El sonido lejano de la puerta abriéndose de mi habitación hace que me remueva en la enorme cama, unos ligeros pasos recorren la habitación hasta la ventana, las cortinas blancas de seda son abiertas y la luz del nuevo día ilumina todo el lugar, mis ojos cerrados sienten la claridad de la luz y de modo automático me cubro la cara con mis sabanas haciendo un sonido de moleste.
- Buenos días srta. Gaia, es hora de levantarse- escucho la voz de Holy acercarse hasta mi cama.
- Cinco minutos mas- respondo con queja mientras me aferro a las sabanas.
- Debe levantarse srta. Gaia hoy debe ir a la estilista, sus padres le reservaron una cita en la Boutique de Lady Katherine, hoy traen los nuevos modelos de la temporada de otoño.
- No quiero ir- lucho un rato con la sabana hasta que Holy usa mas fuerza y me quita, destapándome y haciendo que me levante- Holy, por que mejor no pasamos la cita para mañana, ahora quiero dormir un poco mas.
- Señorita eso es imposible, Lady Katherine no acepta cambios de ultimo minuto, es muy rígida, además, con el problema que ocurrió el año pasado con uno de sus vestidos, ella tiene menos tolerancia hacia su persona.
-Si no es mucha molestia ¿puedes refrescarme la memoria de lo ocurrido?
-Fuimos a recoger el vestido que usted usaría para el aniversarios de sus padres pero el color era de una tonalidad mas baja a la que usted había ordenado y...bueno, usted se enojo porque ya era muy tarde para que lo modificaran, con unas tijeras rompió el vestido todo bajo la vista de la mismísima Lady Katherine y también- antes de que siga la interrumpo.
- Esta bien, esta bien, ya lo recordé.
Que grosera eras Gaia Lechner
Imagino que estaré en la lista de las mejores clientes de esa Boutique, ahhh ¿por qué tenias que ser tan impulsiva antigua Gaia?
-Muy bien, preparémonos entonces, no queremos ganarnos mas enemigos- me levanto de la cama y me estiro.
Hacemos las rutinas matutinas cotidianas, Holy me ayuda a asearme y a peinarme, luego me pone el corsé y el vestido, por ultimo, mi ligero maquillaje.
En esta época, ya existe el labial y varios tipos de cremas naturales caseras, algunas de ellas se han vuelto mis favoritas, una combinación de gardenias y lavanda, es la crema que mas usa Gaia y realmente no puedo renegar de eso porque en este aspecto, ella ha tenido buenos gustos, después de todo, lo mas importante en esta época es verse lo mas hermosa para poder ser elegida por un buen pretendiendo y próximamente ser desposada.
Una vez lista, bajo al primer piso, y camino con firmeza hacia el comedor, detrás mío como ya me estoy acostumbrando, esta Holy, mientras camino por el inmenso pasillo de la mansión, voy saludando a algunos de los sirvientes que pasan a mi lado, creo que ellos ya han ido acostumbrando al nuevo carácter que muestro, solo es cuestión de días para que entre la servidumbre de este condado y los condados vecinos se pasen la voz sobre mi abrupto cambio.
Las puertas del comedor se abren y dejan ante mi vista la mesa principal, en donde ya están sentados mis padres tomando el desayuno.
- Buenos días, Padre, Madre- les hago unas ligeras reverencias y me dejo guiar por un sirviente para sentarme en mi asiento frente a ellos.
- Buenos días hija- responde mi padre
-Buenos días cariño- me responde mi madre- pudiste descansar bien?
- Si, pero lamento el retraso, tenia que prepararme para salir a probarme algunos vestidos después del desayuno.
- Me alegro que estés aprendiendo a ser puntal aun con las pequeñas cosas- elogia mi padre y continua con su desayuno.
- Gaia ¿quieres que te acompañe querida?
- No tienes que preocuparte madre, iré con Holy.
- Entonces llévate uno de los carruajes y aun vasallo para que te ayude a cargar todo lo que vayas a comprar- dice mi progenitor.
- Eso hare, gracias padre.
Ambos empiezan a hablar sobre su agenda de hoy mientras yo me centro en llenar mi estomago.
Bebo el té de mi taza y como tan solo una tostada con mermelada casera, si debo probarme algunos vestidos, no quiero verme con el estomago lleno, aunque es casi imposible verse mal en un cuerpo como este.
