En la mirada de Isabella no había ni un gramo de miedo a pesar de las circunstancias. Esto era suficiente para que Aracely se sintiera furiosa y quisiera matar a la mujer delante de ella. —Ten por seguro que la muerte no es una opción en estos momentos —Aracely enderezó su nariz y maldijo —. Pero lo haré cuando sea el momento y ten por seguro que no va a ser algo rápido. —Verás que te quedarás con las ganas —Isabella jadeó cansada y llevó su mano a su vientre —. Ten por seguro que Alexander vendrá por mí y te vas a arrepentir de todo lo que me estás haciendo y de paso a nuestros hijos. —Sigue soñando. Isabella sintió una contracción muy fuerte y terminó por romper la fuente. El temor inundó a aquella mujer y luego de eso las contracciones fueron más seguidas. —No, no, no, no. Esto no
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