La abuela me observo por un rato. Desde que me desperté está así —Anda, camina un rato, deja de sobre pensar. Aquí no hay nada que ocultar. Es en serio Hari, –Esta bien, iré a donde la señora Graciela. Ojalá y no esté su hijo.. –No creo, el no puede venir seguido Me gire de golpe.. Mi abuela elevó sus manos, –Se que este lugar oculta algo. Eso de secretos no me gusta, además que hay de los murmullos que escuchamos en la madrugada. Además la puerta sonó.. Mi abuela quedó en silencio, me puse mis joggers anchos y una camisa cualquiera. Ella me miró y negó —Ay ñonga, lo que te falta es una tazita y listo, pareces indigente. Me miré la ropa y fruncí el ceño. —No digas eso, abu. Así me siento cómoda. Ella se rió. —Conste, acá hace mucho viento. Si te lleva, no sé. L

