llegar, se dirigen con ella, al bus y este sale directo al aeropuerto. Al llegar al aeropuerto, todos hacen la cola para el chequeo de la maleta y caminan hacia la sala de espera. Luego a los minutos son llamados para abordar el avión, suben, a ella le fue asignado el mismo puesto, solo que esta vez iría sola. -      La azafata se acerca le saluda y desea un excelente viaje. Esta  pregunta… ¿qué te sirvo Mariangel, capuchino o mocachino? -      Ella… veneno si tienes. -      Lolimar, se ríe, y le dice… ten paciencia, él tiene un carácter muy fuerte ha sido un hombre de decisiones drásticas desde muy joven, asumió la responsabilidad de toda la familia al fallecer nuestro padre. Su vida no ha sido fácil, ya tiene en su haber, su primer divorcio, bastante traumático, cuando todos pensábamos su amor era para siempre. -      … El solo quería cumplir sus sueños, tener su propia familia, su hogar, sus hijos, pero lamentablemente no pudo. Por favor, no lo defraudas, el cuándo ama, lo hace de veras, te pone el mundo a tus pies. No lo lastimes si no sientes nada por él. Nosotros su familia lo amamos mucho y nos sentimos súper orgullosos de él. Es lo máximo como hijo, hermano, tío, en fin, ya lo debes saber, fuerte de carácter, pero amoroso, protector y muy responsable. Perdóname por meterme en vuestra relación, pero no veía a mí hermano así, desde hace mucho tiempo. A él le costó recuperarse del divorcio. -      Mariangel quedo de una sola pieza, muy sorprendida e impresionada por lo expresado por la hermana de Euro. Solo atino a preguntar ¿Dónde está? -      Lolimar… en la cabina con el Capitán y el copiloto. -      Ella… gracias, estaba realmente preocupada por él. -      Lolimar, espero esto quede entre tú y yo. -      Mariangel… totalmente. Y gracias por tu confianza… Lolimar siguió sirviendo con el carrito al resto de los pasajeros. Mientras, Mariangel analizaba y evaluaba todo lo que ella le había comentado sobre su hermano, eso significa que él le conto algo. Al llegar al aeropuerto, todos bajaron, ella de primera, parada junto a las escaleras del avión revisando que todo el personal bajara. Gian Carlos al verla ahí de pie, le dio un beso en la mejilla y el la acompaño. Ella le sugirió retirarse porque le fue llamada la atención por romper los protocolos de la empresa, por favor sigue y llámame en el transcurso del día.  El joven playboy, lo que menos quería era poner en riesgo su negocio, así que la dejo sola. Una vez constatado que no quedaba pasajero en el avión salvo la tripulación y Euro, ella decidió marchar hacia el área de salida para buscar su maleta y un taxi. Así llego sola a su casa y más confundida que nunca. Porque le gustaba mucho Gian, era el príncipe de sus sueños. Mientras Euro, que no tenía nada de príncipe, pero si mucho de calidad humana, bondad, protector y dispuesto a poner el mundo a sus pies, era quien más la perturbaba. Y ese beso dado con furia el día de la recepción no lo podía olvidar. Su mama la recibió toda emocionada, le pregunto cómo le fue. Ella no quería hablar sobre eso, así que por ahora, se acostaría a dormir para descansar. Por lo que su hija siguió hacia su habitación y paso todo el día encerrada. En la noche temprano, recibe una llamada de Euro. -      Buenas noches, disculpa te moleste, pero estoy revisando el correo y no me enviaste la solicitud para las pasantías ¿eso va o no? -      Ella… si… El la interrumpe… -      Porque el lunes salgo de viaje, estaré fuera del país por un tiempo y quiero dejar eso resuelto. -      Ella… déjame revisar mi correo, lo reenvío y te aviso. Gracias ya lo hago, con la misma ella colgó, no espero él lo hiciera Encendió su computadora, reviso su correo y encontro todos los recaudos enviados por María Isabel. Con la misma reenvió a su jefe solicitando respuesta y autorización para el mismo. Una vez hecho esto lo llamo y el tardo en responder… -      El… si -      Ella… listo lo acabo de enviar a tu correo -      El… ok. Te voy a dar respuesta de una vez, para no molestarte más y dejarte descansar. Ah, otra cosa pendiente y te juro no es con intención de meterme en tu vida, hasta ahora tú te has ganado ese respeto, si de veras estas interesada en tomar las vacaciones, este es el momento. Así que piénsalo, mi propuesta sigue en pie, te daré vacaciones con boleto de ida y vuelta a donde quieras ir, con todo  los gastos pagos. Solo tienes este fin de semana para avisarme. Mañana después de las ocho de la noche me desconecto para que nadie me moleste. -      Ella ok. Déjame pensar y te doy respuesta. Ella sintiéndose muy afectada no sabía qué hacer. Estaba muy confundida, por un lado estaba Gian Carlos que se había portado tan lindo con ella, el la trataba como una reina. Por el otro estaba el, quien le daba tanta seguridad y confianza un hombre serio, divorciado, mayor varios años que ella, bueno, esto es lo de menos, porque Gian también era bastante mayor a ella, le llevaba diez años. Se encontraba en un fuerte laberinto, donde no veía luz y no quería comentar con nadie esto, porque algunas de las cosas que le menciono Euro enojado, ella se lo había comentado a su amiga Luz. En todo caso, ninguno de los dos le había hecho una petición de ser su novia, mejor dejar que todo ruede, lo único que si necesitaba controlar era el besar a uno u otro indistintamente, aunque obvio, Euro, la beso preso de la rabia y a lo mejor ¿de celos? Todo esto era nuevo para ella.        
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