Como era de esperarse, mis padres están dormidos por lo cual la casa se encuentra en un silencio rotundo, las únicas personas que se enteran de mi llegada son los guardias nocturnos. Entro a la tan familiar estancia de la mansión y me dejo caer sobre el primer sofá que encuentro, cerrando los ojos para poder aclarar mis ideas y sentimientos.
- Supongo que no estás aquí por las galletas – la voz grave tan familiar de mi padre hace que me sobresalte.
- ¡Padre! – digo sobresaltado, me dedica esa mirada calculadora que suele utilizar antes de realizar un interrogatorio - ¿Qué haces despierto tan tarde? ¿dijiste galletas?
- Selene quiere agua - lo veo levantar dos frascos transparentes
- - y la segunda respuesta, bueno; cuando eras pequeño solías escabullirte por la noche en busca de galletas
- No quiero galletas y… ¿Por qué llevas dos frascos?
- No sé si quiere agua tibia o fría así que llevo ambas – dice como si fuera obvio. Sonrío ante su comportamiento.
- Claro que llevas ambas – regreso al sofá y me acomodo
- No has respondido a mi pregunta – observa
- No importa el por qué estoy aquí; lo que importa es que no quiero estar en ningún otro lugar – cierro los ojos en un intento de hacer que me deje solo, en su lugar siento como el asiento a mi lado se hunde ante el peso de mi padre.
- Escuché que Artemis Saint… Artemis De Santi dio a luz hoy – se corrige. Levanto mi rostro ante su comentario
- ¿A dónde quieres llegar? - intento no sonar mucho a la defensiva, después de todo él no tiene la culpa de mis tonterias.
- Sé que debe ser difícil para ti – me sorprende que haya pensado en mis sentimientos, no me malentiendan él es un excelente padre; pero desde que le pedí que no se metiera en mi vida privada él no ha hecho ningún comentario sobre el tema, creo que lastimé sus sentimientos al pedirle eso – Estoy orgulloso de ti y del hombre en el que te has convertido
- ¿Enserio?
- Sí, hiciste algo que yo nunca podría hacer – afirma
- ¿Qué cosa?
- Renunciar al amor de tu vida por su propia felicidad.
- Creo que, si hubieras estado en mi lugar, también lo habrías hecho – él sonríe mientras coloca las botellas de agua en la mesita que tenemos frente a nosotros
- Claro que no.
- Harías lo que fuera por mamá, estoy seguro que si ella te lo pidiera…
- No, jamás podría haberla dejado ir.
- ¿Entonces? ¿Qué habrías hecho? – pregunto curioso
- Probablemente la habría encerrado y habría acabado con el otro tipo – lo observo en silencio un par de segundos
- ¡Nah, enserio! ¿Qué habrías hecho?
- Te digo la verdad -insiste
- No eres capaz
- ¡Claro que sí! – afirma – Ya lo he hecho
- ¡¿Qué?! - una extraña sensación me llena el pecho, como cuando era niño y me contaba historias antes de dormir. Lo miro antentamente esperando que continue su relato.
- Hubo una época en la que pensé que tu madre llevaba en el vientre al hijo de otro – lo veo totalmente sorprendido – Casi la obligo a estar conmigo… íntimamente – lo veo aún más sorprendido – la encerré en casa, controlaba incluso lo que comía y busqué al idiota por cielo y tierra con la intención de desaparecerlo de la faz de la tierra.
- ¿Lo encontraste?
- ¿Eso es lo que preguntaras? – lo veo sonreír
- Bueno… ¿Qué otra cosa podría preguntar?
- Muchas otras cosas; como por ejemplo preguntar sí el hombre sigue con vida. Bueno, el punto de todo esto es… Eres muy valiente por renunciar a ella.
- O muy cobarde.
- ¿Crees que eres cobarde por no luchar por ella? – levanto la vista para verlo directamente – No lo eres. Renunciar a tu amor no te hace un cobarde, eso te convierte en un hombre inteligente, compresivo y valiente.
- Padre…
- Créeme, no todas las personas son tan desinteresadas como para hacer lo que tu hiciste. Dime ¿Cómo crees que estarían los tres de haberte negado a romper el compromiso?
- Seguramente estaríamos matándonos mutuamente. El punto es que, en este momento, el único que parece pasarla mal soy yo.
- Pronto pasará – afirma
- Yo… espero que sí. Lo único que quiero en este mundo es tener lo que tu y mamá tienen.
- Entonces prepárate para caminar sobre las brazas con los pies descalzos. Para nosotros no fue fácil llegar a donde estamos.
- Nunca he visto a dos personas que se amen mutuamente tanto como ustedes lo hacen.
- Sí, pero a veces el amor solo complica las cosas. En nuestro caso así fue. Pero creo que contigo será diferente, solo debes sanar tu corazón roto y no cerrarte a las oportunidades que la vida te da, seguramente la chica perfecta para ti está por allí… esperándote – me da unas palmaditas en el hombro y se pone de pie – Hablando de esperar, debo llevarle esto a tu madre o se molestará, sube a tu habitación y descansa, nos vemos mañana – y sin más se retira. Creo que él tiene razón, debo dejar de lamentarme por lo que no tengo y perdí, para enfocarme en lo que puedo ganar. Aunque por el momento, debo dormir.
Subo los escalones perezosamente, al pasar frente a la puerta de la habitación de mis padres me detengo un momento y escucho sus voces.
-¿Por qué tardaste tanto?- la voz de mi madre suena adormitada
-Me encontré con un pequeño intruso -responde mi padre
-¿Pero encontraste mi agua?- escucho la risa de papá
-Claro que sí, aprecio mi vida. -ahora es ella que ríe
-Has aprendido bien en estos años.
-Me has enseñado bien. Debo admitir que tu sistema de recompensas es el mejor. Siempre me mantiene motivado - demasiada información pienso
-¿Dijiste que encontraste un intruso?
-No es nada, sigue durmiendo.
-Pero...
-Mañana lo verás, ahora duerme
-¿Quien es?
-Selene...
-Responde Asher - mi padre suspira dandose por vencido
-Nuestro hijo
-¿Qué?- su voz está llena de sorpresa -¿Le sucedió algo? es tarde y...
-¿A dónde vas?- pregunta papá
-A verlo
-No señora, ahora mismo está descansando. Lo verás mañana.
-No, quiero verlo ahora
-Selene, solo molestaras su sueño. Ademas, prometiste recompensarme por...
-Lo puedo hacer después.
-No, lo quiero ahora.
-¿Me dejarás por él?
-¿Enserio empezarás con eso?
-Te recuerdo que prometiste hacerme tu prioridad sobre todas las cosas.
-¡Es nuestro hijo!
-Y está descansando. Oye, ya no discutamos... vamos a la cama.
-¿Para qué? de todos modos no quieres dormir.
-Exacto y nuestro hijo si quiere descansar. Si quieres molestar a alguien, entonces molestame a mí.
-¡Asher! ¿Quieres bajarme?
-De hecho, quiero bajarte más de una cosa -esa es mi señal de alejarme de la puerta. Sigo mi camino hacia la habitación con una sonrisa en la cara. Su relación siempre ha sido de esta manera y para mi... son perfectos el uno para el otro. Y justo eso es lo que yo espero. La pesadez invade mi pecho, Artemis... por ella sería capaz de buscar dos tipos de agua a mitad de la noche, como mi padre hace por mamá.
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