La mirada fija del duque me hace dudar en mi respuesta pero mi deseo por cambiar la historia es mucho más grande. - No, el príncipe es por mucho el menor de los motivos del echo que lo haya besado- respondo con voz determinada-. Él mira fijamente mis ojos, intentando encontrar algún tapiz de mentira en lo que le he dicho. Por fortuna, puedo sostenerle la mirada, aunque mi subconsciente me llame mentirosa con letras mayusculas. - Entonces- vuelve a hablar con cautela mientras posa su mano sobre ella mesa- ¿pretende decirme que me ha besado por mero gusto? Sus postura es como la de un león mirando a su presa. - ¿Habría algo de malo si ese fuera el caso? Él deja su mirada fija y empieza a reirse. Hasta su risa es elegante Por los santos pepinillos, eso lo hace ver muy atractivo - T

