Isabella se sintió segura al lado de Alexander y asintió con una sonrisa a modo de agradecimiento. En su cabeza hubieron ciertos pensamientos un tanto vergonzosos. —Disculpa, me tengo que cambiar. Ella se fue al clóset y comenzó a intentar bajar el cierre, cuando Alexander escuchó En la empresa de Álvaro había un gran alboroto, todos los empleados corrían de un lado para el otro mientras arreglaban de palmo a palmo y recibir a la representante de la familia Cassano. “Si esa mujer es lo suficientemente hermosa, creo que sería una buena idea cortejarla. Al final Camila no es nadie y ya tengo comprobado que no le molesta ser mi amante. Tener a la representante de la familia Cassano me aseguraría un lugar en la capital, eso es lo que siempre he querido.” Alexander mientras tanto se encont

