Las semanas pasan y mis estúpidos pensamientos no han cambiado en lo absoluto. Intenté convencerme que no me arrepentía; por eso acompañé a los chicos a esa estúpida playa en donde Kaleb y Artemis estaban de luna de miel. ¿Les doy una pista? ¡No me sirvió de nada! Creo que incluso empeoró las cosas; al verlos felices y bronceados, no pude evitar pensar que podría estar en el lugar de Kaleb en ese momento. Artemis sería la Señora Davies…. Mi esposa y yo… me sentí despreciable al segundo después de pensar en eso. Pero… ¿no puedo ser libre ni siquiera en mi imaginación? ¿Por qué tengo que poner a todos antes que yo incluso en mis sueños? Bueno, debo dejar de lamentarme…. Decidí hacer lo más lógico para poder olvidar mis sentimientos, alejarme. Intento enfocarme en el trabajo y en mi familia. Con esa idea en mente; justo acabo de volver de un viaje de varios meses.
- ¡Archie! – Kaleb me sonríe mientras se acerca a mi rodeado de varios asistentes
- Hola amigo – coloco una sonrisa en mi rostro intentado no parecer irritado al verlo
- Me alegro verte ¿Tenias planeado quedarte allá?
- Bueno… había mucho trabajo.
- ¿Almorzamos juntos? Tengo algo importante que decirte
- ¿Hoy?
- ¡Claro! ¿Cuándo si no?
- Está bien, dejo estos documentos y nos vemos en el restaurante del frente.
- Te espero allá – y sin más se encamina hacia la salida.
Después de varios minutos me encuentro con Kaleb en el restaurante.
- ¿Y tú ejercito? – pregunto al verlo solo
- Haciendo una pausa activa – comenta
- Eso es toda una sorpresa. Bien ¿Qué querías decirme? ¿un nuevo proyecto? O…
- Artemis está embarazada – suelta repentinamente haciendo que corte mis suposiciones y sienta como si alguien me hubiera golpeado fuertemente el estómago dejándome sin aire.
- Wow… eso es… - trago saliva para bajar el nudo que se formó en mi garganta – Eso es genial ¡Felicidades! – intento sonar convincente
- Gracias, yo… estoy un poco abrumado. Eres la primera persona en saberlo
- ¿Enserio? – Eso hace que me sienta mucho peor ya que, por una extraña razón; quiero golpearlo en el rostro.
- Sí, después de todo. Es gracias a ti que podemos estar juntos.
- No tengo nada que ver con eso. Ustedes nacieron para estar juntos y además… lo nuestro fue fingido ¿recuerdas? – Miento en un intento de ocultar mis verdaderos sentimientos.
- Aun así, gracias – lo veo jugar con sus cubiertos – También… queremos que seas el padrino de nuestro hijo… o hija.
- ¿Yo? – eso no me hace sentir tan feliz como quisiera
- Sí, eres el más indicado para hacerlo
- ¿Qué dirá Kavin si se entera?
- Está bien, tendremos más hijos.
- Claro… tendrán más – repito para grabármelo – Eres un idiota suertudo – digo eso antes de siquiera procesarlo
- Lo sé – Kaleb parece demasiado emocionado por la noticia como para notar que ese insulto fue… pues, un insulto lleno de envidia – Entonces ¿Qué dices?
- Lo pensaré – lo veo fruncir el ceño
- ¿Lo pensaras?
- Sí, es decir… eso es mucha responsabilidad y no puedo tomármelo a la ligera.
- Pero…
- ¿Cuántos meses tiene? – lo interrumpo para que no siga insistiendo
- Doce semanas – dice emocionado. Lo escucho hablar sobre los planes que tienen y de su vida de casados. Aunque no me guste escucharlo, me da curiosidad su vida de pareja, lo escucho durante el tiempo que estuvimos en el restaurante, intento mostrarme natural ante la situación hasta poder regresar a la oficina y olvidarme de este encuentro.
Evito hablar con Kaleb los siguientes días, aun no estoy seguro de tener una respuesta a su propuesta. No creo poder ser un buen padrino para su hijo, al menos; no sintiéndome de esta manera.
- ¡Oye, tu! – su voz me traspasa como cuchillos - ¡Señor lo voy a pensar! – me giro para poder observarla
- Hola, Artemis – la veo avanzar furiosa hacia mí, su vientre empieza a crecer y ella… luce preciosa.
- ¿Hola Artemis? ¿ es lo único que tienes que decir?
- Sí – me golpea con una carpeta que tiene en las manos - ¿Qué haces aquí?
- Trabajo aquí – me recuerda – Saint-Claire Corporation es socio de Davies Enterprise ¿lo recuerdas?
- Oh, claro. Es solo que creí que estarías ayudando a Kaleb con el imperio De Santi
- No quiero involucrarme en sus negocios… por el momento.
- Entiendo
- Lo que yo no entiendo es por qué no has respondido a la propuesta de Kaleb ¿hay algún motivo por el cual no quieres ser el padrino de mi bebé? - sí pienso; no puedo ser el padrino cuando en realidad quisiera ser el padre
- No – digo. – Es solo… es algo importante
- Sé que es importante y por eso no tendrás opción. No hay nadie mejor que tu – me abraza haciendo que todo mi cuerpo se ponga en alerta. Su vientre más grande de lo normal toca mi abdomen haciendo que un escalofrío me recorra – Eres el mejor, nos vemos esta noche
- ¿Esta noche?
