No la culpaba por permanecer callada.
-¡Nos la va a quitar!- vi el temor en sus ojos. -¡Se llevará a Alexis!- una lágrima corrió por su mejilla.
-¿Que?, No, no para nada- sostuvo sus manos. -Ella sólo quiere conocerla, pero le he dicho que sólo si tu accedes, tu eres la madre de Alexis, quiera o no- mi respuesta pareció relajarla un poco más.
-¿Dejarás que la conozca?- todo parecía que iba de mal en peor en mi vida.
-No lo sé, ¿Crees que deberia?- estaba asustado de lo que podría pasar con Alexis, ella podría...
Dios, ni yo sabía que podría pasar.
-Yo pienso que deberías hablarlo con Alexis, ella es quien decide si ver a su madre o no- permanecí en silencio, porque ella tenía que estar encerrada aquí, justo en estos momentos.
-Pero tú eres su madre- sonreí, para mi esa era la única verdad.
-Vamos cariño, ambos sabemos que Alexis sabe que tiene otra madre- su manera de ser amorosa y comprensiva en estos momentos me hacían recordar porque la amaba.
-Es un tema que no tocamos en mucho tiempo, mucho antes de que tu formaras parte de nuestras vidas- ella iba a responder pero la puerta se abrió.
-Brave- Quito las esposas de Hailey, -Pasarás a una celda común esta noche, mañana serás procesada...- eso no podía estar ocurriendo.
-¡Pero que sucede aquí, su abogada dijo que...!- me levanté furioso.
-No puedo hacer más por ella Alexis- la voz de Julia en la puerta me hizo voltear a verla. -Ella será procesada a menos que tenga una coartada- nuestra propia abogada nos estaba traicionando.
-Que sucede contigo Julia- me acerqué para intimidarla.
-Sucede que me di cuenta que renuncie muy fácil a mi hija, así que te doy una buena opción dame a mi hija y yo te doy a tu esposa, ambas cosas que queremos- su voz fue apenas un susurro pero no tenía idea a que me enfrentaba, ni sabía de los que ella era capaz, o quizás si enviar a mi esposa a la cárcel por algo que no hizo.
La cárcel estaba llena de gente que en algún punto de la carrera de Hailey encerro, deberán odiarla.
-¡Detén esta locura o te juro que Alexis sabrá lo que haces con su madre!- grite colerico.
-¡La única madre de Alexis soy yo!- nuestras miradas quedaron fijas una sobre la otra, No podía perder a ninguna de las dos mujeres más importantes de mi vida. -¡No quedaré cómo la mala de este cuento, no más!-
¡Que demonios debo hacer ahora!