- Gracias por el desayuno, me retiro, nos vemos mas tarde- me despido de ellos y salgo hacia fuera de la mansión.
Holy y yo nos subimos a unos de los carruajes ya preparados, delante de este está el cochero y el vasallo que nos acompaña.
En silencio durante el trayecto miro algunas cabañas y casas de campesinos que se ven mucho mas seguido tramo a tramo.
Cierro los ojos por un rato y recuesto mi cabeza en el asiento.
La imagen que aparece en mi mente es la que menos quiero recordar justo ahora.
Yo abalanzándome sobre el duque de Herzog, haciendo que nuestras bocas choquen y atrayéndolo mucho mas hacia mi.
Que vergüenza
Pero al menos, la técnica que use ese día en la fiesta de coronación, ayudo a que el ahora novato rey Vinzenz no se acercará en especial hacia mi.
Ya habría oportunidad de hablar correctamente con los protagonistas, pero esa tarde no se dio de la mejor manera.
Y si se lo preguntan, nop, no me quede a dar explicación alguna sobre el beso robado que le di al duque, después de percatarme que los protagonistas se fueron del segundo piso, salí corriendo como alma en pena hasta esconderme en el carruaje de mi familia y rogar porque el Duque no quiera tomar represalias contra mi.
Tengo que planear alguna buena excusa valida para asolapar tal acto atrevido que hice hacia su persona.
No quería pensar en eso, pero gracias a la buena memoria de mi personaje todo lo sucedido hace un día me invade la mente.
¿Qué debo hacer con el Duque Kai?
- Holy- llamo la atención de quien considero como mi única amiga en este lugar- ¿alguna vez has cometido un acto muy impulsivo del que te hayas arrepentido luego?
- Muchas veces mi señorita, pero no creo que a usted le agrade que yo le cuente mis molestas historias.
-No no, al contrario, quiero oírlas, quizás me ayuden en algo.
-Bueno hubo una vez....
Durante todo el recorrido Holy me fue contando varias anécdotas sobre su tiempo como aprendiz en el arte de la cocina pero como según las nuevas reglas que habían decretado la casa real, las mujeres tendrían otro tipo de rol en el trabajo para las castas nobles, ella hizo de todo para poder consolidarse en algún trabajo de cocina pero simplemente no consiguió nada.
Me conto que hasta tiro huevos podridos a las afueras de la junta de reformas y decretos reales, en donde fue vista por un guardia real para su suerte era alguien que ella conocía pero aun así, la noticia se supo y tuvieron que despedir a ese guardia por no haber cumplido con su tarea de cuidar de esa institución real.
Recuerdo saber claramente que para estas épocas, las mujeres no podían renegar de la falta de derechos y los abusos que muchas recibían, para ser una novela romántica es demasiado realista, en fin, por este motivo Holy no pudo seguir su sueño de ser cocinera y tuvo que encontrar un trabajo como acompañante para alguna joven de familia noble.
Es así como llego hasta el condado de Verkel.
Una vez aquí, cometió mucho errores como quemar algunas prendas, derramas algunos productos de belleza, romper algunos objetos de valor, etc. Pero después de 7 años trabajando para nosotros se ha superado mucho.
Cuando eres tan solo un lector no te tomas el tiempo de contemplar este tipo de historia que estas muy por fuera de la narrativa principal pero que aun así, son tan impresionantes y reales que no se pueden dejar pasar por alto. Estas personas son tan reales como lo somos nosotros, este mundo cada vez me impresiona mas.
El carruaje se detiene y el cochero nos avisa que hemos llegado a nuestro destino. La primera en bajar es mi Holy , para luego ayudarme a mi a bajar. Frente a mi vista esta una enorme tienda con vitrinas mostrando muchos pomposos vestidos coloridos y en me dio una enorme puerta que es abierta por dentro.
Una mujer con el cabello marrón recogido, tes pálida y delicada para edad que aparenta, lleva un vestido ligero pero a la ves muy elegante se para a un lado de la puerta para señalarlos que entremos.
- Bienvenida Lady Gaia de Verkel - ella me hace una pequeña reverencia, y aunque sus modales quieran transmitir respeto, su mirada hacia mi es muy fría- espero haya tenido buen viaje hasta llegar aqui.