- Sí, cenaremos todos juntos… los chicos también estarán allí. No llegues tarde – y sin más la veo seguir su camino dejándome totalmente desarmado.
Claro que no fui a la cena, después de aceptar ser el padrino del bebé (no me dieron más opciones) me he mantenido alejado de ellos todo lo posible; cada vez que intentan acercarse coloco una barrera de protección disfrazada de reuniones de negocios, reuniones familiares, trabajo, etc.
He logrado mantenerme lejos de ellos hasta esta noche.
- ¿Hola? – respondo mi teléfono
- Es Artemis – escucho la voz agitada de mi hermana a través del teléfono
- ¿Qué le sucede? – pregunto intentando no entrar en pánico
- Acaba de entrar en trabajo de parto, tienes que venir… ellos están preguntando por ti.
- Voy para allá – digo cortando la llamada. Salgo corriendo como alma que lleva el diablo, mi corazón late rápidamente pensando en el dolor por el que debe estar pasando en este momento, pido silenciosamente que ella tenga la fuerza para sobrellevar ese dolor, muchas mujeres han muerto durante el parto… no ¿Qué estoy pensando? Ella es fuerte y no sufrió tanto como para terminar de esa manera, alejo esos pensamientos oscuros y me concentro en llegar hasta ella. Gracias al tráfico de la ciudad tardo casi una hora en poder llegar al hospital.
- ¡Al fin! – dice Ed al verme llegar
- ¿Cómo está?
- Ella está perfectamente bien – me informa Selena. Intento ingresar a la habitación, pero ella me lo impide – Kaleb está con ella
- ¿y? – pregunto
- Pidió que no molestáramos a Artemis, ahora está muy cansada.
- Pero…
- ¡Archie! – Kavin me llama a gritos desde el final del pasillo – Ven a conocer a mis sobrinos – pide
- ¿Mis? – pregunto mientras avanzo hacia él. No estoy seguro de que haya escuchado bien, pero creo que habló en plural.
- ¡Mira! ¿no son unas bellezas? – al llegar a un lugar lleno de bebés, intento buscar al hijo de mis amigos. Logro visualizar una cuna con el apellido “De Santi” en ella, el bebé se encuentra profundamente dormido, está rojo y parece muy frágil. Mi vista vuela hacia la otra cuna y veo el mismo apellido en esa también y luego aparece una tercera. Restriego mis ojos para asegurarme que no hayan empezado a fallarme.
- Son tres – afirmo
- ¡Sí! – Kavin parece extasiado ante la noticia – Es increíble ¿verdad?
- Sí, lo es – pego mis manos al vidrio que nos separa de los bebés y los veo fijamente. No sé cuanto tiempo me quedé allí parado, solo sé que Kavin se marchó hace mucho.
- ¿Disculpe? – una enfermera se acerca a mi - ¿Es el padre de alguno de ellos? – pregunta – Podría permitir que lo cargara sí desea.
- Bueno… yo, no creo que sea buena idea.
- No diga tonterías, los bebés siempre necesitan del abrazo cálido de su padre ¿Cuál es suyo? – me pregunta
- Bueno, al parecer son tres – ella me dedica una sonrisa
- Oh. Así que usted es el afortunado padre de los trillizos – la veo ingresar al cuarto de bebés, toma a uno de los trillizos y lo acerca al vidrio. Me emociono tanto que golpeo mi cabeza contra el vidrio al intentar acercarme más a él.
- Es precioso – susurro – Como su madre – no ingreso a la habitación de los bebés, pero la enfermera me acercó a cada uno antes de marcharme de vuelta a la habitación de Artemis. Al llegar, ya no hay nadie en el pasillo por lo cual nada me impide entrar en la habitación de Artemis. La veo dormida, su piel está pálida y parece agotada. Me acerco a ella lo suficiente como para acariciar su rostro con mi mano.
- Debió ser un parto difícil – digo, aunque esté dormida – Pero valió la pena, tus hijos son hermosos – tomo su mano y beso su dorso – Lamento haber estado distante todo este tiempo, es solo… no podía estar cerca de ustedes; veras, sé que dije que no había problema en que ustedes dos estuvieran juntos, pero… me duele – confieso – me duele verte con él y luego me siento como un mal amigo por sentirme así. Te juro que odio sentir esto, la envidia, el resentimiento contigo… conmigo – sostengo su mano con más fuerza – Y luego entiendo que es normal que me sienta de esa manera, es normal porque… Te Amo – le suelto, ella no responde y me alegra ya que si lo hace entonces me daría un infarto. Mi pecho se alivia ante la confesión – Al menos debía decirlo una última vez – su rostro no muestra ninguna señal de estar escuchando – No creo que sea un buen padrino para esos hermosos bebés, enserio… enserio desearía que también fueran míos – aprieto mi agarre de su mano - ¿Qué debo hacer Artemis? He intentado de todo para poder superar estos tontos sentimientos, pero parece que nada de lo que hago surte algún efecto ¿Cómo me desencanto de ti? ¿Cómo si eres Artemis, mi Artemis? – intento retener un par de lagrimas que amenazan con salir - ¿Qué estoy haciendo? – me pregunto retóricamente mientras me pongo de pie – Olvida lo que dije, no tienes porque saber de esto – y sin mas salgo de la habitación. Me apresuro a llegar a la salida y acelero el auto hacia el único lugar en el que me siento seguro… La famosa casa Celeste de mis padres