-No sigas por favor. Y ella es ¿Amigable?- Mi abuela repitió la palabra como si estuviera probando un sabor amargo, luego, para mi sorpresa, soltó una carcajada seca que terminó en una tos leve -Ay, Hari... definitivamente tú ves el mundo de otro color. -¡Es en serio, abu!- insistí, ayudándola a sentarse en su sillón -No te confíes de esa mujer, ella no es de fiar. Puse los ojos en blanco mientras me terminaba mi café frío. -Se me parece a la señora Graciela, no sé, tienen una actitud positiva y fuerte, de esas que pisan y dejan marca. Mi abuela me clavó una mirada, tan profunda que casi me sentí juzgada. Elevé las manos de inmediato. -¡Abuela, por favor! No pienses que soy del otro bando, ¿sí? Solo digo que tienen un aura fuerte. Me recuerda a mis ensayos de danza, siempre competi