- Lady Katherine- saludo inclinando la cabeza- gracias por sus buenos deseos, efectivamente he venido completamente bien y preparada para probarme sus hermosos vestidos- halago con la sonrisa mas sincera posible, sus ojos me miran sorprendida ante mi actitud, ella y algunas de sus empleadas me miran sorprendidas pero no dicen nada. La diseñadora solo suelta una risita fingida y nos abre paso para ingresar hacia dentro de la tienda.
¿Fui demasiado amable?
Lady Katherine nos empieza hablar de las nuevas telas de vestido que han llegado, exclusivamente de Mónaco, puedo sentir muchas de estas telas y son realmente suaves y ligeras, tan suaves en mis dedos que dan ganas de usarlas ahora mismo, bueno, debía tener sus ventajas haber venido a este mundo.
Vestidos de seda con encaje, algunos de color celeste o tonalidades azules, otros de colores as alegres como amarillo o rosado, diversidad de prendas siguen apareciendo dejándome completamente asombrada de lo lindos que son.
Holy se mantiene atrás mío y puedo observar como admira muchos de estos vestido.
Imagino que la familia de donde viene, no tuvieron las condiciones necesarias para siquiera pensar en comprarse uno de estos vestidos.
- Te ha gustado alguno?- me acerco a preguntarle.
- Todos son vestidos maravillosos pero solo los contemplo srta. Gaia.
- Una vez alguien me dijo que no importan las circunstancias, siempre es bueno tener un lindo vestido en tu guardaropa.
Ella me mira un poco confundida pero guarda silencio.
- No crees que después de pasar por tanto y estar haciendo un buen trabajo para mi familia, mereces una buena recompensa de mi parte.
- No tiene porque hacerlo mi señorita, ya su familia hace suficiente por mi permitiéndome tener una vida digna.
- Tonterías Holy, toda mujer merece comprarse un buen vestido, y esta vez seré yo tu hada madrina- digo con orgullo señalándome.
- Disculpe pero ¿Qué es hada madrina?
Ah cierto, aquí no conocen la historia de Cenicienta.
- Es como una benefactora, que elije ayudar a una persona sin fines de lucro.
- Ah, entiendo, pero sigo insistiendo que no es necesario, de igual manera no tengo donde poder lucir este tipos de vestidos tan lujosos.
- Por ahora- digo para mi misma, y señalo un vestido celeste que combinaría mucho con la figura menuda de Holy- mira ese, no te gusta la forma y el diseño de ese vestido?
-Si, es muy bonito srta. Gaia.
- Te gusta?
- Por supuesto que si.
- Entonces nos lo llevamos.
- Que? pero debe probárselo primero mi señorita.
- Entonces pruébatelo tu, después de todo será para ti.
- Creo que es demasiado costoso para alguien como yo.
- Para nada, después de todo, solo es seda bien cortada y diseñada.
Lady Katherine quien iba delante de nosotras se gira a mirarnos de reojo.
- Pero por supuesto que no deja de ser un vestido fantásticamente hermoso- agrego de forma rápida, la diseñadora vuelve su vista al frente, con expresión satisfecha.
Ufff, estas personas si que son muy exigentes.
Después de hacer probar casi a la fuerza el vestido para Holy, yo también me probé un par de vestidos que se ajustaron a mi figura mientras que otros serian modificados para mi y los enviarían en unas semanas a mi hogar.
Agradecí la paciencia de Lady Katherine y puedo decir que ahora no le caigo tan mal como antes, al menos eso me dejo entender al suavizar un poco su expresión hacia mi.
Holy sostenía un par de bolsas con algunas prendas ligeras que compramos y con ayuda del vasallo lo pusieron en el carruaje. Al estar parada aun fuera de mi transporte, algunas personas pasan a mi lado, muchas de ellas me miran y murmuran entre si, mientras que otras solo pasan de caminando por la larga calle.
Algunos carruajes pasan por la pista y el bullicio del pueblo ya se hace presente para esta hora de la mañana.
Estoy atenta mientras veo como acomodan las bolsas en una cajón trasero del carruaje y no me percato que alguien se había parado detrás de mi y al momento en que me giro, mi rostro choca contra el pecho de la persona, que es mas alta que yo.
Levanta mi mirada y reconozco a la persona, es la ultima persona con la que hubiera querido toparme en estos momentos.
El duque Kai de Herzog