Después muchas horas de trabajo, finalmente era momento de dejar la oficina, pero esta vez decidí quedarme más tiempo.
Lo único que quería era no verle la cara a Ethan y menos a Olivia.
Pero no pude estar mucho tiempo ahí, mi cuerpo pedía descanso y aunque fuera un mal tercio, debía ir a la que es mi casa ahora.
Un camino que me toma quince minutos, me tomo media horas para estacionarme en la mansión.
Tomé mi bolso y salí del auto, caminé algunos pasos antes de estar frente a la puerta principal.
Respiré por unos segundos y finalmente, abrí la puerta y entré.
Caminé hacia la sala y allí estaban ellos, tomando vino, riendo, hablando de todo, menos de cosas cotidianas.
—Cuando la deje, te juro que tú serás la única que ocuparás este lugar, esta casa es tuya Olivia Wilson— Le decía Ethan en tono romántico.
—Ethan, mi amor. Tengo una noticia que darte.
—¿Cuál es?— Le preguntó con ansiedad.
Olivia lo abrazó, y justo en ese momento, hicimos contacto visual, me lanzó una sonrisa y luego volvió a mirarlo a él.
—Cariño, estoy embarazada, vas a ser padre, o mejor dicho, seremos padre— le contó con gran emoción.
Ethan se quedó asombrado, pero luego su actitud cambió, se levantó del sofá, la cargo y dio algunos giros con ella en el aire.
—Me haces el hombre más feliz del mundo. No debes tomar más vino— Le dijo.
Mientras estaba parada en ese rincón, no sabía qué hacer, si quedarme allí viendo tanta alegría o desaparecer del dolor.
Inesperadamente, hubo un silencio, escuché mi nombre en la boca de Olivia.
—Oh, querida Anne, lamento que te hayas enterado de esto, pero no podía seguir ocultándolo a Ethan— me dijo en un tono angelical.
Me acerqué a ellos, los miré a ambos y me tragué las lágrimas que amenazaban con desparramarse.
—Los felicito. Ustedes son tal para cual, es decir, están juntos porque son iguales — les dije sin importar lo que pensaran al respecto.
Ethan se disponía a responder, cuando una empleada se acercó con el teléfono de la mansión en manos.
—Señor, le llama su padre— Dijo.
—Tomaré la llamada en mi despacho. Regreso en un momento— Le dijo a Olivia.
Ethan se marchó y yo me disponía a subir las escaleras, a hacer lo mismo pero para evitar verla a ella.
Sin embargo, Olivia me tomó del brazo y me hizo bajar los dos escalones que había logrado subir.
—¿A dónde vas tan rápido?.
—Voy a mi habitación a descansar, estoy asqueada de ver tu cara.
—Ja, solo estás celosa porque yo sí puedo tener a Ethan y tú no, solo estuviste con él por una noche que tomó de más y fue porque yo no quise quedarme con él esa noche— Dijo en tono de burla.
La miré con desprecio, estaba totalmente despreciándola en ese momento.
—Olivia, déjame en paz.
Me solté de su agarre con fuerzas pero no tanto para que ella se cayera al suelo, tal como lo hizo.
Empezó a hacer su drama barato, y empezó a gritar que dolía su abdomen.
—¡Auxilio!— Gritaba una y otra vez.
En menos de diez segundos, Ethan salió corriendo del despacho, y la cargó hasta sentarla en el sofá.
—Ethan, ella me empujó. Me duele el abdomen, tengo miedo de perder a mi bebé— le dijo para hacerme quedar mal ante él.
Me acerqué a ellos para mirarlos directamente a los ojos, estaba anonadada por las mentiras que ella era capaz de decir.
—Ethan, yo no hice nada, ella tenía mi brazo agarrado y me zafé pero no para que ella cayera al suelo. Ella lo hizo porque quiere que me odies— Le dije con los ojos a punto de estallar.
—¿Y crees que ya no te odio? Desde el momento en que mi padre me obligó a casarme contigo, desde ese momento te odio.
No esperé ser más humillada de la cuenta, subí corriendo las escaleras hasta entrar a mi habitación.
Tiré mi bolso sin ver donde caía, y me lancé a la cama a llorar como una magdalena.
¿Como era posible que ahora todo mi mundo se haya derrumbado?
Una hora después, la puerta de la habitación se abrió y se cerró bruscamente, haciendo que me exalte un poco.
—¿Qué quieres? — Le pregunté enojada mientras me levantaba.
—Lo que quiero es que te mantengas lejos de Olivia, no te quiero cerca de ella y menos de mi hijo— Dijo muy enojado, sacado ya de sus casillas.
Me paré frente a él, creyendo que si lo miraba a los ojos vería realmente el daño que me provocaba, pero no, eso no fue suficiente.
—Ethan, yo jamás podría hacerle daño a una persona y menos a un bebé.
—No te creo— Dijo mientras se alejaba.
Caminé hacia el clóset, tomé una pequeña maleta y empecé a echar algunas cosas.
—¿Qué haces?— preguntó con asombro.
—Me marcho de la mansión, no voy a soportar esto, eres mi esposo pero tienes una amante y ella tendrá un hijo.
Ethan se dejó caer en el sillón, como si yo hubiese dicho algo sin importancia.
—Veras Anne. este matrimonio debe durar dos años, fue el tiempo que le prometí a mi padre. Él tenía la esperanza de que me enamoraría de ti, pero yo jamás podría amar a una persona como tú— Dijo con frialdad.
Me empecé a reír y a cruzar de brazos.
—Te amo Ethan, pero ya no quiero que te enamores de mí. Me haces sentir humillada con estas situación. Al menos compórtate como un esposo de verdad— Le dije muy enojada.
—Eso es para que veas que nada de ti me interesa, eres un cero a la izquierda.
Ethan no esperó más respuestas, simplemente se giró y se marchó de la habitación.