Isabella bajó la cabeza algo avergonzada por su confesión, ella tenía las lágrimas al borde de sus ojos y las trataba de contener mientras se abanicaba con sus largas pestañas. —No debes de sentirte avergonzada por lo que has dicho, al final se trata de tu esposo y es normal desarrollar ciertos sentimientos al estar tan cerca de él, debes de ser consciente que si te ha brindado seguridad que es lo que muchas de nosotras deseamos sentir, te vas a enamorar con más facilidad de la que imaginas. —Pero él se ha portado mal conmigo, me ha dicho cosas que me lastiman e incluso me llegó a culpar por haber permanecido en la relación que tuve con Álvaro. Aunque en ese aspecto tiene la razón, no entiendo cómo fue que nunca me di mi puto lugar. —Escucha, no hay un solo ser humano que no tenga defec

